Editada por HODGSON & BURQUE psicólogos

Filmoterapia

Cine, coaching y psicología

Walt Disney y el amor

SHREK vs. LA SIRENITA

Siempre recuerdo con cariño una asignatura durante mi último año en la carrera de psicología que se llamaba “Ética y estética en Walt Disney”, era cuatrimestral y de libre elección pero fue una de las asignaturas que más disfrute de la carrera. El caso es que como trabajo de fin de curso el profesor propuso comparar la película Shrek con alguna otra obra de Walt Disney y plantear sus diferencias y evolución. Mi trabajo se llamaba algo así como “La Sirenita y Shrek, dos visiones sobre el amor romántico y el rol del hombre y la mujer en las relaciones”. Elegí La Sirenita por que  siempre me había chirriado mucho esa visión tan patriarcal/conservadora sobre el amor y la mujer (además nunca entendí como tantas amigas mías adoraban tanto a La Sirenita y la ponían como ejemplo de película infantil ideal)

La conclusión de La Sirenita fue obvia, una visión del amor simplista, sexista, que refuerza el rol pasivo de la mujer  y con una enfoque muy distorsionado de las relaciones.

Mi esperanza estaba en Shrek, una película que me había fascinado por romper en pedazos los cánones clásicos de Disney (me imagino que ahí estaba la esencia de lo que buscaba el profesor). Una fascinación que se fue desinflando cada vez que la revisaba y reflexionaba sobre sus personajes porque poco a poco me iba dando cuenta de que por supuesto que había cambios en algunos enfoques como un rol más activo de la mujer pero las cosas seguían igual, la idealización del amor romántico se mantenía intacta. Además  fui consciente de una clave que me alteró bastante, Disney siempre nos ha enseñado que el amor romántico debe ser siempre entre personas de la misma condición (social, económica,estética, racial..) y Shrek vuelve a demostrarlo (pero esta vez de manera más “maquiavela”). Tenemos a un ogro apestoso y una princesa guapísima que se conocen, se enamoran y se casan. Todo genial y supermoderno hasta aquí, el problema es que al final los guionistas nos la cuelan y vuelven a repetir la estructura clásica (por no llamarles sexista) de Walt Disney, justo antes de la boda la chica tan guapa va y se convierte en una ogra para que se pueda casar…con un ogro. (Cuanto me recuerda a La Sirenita convirtiéndose en humana para poder casarse con…un humano).

Tras descubrir esto acabé dándole la vuelta al trabajo y dirigí toda mi crítica a Shrek al acusarle de tener un moderno y liberal envoltorio pero con un contenido conservador y rancio lo que le convertía en mucho más peligrosa que La Sirenita.

Hoy en día sigo pensando igual, considero que Walt Disney (y el cine comercial americano) propone una visión completamente distorsionada del amor romántico y tiene una influencia abrumadora de nuestra estructura mental y emocional de las relaciones afectivas. Es cierto que en  los último años las películas de Walt Disney han evolucionado respecto a la igualdad de roles entre hombres y mujeres, las princesas de hoy en día ya no esperan a que el príncipe les venga a salvar, ellas mismas viven sus propias aventuras  y son autónomas e independientes (véase poe ejmplo el film Brave, con protagonista mujer y con un estudio de animación 100% femenino)  pero sigue habiendo una visión del amor romántico completamente distorsionada, no hay más que ver las series americanas infantiles/ adolescentes como la última producción de Disney Chanel, Violeta y su visión del amor tan sexista, simplista y distorsionada que hasta parece que estamos involucionando.

¿ENTONCES , QUE ES EL AMOR ROMÁNTICO?

Para entender bien la influencia de Walt Disney en nuestra concepción del amor debemos analizar con precisión que es el amor romántico y como nos influye. En primer lugar tenemos el amor que lo podemos definir como un constructo cultural (con una importante base biológica y emocional) que determina como debe ser la afinidad y las relaciones afectivas de las personas (vemos por lo tanto como es la cultura la que edifica nuestra visión del amor, con sus elementos y estructuras particulares).

Y luego tenemos el amor romántico,uno de tantos modelos de amor que han existido a lo largo de la  historia de la humanidad, un modelo que lleva siglos fundamentando nuestro estilo de vida afectivo basado en la monogamia y en las relaciones de pareja estables.

