Editada por HODGSON & BURQUE psicólogos

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Aprendiendo asertividad. Capítulo 1 (Tipos de personas no asertivas)

La asertividad es un concepto que se confunde constantemente, mucha gente cree que está asociada a la agresividad y a pasar por encima de los demás, otros creen que significa llevar un escudo protector para que no se aprovechen de ti, otros piensan que se refiere a un truquito laboral para ser un tiburón de las finanzas. La mayoría no sabe bien qué significa, les suena de algo pero no acaban a definirlo (ni aplicarlo) correctamente. En esta sociedad tan exigente de habilidades personales, de éxito y confianza en uno mismo a veces distorsionamos lo que significa la asertividad y la desplazamos de su verdadera definición. Creemos que quien no tiene asertividad es alguien tímido, inseguro y que se deja avasallar y en parte tenemos razón porque estamos hablando de uno de los extremos insanos de la asertividad. Pero no somos conscientes de que en el otro lado insano de la asertividad está el agresivo, el explosivo, el avasallador o el prepotente. Esto tampoco es asertividad. La asertividad está justo en medio del pasivo y el agresivo y significa relacionarse con los demás de igual a igual, no por encima ni por debajo. Significa saber pedir, poner límites o decir que NO de una manera sana y equilibrada. Y aunque la sociedad actual nos haga pensar que la asertividad significa estar por encima de los demás necesitamos ajustar esa definición y volverla más realista: Volvemos a insistir, la asertividad significa estar a la par del otro. Y a partir de esta premisa consiste en saber ajustar la relación siempre que sea necesario: Poniendo límites, diciendo que NO, pidiendo, expresando lo que no nos gusta, opinando e incluso enfandándose.

Si tuviésemos que resumir mucho la asertividad podríamos por lo tanto definirla en tres palabras «saber poner límites», en cuatro » saber decir que no». O incluso siempre podríamos definirlo como la mitad de la comunicación «saber expresar» (la otra mitad sería “Saber escuchar”). Pero siempre dentro de un equilibrio en el respeto y tolerancia a la otra parte de la relación.
Recordemos por lo tanto que el contrario al asertivo es el pasivo pero también el agresivo, e incluso una mezcla de estas dos llamada pasivo-agresivo.

Esta semana empezamos un especial sobre esta habilidad fundamental en las relaciones definiendo todo lo que NO es asertividad. Hablaremos de tres tipos de estilos de comunicación que son tres estilos opuestos a la asertividad y que es importante conocer para vernos en ellos y ver que podemos mejorar.

1.El estilo pasivo

“No sé decirle que NO a mi jefe cuando me pide tareas, estoy totalmente desbordado y asfixiado.”
“Me cuesta mucho pedir favores”
“Me resulta muy difícil quejarme en un restaurante cuando la comida no está en buen estado.”
“Cada vez que me llaman los del móvil no se decirles que no quiero nada.”
“No se hacerme respetar en mi trabajo”
“Siempre que alguien me propone un plan no sé dicrle que NO y acabo haciendo cosas que no me gustan”
“No se ponerle límites a mis padres, siempre están dicinedome lo que tengo que hacer”
“Evito el conflicto a toda costa”
“Me cuesta dar mi opinión”
“No se hacerme valer en el trabajo, los compañeros me machacan y no sé poner límites.”

Las personas pasivas no saben decir NO, les cuesta mucho poner límites y por lo tanto les conlleva una gran dificultad defender sus derechos e intereses personales. Para estas personas no es ningún problema respetar a los demás, pero con ellos mismos no ocurre lo mismo. Podemos decir que las personas pasivas anteponen los derechos de los demás a los suyos propios, algo que provoca que no se respeten a si mismos y se pongan siempre en un segundo lugar. Una actitud que le llevará a evitar un conflicto o pasar un mal momento antes que hacerse valer. Finalmente todo esto le impidirá expresar sus emociones, pensamientos u opiniones de una manera sana y efectiva.

