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Aprende a conducir tu vida a través de la autoestima (y de 10 autos más)

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La metáfora es la siguiente, si queremos viajar allá donde queramos y movernos libremente en la vida tenemos que tener un buen auto, es decir, un buen modelo de automóvil a nuestro nombre, todoterreno y con excelentes contraprestaciones, un auto que nos lleve a todos lados en la vidas sin depender de nada ni de nadie.

El prefijo “auto” viene del griego y significa “uno mismo”, de ahí la metáfora del automóvil, del auto, porque todo en la vida empieza por uno mismo y si no nos cuidamos, el resto funcionará de manera desequilibrada. Hablamos por lo tanto de cuidar todo lo que empieza por auto: autoestima, autonomía, autoeficacia, autorrespeto… una serie de conceptos fundamentales para prevenir y acabar con muchos problemas psicológicos (desde dependencias afectivas hasta depresiones o problemas de ansiedad) y que está muy relacionado con la felicidad o el éxito en la vida. Dicho esto ni que decir tiene que cuantos más “Autos” tengamos a punto en el garaje mejor nos irá, empezando por el modelo estrella: la autoestima, pero sin olvidarnos de otros modelos de gama alta como la autoeficacia o la autonomía. Y eso es lo que veremos en este artículo, a aprender a fabricar nuestros propios automóviles para ser nosotros quienes conduzcamos nuestra vida (y vayamos hasta el fin del mundo si hace falta)

1. Autoestima. “!Me quiero!”

En primer lugar tenemos la autoestima, el modelo de auto más necesario e imprescindible, el engranaje fundamental de todo esto. La autoestima significa estimarse a uno mismo por encima de todo (de críticas, errores, fracasos, problemas…), es una especie de motorcito interno de estima propia que no depende de nada de lo que ocurra en nuestro exterior (y que siempre está funcionando aunque fracasemos, tengamos todo en nuestra contra, los demás nos desaprueben o cometamos errores). Cuando la autoestima cae por los suelos (debido por ejemplo a una dependencia afectiva o un fracaso) entonces se rompe ese motorcito interno de estima propia, todos los cables se desparraman hacia fuera y se conectan con cosas que no controlamos, con la crítica externa, la aceptación de los demás o los fracasos personales. Cuando la autoestima es muy baja y el motorcito interno ya no funciona, todo irá mal: caeremos en dependencias afectivas, nos volveremos inseguros, victimistas, negativos, miedosos, retraídos, envidiosos….

La mejor manera de entender la importancia de una sana autoestima es preguntándonos cómo trataríamos nosotros a alguien a quien quisiésemos mucho (por ejemplo a una amigo del alma o a nuestro hijo) ,a esa persona le diríamos las cosas buenas que hace, le piropearíamos con lo guapo que está o le felicitaríamos por sus éxitos. También seríamos conscientes de sus debilidades pero aún así las aceptaríamos plenamente (porque lo queremos) aunque siempre animándole a cambiar y mejorar porque sabríamos que es lo mejor para él. Pues la autoestima es muy parecido, consiste en hablarnos como si fuésemos la persona que más queremos en el mundo: motivándonos, comprendiendonos, animándonos, pensando en lo mejor de nosotros, aceptándonos…Recuerda que si hay alguien a quien amar incondicionalmente en la vida es a ti mismo, te puede sonar egoísta pero piensa una cosa: ya que vas a estar contigo mismo las 24 horas del día, los próximos 3 días, las próximas 20 semanas, los próximos 10 años, si vas a estar contigo mismo el resto de nuestra vida…pues vamos a llevarnos bien ¿no?. Además, si no hay autoestima, no hay relaciones sanas, no hay fortalezas psicológicas como la creatividad o el altruismo, la empatía se distorsiona, la felicidad baja, las emociones negativas aumentan…razones que bien valen para ponerse manos a la obra.
¿Y como subir la autoestima? Aunque parezca una palabrita muy teórica y abstracta la autoestima es de las cosas más trabajables que hay. Y además se vale de un trabajo muy práctico, concreto y con muchos caminos. Aquí tienes un artículo muy práctico que puede ayudarte.

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2. Autonomía. “!Me valgo por mí mismo!”