Esta estructura afectiva tiene su origen en la edad media europea y se ha ido construyendo a lo largo de los últimos siglos con elementos del cristianismo, del romanticismo, de la cultura americana y del capitalismo (y extendido al resto del mundo debido a la globalización). El amor romántico define como deber ser una relación afectiva óptima a través de las siguientes condiciones: el amor ha de ser intenso (te amo con locura), para toda la vida (te querré para siempre), exclusivo(no podré amar a nadie más que a ti), incondicional (te querré pase lo que pase) y que conlleve un elevado grado de apego (te quiero más que a mi vida). Como vemos las condiciones son tan ferreas que de esta manera el individuo corre el riesgo de no alcanzar nunca este ideal extremo del amor.
Las consecuencias psicológicas de esta visión tan distorsionada de como debe de ser una relación afectiva son muy visibles hoy en día : miedo a la soledad, dependencia afectiva, infelicidad en las relaciones, procesos de desamor durísimos, frustación, relaciones que se alargan en el tiempo de manera enfermiza, violencia de género, sexismo… Con tantos síntomas no sorprende que el “amor romántico” sea una de los mayores generadores de consultas psicológicas (y psiquiátricas) en la sociedad actual, como dice Coral Herrera en su libro Los mitos románticos y la cultura amorosa occidental:

“El modelo de amor idealizado y cargado de estereotipos aprisionan a la gente en divisiones y clasificaciones perpetuando así el sistema jerárquico, desigual y basado en la dependencia de sus miembros en el que vivimos.

Además, provocan dolor en la gente porque el amor no es eterno, ni perfecto, ni maravilloso, ni nos viene a salvar de nada. La utopía del amor romántico, con sus idealizaciones, es la nueva religión colectiva que nos envuelve en falsas promesas de autorrealización, plenitud, y felicidad perpetua. De ahí la insatisfacción permanente y la tensión continua entre el deseo y la Realidad que sufrimos los habitantes de la posmodernidad. Y es que nos pasamos la vida sufriendo decepciones precisamente por estas “ilusiones” que nos invaden en forma de espejismo. Es cierto que nos ayudan a evadirnos, pero quizás estamos en un momento en el que deberíamos dejar de entretenernos y de escaparnos tanto de la Realidad que no nos gusta.”

El constructo cultural tiene además un componente emocional mayúsculo y por lo tanto es a través de historias, cuentos, leyendas, mitos donde mejor llega a las personas. Al empatizar com las emociones tan intensas que experimentan los personajes de la historia romántica, asimilamos facilmente esa emoción como nuestra y asentamos con firmeza la visión cultural del amor romántico. En los últimos cien años el cine seguramente se ha convertido en la fuente cultural de educación emocional más grande que existe. El cine, el cine americano y sobre todo el cine americano infantil de Walt Disney se han erigido como educadores emocionales de millones de personas del todo el mundo. De ahí que Walt Disney tenga mucho que ver en esta concepción tan distorsionada de lo que es el amor romántico (habría que analizar detenidamente si como reflejo de la sociedad o no) erigiéndose como un agente cultural tan poderoso como la familia o el colegio. Si contásemos cuantas veces nos bombardean desde que nacemos con mensajes continuos de como debemos vivir la afectividad , las relaciones o nuestro rol sexual entenderíamos a la perfección como somos menos libres en esto del amor de lo que creemos.

EL AMOR COMO FORTALEZA

Pero no todo son malas noticias, la psicología positiva incluye al amor de pareja como una  de las fortalezas psicológicas del ser humano al inmunizarnos del estrés, dar sentido a nuestra vida o motivarnos al cambio,  pero lo deja muy claro, debe ser un amor libre, equilibrado, sin distorsiones y consciente. Un amor como proceso (con sus baches, imperfecciones, individualidades y crisis necesarias) más que como destino irreal. Llegar hasta aquí es posible, para eso debemos ser conscientes de nuestras ataduras (culturales pero también personales) y trabajar para cortarlas ganando en autonomía afectiva…¿Cómo? Pues que mejor que acabar con estas geniales palabras de Walter Riso (de su libro Amar o Depender, una obra imprescindible para comprender y mejorar nuestras relaciones afectivas) para explicarnoslo:

“El arte de amar sin apegos resulta de una extraña mezcla de capacidades difíciles de alcanzar. No solamente por la complejidad que implica la experiencia afectiva, sino por la resistencia que nuestra cultura ha desarrollado al respecto.

La mayoría de los requisitos que se necesitan para amar sin adicciones, no suelen ser bien vistos por los valores sociales tradicionales. Para muchos, la libertad afectiva es una forma de libertinaje que necesita mantener controlado. Como si la ausencia de dependencia fuera en sí misma peligrosa. Un amor independiente siempre incomoda. Un amor sin apegos es irreverente, fantástico, insólito, locuaz, trascendente, atrevido y envidiable.

Amar sin apegos es amar sin miedos. Es asumir el derecho a explotar intensamente el mundo, a hacerse cargo de uno mismo y a buscar un sentido de vida. También significa tener una actitud realista frente al amor, afianzar el autorrespeto y fortalecer el autocontrol. Es disfrutar de la dupla placer/seguridad, sin volverla imprescindible. Es hacer las paces con Dios y la incertidumbre. Es tirar la certeza a la basura y dejar que el universo se haga cargo de uno. Es aprender a renunciar.

