Editada por HODGSON & BURQUE psicólogos

Filmoterapia

Cine, coaching y psicología

Aceptar y crecer en «Las llaves de casa» (Gianni Amelio, 2004)

Las llaves de casa

«Las llaves de casa» está basada en el libro de Giuseppe Pontiggia, “Nacido dos veces”, donde el autor habla en profundidad e ironía, de la relación con su hijo Andrea Pontiggia, un chico con parálisis cerebral.

Desde el inicio encontramos un juego continuo e inteligente de roles y nombres. La película dice en su dedicatoria “De Andrea a Andrea”, aprovechando el nombre real del actor Andrea Rossi, que representa a Paolo, el chico con discapacidad.

Paolo es un chico de 15 años que ha nacido con parálisis cerebral espástica. En el parto, su madre murió y su padre Gianni desapareció escapando de una realidad que no quiso hacer suya ni real. Paolo permaneció sus 15 años viviendo con unos familiares.

Es en este momento cuando comienza la película. Gianni conoce a su hijo cuando decide aceptar acompañarle en un viaje, desde su ciudad, Roma, a Alemania para poder asistir a su clínica de rehabilitación.

llavesGianni se enfrenta a muchos nuevos retos. Tendrá que aprender un lenguaje distinto para comunicarse con Paolo, aprender a ignorar miradas y prejuicios que vienen desde fuera (aunque sobre todo desde sí mismo) y al mismo tiempo mantener a pesar del miedo su figura paterna, de cuidador y protector de un hijo que acaba de encontrar después de tanto tiempo, ahora ya fuera de su cabeza.

Por momentos parecerá él el desvalido e incluso el incapacitado en esa nueva paternidad en la que será la propia naturaleza de Paolo la que le enseñe espontáneamente a tratarlo, a cuidarlo, a ir disolviendo poco a poco su angustia de presente y sobre todo de futuro ante la vida de su hijo como ser especial y necesitado.

Se genera aquí una forma de dependencia recíproca, donde Paolo depende de otras personas para hacer su vida diaria, para vestirse del todo, para comer del todo, para ser feliz. Y Gianni depende de su conciencia del bienestar de su hijo, que adquirirá inicialmente forma de angustia aún sin forjar, pero que se irá convirtiendo en cariño, en amor paterno filial. Y sin ningún esfuerzo ni aprendizaje, le saldrá ante todo quererle, y dejarse querer abiertamente por su hijo.

Todo el tiempo que ha tomado Paolo para crecer, ha ido alimentando un sentimiento de culpa en Gianni. Por abandonar a su hijo recién nacido, más indefenso que cualquier otro, teniendo además que guardar un luto emocional por su mujer fallecida en el mismo instante en que la ausencia de oxígeno se hizo notar en él.

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El director, Gianni Amelio, nos hace ver la cobardía, el miedo, la negación de ver lo que no queremos ni esperamos. Y nos lo hace ver en claro, sin disimulos, sin prejuicios, porque a la vez nos hace entender esta agonía con clara empatía y comprensión. Se traza un trayecto desde esa culpa condensada, que pasará por el miedo al trato de lo desconocido, y parecerá rozar una aceptación exasperada y difícil. Es por esto que el director decide ponerle al padre su mismo nombre, Gianni, para así adquirir una forma de identidad y responsabilidad.

Será una mujer, Nicole, la madre de otra chica con parálisis cerebral, la que le irá tirando de los hilos de su interior a Gianni, a base de mostrarle tesón y paciencia, pero también desesperación por lo que ha supuesto para ella elegir un estilo de vida en el que su hija es el centro.

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Paolo, o quizás mejor decir Andrea Rossi, como actor con parálisis cerebral real, nos hace partícipes de su humor, de sus incoherencias divertidas y repentinas. Y de igual manera nos hace sentir incómodos con sus impulsos, sus dificultades. Hasta que en conjunto, admiramos su fortaleza natural, casi innata, que necesariamente le tiene que acompañar en su vida. Para Paolo no es fortaleza, es el ahora, el momento, al compás de la sintonía de su mente y de su cuerpo.

Pontiggia nos recuerda, ante una sociedad que parece requerir una masa de individuos uniformes, que las diferencias existen, que son buenas y que pueden llegar a enriquecernos más allá de lo imaginable” (extracto referido al libro “Nacido dos veces”).

(Olga Burque) Filmoterapia

Critica de Han Solo (Filmaffinity)
Un trozo de vida
«Una historia emocionante, unas interpretaciones impresionantes, un guión sólido, bien narrado,… ¿qué más se puede decir? Es un viaje a la búsqueda del amor en el sufrimiento. Es una poesía escrita en cine. Es triste, tan triste como la vida misma, y por eso, tan esperanzadora: siempre hay alguien dispuesto a luchar contigo o incluso por ti. Y además, un valor, en mi opinión, añadido: no es lacrimógena; es más, tiene puntos de humor que hacen que la película sea un trozo de vida arrancada para el celuloide.»

Categoría: Films analizados

Etiquetas: Culpabilidad, Empatía, Familia, Padres e hijos, Valentía, Vencer miedos

Etiquetas de cine: Análisis película, Cine internacional, Dramas, Largometrajes, Otros

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