Editada por HODGSON & BURQUE psicólogos

Filmoterapia

Cine, coaching y psicología

Una jornada partícular, 1977 (Una conmovedora esperanza a la soledad)

 Una jornada particular2

La película que proponemos esta semana habla de la soledad, de la esperanza, de la amistad y de los brotes de aire puro que podemos tener en nuestra vida por muy dura que sea. Una historia muy emotiva que recuerda a otros títulos en los que dos personas viven una relación corta pero muy intensa…. Breve encuentro, Antes del amanecer, Los puentes de Madison, Lost in translation, Train Station…Un clásico del cine italiano con dos actores que necesitan como escenario nada más que un apartamento  y una terraza (justo el día que Hitler llega a Roma) para llenar toda la pantalla con su carisma, Marcelo Martroiani y Sofía Loren. Nuestra colaboradora Vivoleyendo nos invita a continuación a ver esta película tan inspiradora, conmovedora y filmoterapeutica

 

Antonietta: ¿Por qué se rie?

Gabriele: No, es que la vida está llena de tantos momentos diferentes, que de vez en cuando también llega el momento de reir, así de repente, como un estornudo, ¿a usted no le ha pasado?

Antonietta: Se está riendo de mi.

Gabriele: No, y aunque así fuera debería estarle agradecido, sí, debo agradecerle que haya venido precisamente ahora.

Antonietta: La verdad, no comprendo.

Gabriele: No me haga caso, hoy estoy un poco raro.

 

 

“Un día diferente“, una crítica de Vivoleyendo

Qué gran director es Ettore Scola. Italia siempre ha puesto el listón muy alto en el cine Europeo (y a veces, mundial), y, aparte de Tornatore, Benigni, Fellini, De Sica y Visconti, se ha colado ya Scola definitivamente en mi ránking de realizadores italianos preferidos.
El dúo Loren-Mastroianni desprende una química tan aplastante que verlos juntos en pantalla es sinónimo de deleite. En cuanto me percaté de que tenía “Una jornada particular” en mi larga lista de películas pendientes y que en ella intervienen ellos dos, no me lo pensé y la hice pasar por delante de otras.
Suscita emociones y reflexiones muy profundas para lo poco que dura. Es de las que me llenan corazón y espíritu. Quisiera pasarme horas comentándola, pero hay que restringirse al corto espacio de que se dispone y casi todo lo que quisiera expresar se quedará, como siempre, guardado en el vasto cajón de las cosas no dichas.
Scola tomó un acontecimiento crucial, un día muy marcado en el calendario romano: el 6 de mayo de 1938, día en que Roma entera se echó a la calle para presenciar el desfile militar en honor de Hitler, que estaba de visita. La película se inaugura con imágenes de archivo y la voz del locutor que retransmitió por la radio el acontecimiento.
En la casa de los Tiberi, ese día comienza tan temprano como de costumbre para Antonietta, un ama de casa entre las miles que se despiertan demasiado pronto, antes que los demás, con un perpetuo cansancio en los huesos, con la sensación de no haber dormido bastante. Nunca se duerme bastante cuando se tienen seis hijos y puede haber alguno más en camino, un apartamento donde a duras penas se termina de recoger, ordenar, limpiar, fregar, cocinar, reparar algo estropeado, coser y zurcir la ropa que hay que reaprovechar y estar en mil cosas a la vez. La familia numerosa tradicional, el macho latino que preña a su mujer año tras año y hace cosas de machos y la mujer latina hacendosa, esposa y madre devota, un mueble más que se mueve y habla, una fregona andante. Nadie, ni marido ni hijos, se detiene a considerarla más allá de su rol estrictamente impuesto y delimitado por la decentísima moral nacional. Nadie se para a interesarse por sus necesidades, no le preguntan si es feliz, si echa de menos otro tipo de vida que no puede tener, inconcebible para ella. Todos dan por hecho que la donna italiana de clase trabajadora ha de ser una matrona abnegada, sin identidad propia, supeditada a quienes la rodean, siempre dispuesta a atender, satisfacer, comprender y perdonarUna jornada particular.
Antonietta está tan ocupada que no tiene tiempo para sí misma, muy raras veces dispone de un ratito pero es casi un pecado emplearlo en distraerse o simplemente darse un pequeño respiro. Ella es admiradora, como tantos, del Duce y respira la ideología fascista como si fuese el mismo aire. Tal y como hacen millones de italianos que se saludan con el brazo en alto. El desfile que tiene a Roma en vilo tal vez le habría hecho ilusión si no estuviese tan cansada y, sí, secretamente desilusionada. Prepara a toda su familia para asistir al evento, pero ella se quedará en casa con su viejo vestido, sus raídas zapatillas y su cabello a medio peinar, pues nadie hará las tareas en su lugar si se va al desfile, que promete prolongarse durante buena parte de la jornada.
No está segura de que tener la casa entera para sí la anime mucho, con todo lo que hay por hacer, pero al menos la tímida sensación de libertad, sin los niños de por medio, y la insólita tranquilidad del edificio hoy prácticamente vacío, le conceden una tregua casi agradable, dulce.
Un intervalo a solas, que toda ama de casa, por diligente que sea, agradece. Entonces interviene la casualidad, el destino o esa oportunidad que tan pocas veces se presenta en la vida. Y, no estando rodeada por una vez de toda la gente que la anula (exceptuando a la chismosa, cotilla y suspicaz portera, abanderada de la ultradecencia fascista), mirará por primera vez por la ventana y descubrirá otra ventana con otra vida, que aunque distinta podría ser un espejo de la suya…
En busca de Rosmunda, su papagayo mascota que se ha escapado de la jaula, Antonietta llama a la puerta del único vecino que, además de ella, no ha ido al desfile. Y ahí salta la desbordante química entre Loren y Mastroianni, y mientras suena de fondo la pomposa voz del locutor que describe con su estilo florido las vacuas maravillas del multitudinario evento en Roma, para estos dos anónimos ciudadanos el día transcurre de una forma muy diferente, a caballo entre la necesidad de dos solitarios empedernidos por conectar y ser ellos mismos delante de alguien que los mire con ojos nuevos, limpios, quitándose los prejuicios. Dos extraños que en esas pocas horas desnudan sus almas y serán un consuelo mutuo, por fin dos seres humanos completos.
Fugaz pero suficiente para regresar a la realidad con el corazón más liviano, como recién lavado por la lluvia, guardando uno de esos secretos que dan la vida y que no podrá ser eclipsado por ninguna amargura venidera.
Vivoleyendo
Sinopsis El 6 de mayo de 1938, Hitler visita Roma. Es un día de fiesta para la Italia fascista, que se vuelca en el recibimiento. En una casa de vecinos sólo quedan la portera, un ama de casa, Antonietta, y Gabriele, que teme a la policía por algún motivo desconocido. Al margen de la celebración política, Antonietta y Gabriele establecen una relación afectiva muy especial que les permite evadirse durante unas horas de la tristeza y monotonía de la vida cotidiana. (FILMAFFINITY)

Categoría: Films analizados

Etiquetas: Amistad, Amor, Esperanza, Soledad

Etiquetas de cine: Análisis película, Cine italiano, Dramas, Largometrajes

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2 comentarios

  1. Acabo de ver la película recomendada por el blog de filmoterapia. Una película preciosa, de esas que después de verla te hacen pensarla, recordarla…

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