La palabra autonomía viene del griego y significa auto, “uno mismo”, y nomos, “norma”. Es decir, conlleva tener la sensación real de que somos nosotros quienes ponemos las reglas de nuestra vida, una serie de reglas que conllevan tomar libremente decisiones sin intervención ni influencia externa. Cuanto más autonomía tengamos, menos dependientes seremos.
La autonomía puede ser de muchos niveles: tener un trabajo, un salario o un proyecto propio pero también significa tener tus propias habilidades, ideas, metas, hobbys, amistades, espacios, momentos, caminos… Cuanto más subamos nuestros niveles de autonomía más nos quitaremos el miedo al fracaso, el miedo a sufrir o el miedo a la soledad que tanta dependencia generan. Para conseguir todo esto puedes hacer algunas cosas:
Puedes dar pasitos para hacerte más cargo de ti mismo (por ejemplo sacándote el carnet de conducir, acabando la carrera o buscándote un trabajo ).
Puedes aprender a hacer cosas que hasta ahora no sabías (por ejemplo aprender a hacer los papeleos del banco, cocinar o hacer tu declaración de hacienda );
Puedes disfrutar cada día un poquito más de tu soledad (por ejemplo, viajando solo a algun lado);
Puedes trabajar para romper con una actitud muy negativa, la necesidad de aprobación, que tanta autonomía nos quita en la vida.
Puedes salir de tu zona de confort, hacer lo que siempre quisiste y enfrentarte a tus miedos (por ejemplo, empezar a pintar o atreverte a tomar decisiones respecto a una relación afectiva)
Puedes aprender a responsabilizarte de tus emociones y darte cuenta de que son tuyas al 100%, de nadie más en el mundo. (por ejemplo, puedes leer este artículo)

(En el siguiente video tienes una muy buena explicación sobre la zona confort y los maravillosos beneficios de salir de ella)

3. Autoeficacia “¡Puedo hacerlo!”

También conocida como eficacia personal, significa confiar en las posibilidades que tenemos de conseguir lo que nos proponemos. Cuando la tenemos baja (por ejemplo debido a una dependencia emocional o un fracaso laboral) pensamos que no podemos conseguir las metas que nos pongamos, generamos una sensación de invalidez, de desánimo y de miedo al error que se resume en expresiones como los “No soy capaz” o “Yo no puedo”. La espiral aquí es clara, cuanto más sensación de inutilidad tengamos, más dejaremos de hacer cosas provocando a su vez una menor autoeficacia.
Aquí es fundamental que aprendas a ponerte metas alcanzables (por muy pequeñas que sean), que puedas lograr y sentirte bien por ello. ¿Ya la has conseguido?A partir de ahí ponte otra meta, y otra, y otra…También puedes aprender a quitarte culpas, victimismos y actitudes perfeccionistas y ver los errores cómo oportunidades para aprender mejorar constantemente (de manera optimalista). Y ya que estamos, aprende a motivarte y animarte cuando consigas una meta (por muy pequeña que sea). La gente con alta autoficacia son muy proactivos y siempre se focalizan en las posibles soluciones ante un problema, ven las situaciones difíciles como oportunidades para demostrar lo que valen y mejorar, tienen un gran interés, pasión y compromiso con lo que hacen y se recuperan rápidamente de cualquier obstáculo en la vida.

4. Autodignidad. “¡Me merezco ser feliz!”

La Autodignidad significa tener muy claro que tenemos derecho a equivocarnos, a quejarnos o a pedir cosas. Y sobre todo, que tenemos derecho a vivir y ser felices. La Autodignidad consiste en reafirmarnos constantemente en nuestro valor como individuo y de los derechos que tenemos a decir lo que queremos ( y lo que no queremos).

Aquí puedes aprender a ser más asertivo, a aprender a decir que NO, a poner límites, a quejarte y expresar tus derechos de manera sana.También puedes hacerte unas cuantas preguntas: Pregúntate qué es lo que te mereces en la vida, que relación te mereces, que trabajo te mereces, que vida te mereces. Pregúntate también si eres feliz y si estas dando todos los pasos que puedas para conseguirlo, porque recuerda que la felicidad depende totalmente de ti, de nadie más en el mundo.