El amor está hecho a la medida del que ama. Construimos la experiencia afectiva con lo que tenemos en nuestro interior, por eso nunca hay dos relaciones iguales. El amor es lo que somos. Si eres irresponsable, tu relación afectiva será irresponsable. Si eres deshonesto, te unirás a otra persona con mentiras. Si eres inseguro, tu vínculo afectivo será ansioso. Pero si eres libre y mentalmente sano, tu vida afectiva será plena, saludable y trascendente.

Amar sin apegos no implica insensibilizar el amor. La pasión, la fuerza y el impacto emocional del enamoramiento nunca se merman. El desapego no amortigua el sentimiento; por el contrario, lo exalta, lo libera de sus lastres, lo suelta, lo amplifica y lo deja fluir sin restricciones.

Empieza hoy. Acepta el riesgo de abrazar a tu pareja sin angustias. Si tienes claridad sobre lo que verdaderamente eres y hasta dónde puedes llegar, no habrá temores irracionales. Solamente los roces normales y algunos desacoples. La convivencia no es una panacea, pero tampoco es infelicidad total. El amor interpersonal, vivo y activo, en el cual diseñamos a cada instante nuestro ecosistema afectivo, nuestro lugar en el mundo. Es la operación por la cual nos adaptamos al otro, sin dejar de ser uno. Podemos encajar sin violentarnos, sujetarnos despacio y tiernamente, como quien no quiere lastimar ni lastimarse. Y esa unión maravillosa de ser dos que parecen uno, sólo es posible hacerla con pasión y sin apegos.”

Categoría: Psicología a través del cine

Etiquetas: Amor, Amor romántico, Enamoramiento, Fortalezas psicológicas, Pensamiento crítico, Reflexiones terapeuticas

Etiquetas de cine: Cine de animación, Especiales, Otros

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7 comentarios

  1. Me gusta este punto de vista, realmente en muchos sitios nos hablan de estos ideales cuando lo más sano es vivir el amor como un proceso y saber que tendremos de todo =)

  2. Hola Kristel,

    Muchas gracias por tu comentario, la cultura actual distorsiona de tal manera el amor que por eso se convierte en fuente de tantos conflictos psicológicos.Ser consciente de esto es el primer paso para prevenirlo.Un saludo!

  3. Hola,
    en tiempos en que los valores están dominados por un sistema perverso, es una gran noticia encontrar palabras que aportan agua.
    En el estudio utilizas a dos de los “educadores oficiales”. Toda esa “información educativa en valores”, es perversa. Comparto el análisis.
    Diariamente reviso informaciones que creía válidas. Todo lo que conozco y creí un día… lo reviso.
    La sorpresa es que uno está en un lugar en donde encontrar explicación a lo que sucede es complejo. Empezando por los errores propios, continuando con los ajenos.
    Así detrás de toda esta realidad, uno busca por elevación. Ante cualquier situación que la sociedad vivencia, existe un libro que ofrece respuestas.
    Las películas que refieres, en un momento dado de la vida las consideré hermosas, tiernas o similar. Ese es su poder, pasar por lo que no son. Encierran un mensaje que nos aleja, pero pasan por lo contrario.
    Ese libro que siempre ofrece respuestas los define así:
    “Son lobos escondidos en pieles de cordero”
    ¿Como es posible que estas películas se cueles?
    ¿Como es posible que los católicos sigan siendo los amos?
    ¿Como es posible matar a otra persona a sangre fría, planeando en el tiempo esos asesinatos? y eso una y otra y otra y siempre así.
    Las buenas noticias es que el optimismo real es para los que están bien informados. Por desgracia la mayoría de personas viven “abducidos” por el Sistema Oficial. Pero Internet en este sentido marca la diferencia a la hora de presentar informaciones que nos ayuden.
    Comento poco en blogs… se que pienso diferente, sin arrogancia,  el interes es compartir. Es que ¡Nos Raptan Informaciones Vitales!, en; salud, finanzas, alimentación, bebidas, etc. En verdad creo que todo está manipulado.
    El enfoque que propones en la parte final del artículo es una posibilidad real de dejar de ser dominados por el propio miedo. Ese gran control que se ejerce en la sociedad, tiene en el miedo uno de sus argumentos principales.
    Bueno, gracias por la información de tu blog. Tengo nosecuantosmillones de sitios que revisar, pero buscaré un lugar en los marcadores Firefox en el cual allí aparezca.
    Tienes mi información, así que estamos en contacto. Gracias

  4. Hola Carlos,
    Muchísimas gracias por compartir una visión tan rica sobre un tema que merece ser abordado en profundidad y que plantea cuestiones que iremos tratando desde filmoterapia. Estamos en contacto.
    Un saludo afectuoso

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