Hay una frase que escucho mucho en consulta y que cuando la oigo por quincuagésima vez, suelo decirle de broma al paciente: “Buf, algún día voy a hacer un doctorado sobre esta expresión de tanto que la oigo en consulta”. Y ha llegado el momento, igual un doctorado no pero hoy toca hablar en Filmoterapia de los “no lo entiendo”:
“No entiendo porque mi jefe es tan malo”
“Mi ex me dejó y se fue con una que no le pega nada, es que no lo entiendo”
“No entiendo cómo me pudo pasar ese fallo en el examen”
“No entiendo a mis amigas, siempre están dándome largas para quedar”
“No entiendo cómo puedo lo tengo todo en la vida y me siento tan infeliz “
“No entiendo cómo mis padres se preocupan tanto de mi hermano si les hace la vida imposible”
“No entiendo porqué mi empresa es tan injusta conmigo “
Cómo podéis observar esta expresión suele aparecer cuando se habla de una ruptura amorosa, de un familiar que reaccionó mal en un momento importante, de una injusticia laboral, de un duelo, de un acontecimiento negativo, de un error…ay aunque parezca una frase normal, detrás de esas tres palabras hay más que desconcierto o reflexión: hay un enquistamiento.
Lo primero decir que todos hemos pensado sí alguna vez, podríamos decir que es parte de un proceso de aceptacion. La solemos decir en esa fase en dónde intentamos negociar o canalizar lo ocurrido pero aún no estamos preparados para aceptar y nos quedamos en los no lo entiendo.
Pero este proceso de aceptacion continúa y lo suyo es dejar está fase e ir poco a poco aceptando la situación. Es cuando se repite una y otra vez en nuestra cabeza, cuándo la repetimos en bucle o cuando explicamos lo ocurrido a los demás y acabamos siempre con lo misma matraca, entonces hay algo que no acaba de sanar y podemos reajustarlo.
El significado oculto del “no lo entiendo”
Cuando una persona dice “no lo entiendo” de manera tan repetitiva, en realidad está diciendo:
“No soy capaz de asumir que haya pasado.”
“Las cosas que me están ocurriendo no deberían ser así.”
“Esto no encaja con lo que yo creo que debería ser.”
“La realidad debería ser otra y no soy capaz de aceptarla”
El “no lo entiendo” es la punta del iceberg de algo más profundo: es el choque entre realidad y expectativas, entre lo que es y que debería ser. Es la dictadura de los “debería”. Así es, lo que nos bloquea muchas veces no es tanto la situación objetiva en sí, sino los “ cómo “debería” ser esa situación que tenemos en la cabeza:
“Mi pareja debería haberme tratado con respeto.”
“Mi amigo debería haber estado ahí.”
“La vida debería ser justa.”
“Mis padres deberían comportarse de otra manera”
Estos pensamientos no son falsos en sí mismos —todos queremos justicia, relaciones buenas apoyo o amor—, pero cuando se convierten en reglas rígidas o absolutos universales se transforman en trampas que generan la siguientes consecuencias negativas:
Victimismo (“la vida está contra mí”).
Rencor (“no perdonaré nunca”).
Desánimo (“ya nada merece la pena”)
Duelos patológicos “(nunca entenderé porque me abandonó”)
Perfeccionismo muy dañino (“no entiendo cómo pude fallar”)
Culpas (“No entiendo cómo lo pide hacer tan mal»)
Dependencias afectivas («No entiendo porque me hace tanto daño, mañana seguro que todo se arregla «)
Comprender vs. entender
Otra consecuencia es que mucha gente cree que si intenta “entender” lo que pasó, estará justificando lo injustificable, arreglando lo que no tiene arreglo, viendo la luz de la verdad o cambiando a personas que no puede cambiar. Y no es así. Porque la realidad es cómo es por mucho que nuestro cerebro nos haga caer en la trampa de entender
Por eso es mucho mejor comprender desde un prisma flexible y aceptar, significa reconocer que el otro actuó desde sus limitaciones, su historia personal o incluso su egoísmo.No significa aprobarlo, ni decir que estuvo bien. Significa asumir lo ocurrido con flexibilidad y asumiendo o las circunstancias
La clave está en aceptar que la vida no siempre responde a nuestras expectativas. Comprender abre la puerta a soltar, mientras que “no lo entiendo” mantiene la herida abierta.
También mucha gente cree que en el momento que entienda todas y cada una de las razones de por qué ocurrió algo, será capaz de superarlo. Y muchas veces en consulta yo les digo que aunque hiciesen una tesis doctoral de porque su pareja les dejó, con tests, análisis de personalidad y miles de horas de estudio, tampoco les valdría de nada. Porque cómo buen “debería” y si todo/nada correspondi
El cine como espejo de los “no lo entiendo”
El cine refleja muy bien este atasco vital en muchas circunstancias y como los personajes a veces son capaces de superar ese enquistamiento y otras se hunden o atascaba. Varias historias en dónde nos muestran que solo el paso de “no lo entiendo” a “lo acepto, aunque no me guste” es lo que libera al personaje.
2. La habitación (2015, Lenny Abrahamson). Madre e hijo aprenden a soltar y aceptar después de una experiencia límite.
3. Gran Torino (2008, Clint Eastwood). Walt vive con rencor, encerrado en lo que debería haber sido su vida y su país, hasta que logra abrirse y comprender.
4. Amores perros (2000, Iñárritu). Varias historias de personajes que viven atrapados en la queja, en “la vida no debería ser así”.
5. Historia de un matrimonio (2019, Noah Baumbach). El dolor de la ruptura se alivia solo cuando ambos dejan de buscar “entender” al otro y empiezan a aceptar.
7. Mystic River (2003, Clint Eastwood). Personajes atrapados en la idea de que la vida les ha tratado injustamente, reaccionan con victimismo y venganza.
8. Joker (2019, Todd Phillips). Un personaje atrapado en la victimización y la idea de que “la sociedad debería haberme tratado mejor”.
9. El secreto de Vera Drake (2004, Mike Leigh). La protagonista no entiende cómo la justicia puede ser tan dura con alguien que solo intentaba ayudar; el choque entre moral interna y normas externas.
Conclusión: transformar el “no lo entiendo” en aceptación
Decir “no lo entiendo” es humano y necesario, sobre todo en los primeros momentos de un dolor o una injusticia. El problema es quedarse a vivir ahí sin avanzar en nuestro proceso de duelo.
El reto terapéutico es soltar la exigencia de que el mundo funcione según nuestras reglas y deberías. Significa aprender a convivir con la imperfección, la injusticia y la vulnerabilidad humana.
Porque recuerda que aceptar no es resignarse, es dejar de pelear contra lo imposible para poder recuperar la energía y vivir mejor.
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