5. Autocontrol. “¡Yo mando en mis emociones!”

Esta actitud también conocida como dominio de uno mismo es la capacidad de afrontar los contratiempos que nos depara la vida desde la perspectiva, la moderación y la toma de decisiones. El autocontrol nos da una sensación serena de gobierno de nuestra propia vida, es una habilidad básica que nos emancipa de la esclavitud de las pasiones y nos ayuda a mantener el equilibrio en la vida a pesar de los altibajos.
Llegar a dominar las emociones es fundamental para la vida pero constituye una tarea muy laboriosa que requiere una dedicación completa. Esta dificultad es la que hace que la mayor parte de nosotros seamos, en más o menos ocasiones, presa de pensamientos obsesivos o negativos que alimentan emociones como la ira, la ansiedad, la culpa, la preocupación, la tristeza, el miedo…
Para trabajar el autocontrol emocional necesitas en primer lugar ser muy consciente de tus emociones y como eres tú quien las creas. En este sentido es fundamental que aprendas a responsabilizarte al 100% de tus emociones y ganes en perspectiva y mente abierta. Puedes aprender a gestionar todas aquellas emociones que pueden irse de nuestras manos (como la ansiedad, la culpa o el enfado). También puedes trbajar tu inteligencia emocional y aprender a aceptar emociones como la frustración o el dolor y ser capaz de sacrificar cualquier goce inmediato por el bienestar a medio o largo plazo. Finalmente también puedes aprender a relajarte, a fomentar las emociones positivas en tu vida y trabajar desde el mindfulness o atención plena.

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6. Autoaceptación. “¡Me acepto como soy!

La autoaceptación es la capacidad que tenemos de aceptarnos como realmente somos: en lo físico, en lo psicológico, en lo social, en lo que pensamos, en nuestras emociones, en nuestras debilidades o errores… Significa aceptarnos plenamente como un todo, con lo bueno y lo malo incluido. Sin trampa ni cartón.

Cuando hablamos de las autoaceptación no hablamos de resignarnos ante lo que no nos gusta de nosotros (escondiéndolo o reprimiéndolo). Hablamos de todo lo contrario, hablamos de aceptarnos plenamente, al 100%, sin grietas ni excepciones. Y esto significa que aprendas a no compararte con nadie (ni a mejor ni a peor) y sobre todo que aprendas a aceptar tus errores, debilidades, fracasos, debilidades, enfados, miedos, relaciones tóxicas, pensamientos negativos, inseguridades, malas etapas o problemas psicológicos. No es fácil, pero se consigue, y si lo logras no dependerás para nada de que los demás te aprueben o nos critiquen, también te ahorrarás culpas, envidias, victimismos y enfados innecesarios y serás capaz de responsabilizarte de tu vida y busca las opciones necesarias para seguir hacia adelante. En definitiva, te harás mucho más libre y seguro de ti mismo mismo y de tu vida.

7. Autorreconocimiento. “¡Me conozco y soy consciente de mi mismo!”

Este auto signfica ser conscientes de nosotros mismos. Muchas veces vivimos con el piloto automático puesto, sin darnos cuenta de cómo nos sentimos o que nos está ocurriendo en nuestras vidas. Nos sentimos mal y tiramos hacia adelante sin plantearnos nada, echamos la culpa a los demás de nuestro males o caemos en el victimismo “quejicoso”, pero no nos damos cuenta de que somos el eje fundamental de todo en nuestra vida. El autoreconocimiento significa ser capaz de reconocer las necesidades, habilidades, potencialidades y debilidades que tengamos. Significa observar nuestras acciones y ser consciente de nuestros pensamientos,en como actúamos, por qué actúamos y qué sentimos.
Aquí el trabajo empieza por ser consciente de cómo creas tus pensamientos y emociones. Luego puedes aprender a ser consciente de todas aquellas actitudes negativas que tengas y que tanto te están obstaculizando para ser feliz. También puedes preguntarte quien eres, cuales son tus cualidades, tu pasado, tu presente, tu futuro…respondiendo a estas preguntas ganarás una conciencia vital que te permitirá conducir tu vida sin necesidad de ningún piloto automático abocado al fracaso.