Por lo tanto cada vez que tengan que enfrentarse a algo tan cotidiano como hacer valer sus propios derechos (ya sea pedir un favor, poner límites o tener que enfadarse) estas personas llegan a bloquearse, a ponerse nerviosos y a sentirse muy incómodos. Una espiral que les llevará a tener una enorme inseguridad respecto a lo que hacer y decir. Una frustración y un miedo al conflicto que atará a estas personas encontrándose muchas veces con la sensación de estra por debajo de los demás.

(No se puede explicar en menos tiempo el estilo pasivo, el agresivo y hasta el asertivo. Con George Mcfly, Biff y Goldie en una escena mitica del cine…y con Marty Mcfly de testigo)

El estilo pasivo tiene otro problema añadido, al no conseguir hacerse respetar este tipo de personas se siente tan frustrada y decepcionada que piensa que los demás «no le comprenden», «son unos egoístas», «son malos» o que “se aprovechan de mi». Suelen caer en un peligroso victimismo que le llevará a una constante sensación de no ser tenidos en cuenta, de ser incomprendidos incluso de que los demás les fallan continuamente. Todo en una espiral continua que puede acabar en depresión, culpa extrema, rencor o aislamiento social.

Veamos a continuación alguna otra característica de alguien pasivo:

  • Suelen tener relaciones basadas en la filosofía de “Perder-Ganar”
    La filosofía perder-ganar significa anteponer siempre a los demás en un estilo de “para que ganes tu yo soy capaz de perder”. Las personas que piensan en pierdo/ganas por lo general están deseo­sas de agradar, evitar el conflicto o apaciguar. Tienen poco coraje para expresar sus sentimientos y con­vicciones, y la fuerza del yo de los demás las intimida fácilmente.
    Este tipo de personas se sacrifican en exceso por los demás, son incapaces de proponer , piden perdón por todo, se dejan llevar en las situaciones, y son muy inseguros y pasivos. Finalmente a medio largo plazo, suelen quemarse o decepcionarse con las relaciones o acabar con cero autoestima.
    Una persona con una filosofía “Perder-Ganar” transmite constantemente mensajes estilo «Yo pierdo, tú ganas.»  «Estoy dispuesto a sacrificarme por ti» «Adelante. Imponme lo que quieres.» «Pisotéame de nuevo. Todos lo hacen.» «Soy un perdedor. Siempre lo he sido.» «Soy un conciliador. Haré cualquier cosa para conservar la paz.» El Pierdo/ganas es peor que gano/pierdes, porque no tiene ninguna norma: ningún requerimiento, ninguna expectativa, ninguna visión.
  • Utilizan desproporcionadamente frases sumisas estilo “Lo que tu quieras” “No importa”,“Como tú prefieras”,“Bueno…”,“¿Te enfadas si…?”,“¿Te molestaría mucho que…?”, “¿Puedo…?”
  • Suelen tener una gran necesidad de aprobación con ideas irracionales como que «Es necesario ser querido y apreciado por todo el mundo». Esta necesidad de aprobación provoca que tenga miedo a la crítica o a la pérdida de imagen. El foco de atención suele estar en el otro, no en si mismos «Lo que yo sienta, piense o desee, no importa, importa lo que tú sientas, pienses o desees»
  • Sufren una pérdida constante de autoestima al no ser capaz de poner límites o conseguir lo que quieren o necesitan(que ya era baja de por si)
  • Viven en un deterioro constante de las relaciones, llegando incluso a quedar mal debido a que al no saber decir que no a sus compromisos,acaban teniendo tantos que son incapaces de cumplirlos (por ejemplo en el trabajo o con las amistades)
  • Tienen intentos fallidos de relacionarse a través del chantaje emocional, del victimismo o de hacer sentir culpable al otro. Actitudes que provocan que los demás se sientan incómodos y se genere un desequilibrio en la relación. La otra persona tendrá una constante sensación de estar en deuda («es que es tan buena…«), o aun peor , se sentirá superior a ella y con capacidad de»aprovecharse» de su «bondad».
  • Se van sobrecargando de emociones negativas como frustración y rencor acumulados provocando en ocasiones estallidos desproporcionados de enfado y agresividad que suelen dañar (de nuevo) a la relación. Finalmente pueden llegar a volverse huidizos, desconfiados y tienen mucho miedo a cualquier tipo de relación por miedo al conflicto

(Vemos a continuación un ejemplo de una persona agresiva poniendo límites a alguien pasiva, Jack Nicholson y Greg Kinnear en Mejor Imposible)

2. LA PERSONA AGRESIVA

“Soy demasiado directo y sincero diciendo las cosas a los demás y me ha acarreado muchos problemas.”
“Suelo montar un follón si me sirven mal la comida en el restaurante”
“Me enfado demasiado con los demás y eso me ha provocado que pierda muchas relaciones por conflictos innecesarios.”
“Odio que me humillen por eso prefiero ser yo quien ataque primero”
“Para hacer una tortilla siempre hay que romper unos cuantos huevos”
«Soy demasiado dictatorial como responsable de equipo, les hablo demasiado agresivo y tajante.”

Este tipo de personas suele poner límites muy destructivos. Consideran que para defender sus derechos e intereses personales hay que atacar y destruir los de los demás, y muchas veces no tienen en cuenta los sentimientos de los demás. Al contrario que el pasivo, la persona agresiva antepondrá y defenderá sus derechos de una manera ofensiva, irrespetuosa, manipulativa o inapropiada, pasando por encima de los derechos de los demás.
En una situación conflictiva aumentarán el tono de voz de manera desproporcionada, llegando a gritar e incluso insultar. Cada vez que se sientan atacados actúaran de una manera retadora, despectiva y amenazante.

A corto plazo puede que consigan lo que se proponen (debido a su agresividad) pero a medio largo plazo solo conseguirán que la gente se aleje de ellos y no aprovechar la interacción interpersonal.
Los demás les escaparan y no querrán tener relaciones con ellos. Al ser muy complicado decirles lo que han hecho mal (por miedo a una reacción desproporcionada) los demás se irán distanciando. Hasta que lleguen a perder muchas de sus relaciones (excepto las relaciones jerárquicas en donde los demás están obligados a aguantarles como jefes, presidentes, altos mandos, encargados….)

Veamos a continuación algunas otras características de alguien agresivo:

  • Suelen tener relaciones basadas en la filosofía de “Ganar-Perder”
    La filosofía ganar/perder significa que “para que yo gane tu debes perder”. Yo te digo lo que pienso y de paso te destrozo. Yo te expreso mi opinión y de paso te humillo. Este tipo de personas adoptan una actitud egoísta y carente de empatía «Ahora sólo yo importo. Lo que tú pienses o sientas no me interesa»
    Los mensaje que transmiten son agresivos y egoístas “Mis opiniones, sentimientos, pensamientos cuentan más que los tuyos”, “Es más importante lo mío que lo tuyo”, “Soy superior a ti”. En este sentido la persona buscará ganar a toda costa a través de la dominación, utilizando técnicas de degradación, humillación, manipulación, etc.
  • Utilizan de manera desproporcionada frases ofensivas, imperativas o degradantes como “Por tu culpa…” “Deberías…” “Parece que eres tonto…” “No tienes ni idea…” «No haces nada bien…»
  • Muchas veces las personas agresivas tienen mucho miedo a la vulnerabilidad (pueden incluso haber tenido una mala infancia o adolescencia) y lo tapan con un pesado escudo protector. Piensan que si no se comportan de una forma agresiva y dura con los demás, mostrarán debilidad y los demás les humillaran
  • En ocasiones tiene una visión muy rígida y dogmática con creencias de justicia/injusticia. De buenos/malos. De blanco/Negro. Poseen una visión distorsionada y extrema de la vida que le llevará a reaccionar de manera desproporcionada.
  • Poseen unos bajos niveles de empatía
  • Tienen problemas constantes en la gestión del enfado. Estallan como volcanes destructivos y con el tiempo suelen convertirse en personas hostiles, siempre enfadados o con reacciones desproporcionadamente agresivas.
  • Muchas de estas personas tienen un bajos niveles de autoestima (aunque ellos crean lo contrario) y lo tapan con la agresividad.
  • Suelen tener ideas irracionales sobre la comunicación. Como la honestidad emocional, «yo es que soy muy sincero y digo lo que pienso…» «Yo no engaño a nadie…»
  • Acaban teniendo unos altos niveles a ansiedad pero también de soledad, hostilidad, frustración, sensación de incomprensión e incluso culpa (en ocasiones acaban sintiéndose culpables cada vez que se pasan tres pueblos con los demás)
  • Llegan a provocan guerras en una espiral muy destructiva. Atacan y fuerzan a los demás a ser cada vez más hostiles y aumentando a su vez su agresividad en una escala sin fin.
  • En resumen, no todas las personas agresivas lo son realmente en su interior: la conducta agresiva y desafiante es muchas veces una defensa por sentirse excesivamente vulnerables ante los «ataques» de los demás o incluso por una falta de habilidad para afrontar situaciones tensas. Otras veces sí que responde a un patrón de pensamiento rígido o unas convicciones muy radicales (dividir el mundo en buenos y malos), pero son las menos.