El viaje de chihiro

8.  Autovaloración. “¡Porque yo lo valgo!”

La autovaloración consiste en la capacidad de evaluar y valorar las cosas buenas que tenemos, aquellas que nos satisfacen y nos enriquecen, que nos hacen sentir bien, que son realmente importantes para nosotros porque nos permiten crecer y aprender. Significa buscar y valorar todo aquello que nos haga sentirnos orgullosos de nosotros mismos.
Para trabajar tu autovaloración puedes empezar haciendo una lista con todo aquello que te siente bien, que hagas bien, que te llene, que te aporte en la vida, que creas que te ayuda a ser feliz. Puede ser pintar, viajar, quedar con tus amigos por la tarde para tomar un café, empezar los estudios que dejaste hace tiempo o ir a Yoga. Una vez que tengas esta lista proponte dar pasitos para conseguir hacerlo y crear hábitos muy positivos en tu vida. A veces no es fácil pero recuerda que son cosas que sabes que te llenan y que te pueden aportar.

9. Autorrespeto. “¡Me trato y me hablo bien!”

Respetarse a uno mismo significa hablarnos bien, sin insultarnos ni menospreciarnos.Significa también manejar adecuadamente nuestros sentimientos y emociones, sin hacernos daños ni culparnos. Si nos respetamos a su vez también nos consideraremos merecedores de la felicidad y de tomar las decisiones necesarias para lograrlo.Y si nos respetamos también hará que no permitamos que que los demás nos traten mal.

Deshazte de una emoción que se come con patatas el autorespeto: la culpa. También aprende a no insultarte ni a machacarte cuando hagas algo mal. Finalmente puedes trabajar tus “Deberías” y aquellas actitudes perfeccionistas que tanto pueden estar lastrándote en tu vida.
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10. Autosuperación. “¡Me pongo metas y voy a por ellas!”

Superarse significa ir más allá, significa saber que podemos cambiar, conseguir lo que nos propongamos e ir hacia adelante. Aunque sea un avance de un milímetro, aunque sea un logro infinito. Siempre podemos ir a más, siempre podemos mejorar y crecer como personas. Superarse es también suma de pequeños logros diarios que es fundamental valorar y alentar. Aquí son muchos lo caminos que tienes de superación personal, puedes aprender a enfrentarte a algún miedo, conseguir sacar adelante un proyecto laboral o hacerse un maratón. Para superarte tienes que ponerte metas realistas y conseguibles, motivarte, aprender de los fracasos… y añadirle a todo eso un punto de persistencia, sacrificio, valentía y lucha personal.

(Nunca es demasiado tarde para cambiar, hermosas y profundas palabras en esta escena de la película El curioso caso de Benjamin Button)

11. Autorrealización. “¡Quiero ser quién sé que puedo ser!”

La Autorrealización consiste en desarrollar todo nuestro potencial para convertirnos en todo lo que podemos ser. Significa llegar a ser nosotros mismos plenamente y sacar todo nuestro potencial. La expresión de la propia creatividad, la espiritualidad, la búsqueda del conocimiento o el deseo de ayudar a los demás y aportar a la sociedad son ejemplos de autorrealización. Para el psicólogo Abraham Maslow (creador de la famosa pirámide Maslow) esta es la necesidad psicológica más elevada del ser humano y que él mismo define como “El impulso por convertirse en lo que uno es capaz de ser. El crecimiento y desarrollo del potencial propio”

Aparte de trabajar todos los puntos anteriores (necesarios para llegar a autorrealizarse), es fundamental que trabajes tus fortalezas psicológicas, que aprendas a vivir el presente, a ser creativo, a cuidar tus relaciones, a fluir en lo que haces….Para acabar te recomendamos este artículo en donde se explica los pasos necesarios para realizarse en la vida

Categoría: Otros

Etiquetas: Autoaceptación, Autoconciencia, Autocontrol, Autodignidad, Autodiscurso positivo, Autoeficacia, Autoestima, Autonomía, Autorrealización, autorrespeto, Autosuperación, Autovaloración, Dependencia emocional, Exito, Felicidad, Metas

Etiquetas de cine: Especiales

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