3. La persona pasivo-agresiva

“Yo soy más de ir por detrás”
“La venganza se sirve en plato frío.”
“Si alguien me hace algo que no me gusta me callo y ya se la devolveré”
“Soy de meter pullitas si algo no me gusta del otro”
“Cuando alguien se mete conmigo prefiero ir por atrás y hacerle la vida imposible»

El comportamiento pasivo-agresivo coge lo «mejor de cada casa». Podríamos decir que este tipo de persona no sabe poner límites directamente pero si que actúan con agresividad de manera indirecta. O dicho de otra manera, son gente que vive constantemente en una especie de agresividad silenciosa.
Por ejemplo, imagínate que le dices a un compañero de trabajo si tiene tiempo para ayudarte a acabar un informe, de primeras te dice que sí y podría parecer que está de acuerdo en lo que le has pedido (parece incluso hasta entusiasmado). Pero realmente no le ha gustado nada y en vez de cumplir el pedido mostrará su frustración, su ira o su resentimiento boicoteando lo que le has propuesto (por ejemplo no cumpliendo con el pedido o con los plazos)
Las personas pasivo agresivas evitan el conflicto directo y se vengan con resentimiento, terquedad, desidia o provocando el fracaso intencionado en realizar las tareas requeridas. Otro ejemplo, una persona pasiva agresiva puede tardar tanto en prepararse para una fiesta a la que no quiere ir, que para cuando llegan ésta prácticamente ha finalizado.

 

(A continuación vemos un ejemplo de personaje agresivo-pasivo, Robert de Niro boicoteando todo el rato a Ben Stiller en la comedia Los Padres de Ella)

Al ser incapaz de expresar sus pensamientos de manera directa, las personas pasivo-agresivas utilizan métodos como las la guerra fría (no hablarte en días) , las ironías, los sarcasmos o las indirectas. De alguna manera intentan o boicotear al otro o hacerle sentir mal
sin que esa persona, aparentemente, haya hecho nada malo. Al no saber poner límites de manera sana el pasivo agresivo tiene una especie de desconexión entre lo que dice y lo que hace.. Esto les lleva a expresar indirectamente los sentimientos negativos en lugar de referirse a ellos abiertamente. Dos último ejemplos, una suegra que le hace la vida imposible a la mujer de su hijo durante años porque no le dejó organizar la boda. O un estudiante que no le gusta lo desordenado que es su compañera de piso y poco a poco le deja de hablar, deja de hacer las cosas de casa hasta que finalmente se deteriora de manera irreversible

Veamos a continuación algunas otras características de alguien pasivo agresivo:

  • Suelen tener una filosofía en las relaciones de “Perder Perder” .         La peor de las filosofías a nivel interpersonal, este tipo de relaciones se basan en el “Yo pierdo pero tú también”. Esta es la filosofía de las personas vengativas, rencorosas y cobardes. Gente altamente dependiente sin dirección interior, que son desdichadas y piensan que todos los demás también deben serlo. «Si nadie gana nunca, tal vez ser un perdedor no sea tan malo.». Las personas pasivo agresivas ni comen ni dejan comer. No ganan al no saber enfrentarse el conflicto (y tener que comerse con patatas la frustración y el rencor que les provoca) pero también provocan que el otro pierda al boicotear la relación al máximo.
  • Suelen tener una baja autoestima, una ambivalencia en las relaciones y una alta dependencia emocional
  • Dejan de hablarte de repente o cambian su manera de dirigirse a ti por algo que no les ha gustado
  • A veces este tipo de relación es difícil de reconocer porque es como vivir en una neblina perpetua con la otra persona. Esa agresividad silenciosas tan característica en estas personas es difícil de captar provocando un deterioro muy lento y muy destructivo de la relación.
  • Este tipo de personas viven mucho en el odio, el rencor y e resentimiento a los demás.
  • Boicotean constantemente la relación (a veces hasta de manera inconsciente) Suelen postergar y cometer errores intencionales en respuesta a los pedidos de los demás
  • Debido a su cobardía suelen tener una actitud cínica, hosca y hostil. Incluso pueden llegar a ser muy falsos e hipócritas en las relaciones.
  • Se suelen quejar de lo mala que es la gente pero no son nada conscientes de su actitud tan destructiva. Se ven como los buenos de la película y caen en un victimismo perenne, Se sienten despreciados o engañados pero a su vez niegan que se encuentren mal o reconocen la causa de su enfado
  • Este comportamiento pasivo-agresivo puede interferir muchísimo en las relaciones de amistad o afectivas y causar dificultades en áreas como la laboral. Los demás suelen distanciarse de estas personas al considerarlas muy tóxicas.Y realmente de todos los estilos que estamos hablando pueden llegar a ser los más tóxicos en las relaciones debido a una telaraña dificl de superar llena de rencor, cobardía y agresividad silenciosa.

(John Cleese no explica en el siguiente vídeo que significa la asertividad y nos pone un ejemplo de lo que no es que alguna vez hemos vivido en nuestra vida)

Pero si tan malos son ¿de dónde vienen estos estilos si realmente son tan ineficaces?

Para entender esto os dejamos 3 razones que pueden explicarlo
a) La persona no ha aprendido a ser asertiva o lo ha aprendido de una manera ineficaz. 
Aquí incluimos a personas que les ha enseñado a que pedir está mal, a que uno debe anteponer el bienestar de los demás al suyo propio, a ser complaciente siempre, a no molestar… Estos esquemas mentales les vuelven personas pasivas y no se plantean otras maneras diferentes de abordar las relaciones, incluso los rechaza porque les parece que no son viables.
Esquemas educacionales o culturales que también pueden haber aprendido los agresivos o los pasivoagresivos.  Y que les han educado en no dejarse humillar, en ser” sincero” o tajante en sus ideas. O en evitar el conflicto pero de manera gresiva. 

B) La persona sabe como debería ser alguien asertivo pero siente tanta ansiedad que la emite de forma parcial o cae constantemnete en alguno de los otros estilo
Esta opción pasa muchas veces. Alguien que se sabe de memoria que significa ser asertivo pero cuando tiene que pedir algo, poner un límite o decir que no a otra persona se pone tan nervioso que nunca le sale. O cada vez que tiene que relacionarse se enfada demasiado e insulta a los demás. O se vuelve agresivo pasivo ante situaciones complicadas. La razón es que seguramente tengas alguna idea irracional que le esté bloqueando. Existen muchos tipos de actitudes negativas que nos bloquean respecto a nuestra asertividad y que veremos como trabajarlas próximamente como la Necesidad de aprobación, Perfeccionismo, Victimismo, sentimiento de culpa, Actitud de justici/injusticia, Debería

D La persona deja de ser asertiva en áreas concretas de su vida o con personas en especial.
Hay gente que es muy asertiva en casi toda su vida excepto en situaciones especiales (algo que a casi todo el mundo le ha pasado alguna vez). Alguien que se mueve con mucha seguridad y fluidez en general pero cuando le tienen que poner un límite a su pareja se achica. O cuando habla con su compañera de piso lo hace de manera muy agresiva. Con sus padres, con su pareja, con alguien que interprete que tiene un estatus superior o en su trabajo. Debido a una serie de interpretaciones erróneas pueden darse estos casos que necesaitarían trabajarse de manera más concreta.

Categoría: Otros

Etiquetas: Asertividad, Habilidades sociales, Relaciones

Etiquetas de cine: Especiales

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