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Cine, coaching y psicología

La mejor oferta (2013, Giuseppe Tornatore)

La mejor oferta

Nuestro colaborador Luís Medín regresa a Filmoterapia proponiéndonos una película inteligente, compleja, misteriosa, de esas que retuerce muchas emociones (y que tarda en dejarlas ir). Una historia que fue un éxito de taqueilla en Italia y que encima nos regala una actuación grandiosa (otra más) de  Geoffrey Rush, un  actor que por cierto le debe gustar Filmoterapia porque ya lleva otras dos películas (Shine y El Discurso del Rey). Que lo disfruteis.

La mejor oferta/La migliore offerta (2013, de Giuseppe Tornatore)

SinopsisVirgil Oldman (Geoffrey Rush), un hombre solitario y excéntrico, es un experto en arte y un agente de subastas muy apreciado. Su vida transcurre al margen de cualquier sentimiento o emoción hasta que conoce a una hermosa y misteriosa joven (Sylvia Hoeks) que le encarga tasar y vender las obras de arte heredadas de sus padres. Esta joven, que sufre una extraña enfermedad psicológica que la mantiene aislada del mundo, transformará para siempre la vida de Virgil. (FILMAFFINITY)

El mejor postor del amor. Un retrato sobre la obsesión, la parálisis psicológica y la frágil naturaleza del amor (por Luís Medín)

La Mejor Oferta cuenta la historia de un misántropo experto en arte y antigüedades de reconocido prestigio mundial. De carácter soberbio y huraño, Virgil Oldman sólo parece conmoverse ante su colección de retratos de mujeres, obras cuyo valor real sólo él reconoce y adquiridas fraudulentamente a lo largo de toda una vida de subastador contando con la complicidad de un falso postor.
Estamos ante el retrato de una especie de “Pigmalión” que no parece amar a las mujeres, sino el concepto idealizado de mujer a través del arte. Un vacío emocional y existencial tan arduamente insostenible para una persona, entra en un proceso de cambio cuando una misteriosa mujer lo contacta con el objeto de subastar una importante colección de objetos heredada de sus padres.
Claire Ibbetson, vive encerrada en su mansión, tras una pared de frescos que la oculta de la indiscreta mirada humana, incluida la de Virgil, y la protege de su fobia a los espacios abiertos. Virgil Oldman guarda celosamente su colección en una cámara acorazada de su lujoso piso. El misterio acrecienta el interés de Virgil por Claire quien se convertirá en objeto de deseo como uno más de sus retratos. La relación entre ambos, en un principio profesional, se irá construyendo sobre la base de las carencias relacionales de ambos.

¿Se puede falsificar con maestría una obra de arte o, por el contrario, en toda falsificación hay algo de autenticidad, un rastro de la autoría del falsificador? Si trasladamos estas cuestiones al plano del amor ¿se precisa quizá de una aptitud/actitud artística o creativa para acometer el fraude, engaño o adulteración de un estado emotivo tan complejo? En definitiva: ¿se puede falsificar el amor?

Si el amor se concibe como un arte y aceptamos como dijo Oscar Wilde, que la finalidad del arte es revelar la obra y ocultar el artista, podríamos situarnos ante dos desenlaces posibles: el cumplimiento de su finalidad de o su incumplimiento.
Si la finalidad del arte de amar se cumple, estaríamos quizá ante una obra maestra en la que se idealiza la persona amada y se oculta su verdadera personalidad. Quien idealiza el amor y se obsesiona con la persona amada se expone a convertirse en el mejor postor de un fraude emotivo. Toda obra de arte tiene dos elementos: superficie y símbolo. Nuestro coleccionista de retratos de mujeres busca bajo la superficie e intenta descifrar el símbolo de Claire Ibetsson, asumiéndolo a su propio riesgo como si de un retrato más de su colección se tratase. Este es el sendero por el parece discurrir la relación entre Virgil y Claire
Por otro lado, en esa evolución de la relación se puede plantear que la finalidad del arte no se cumpla. En este sentido, el film de Tornatore contiene algo del vértigo de Hitchcok: Madeleine Elster finge el amor por Scottie’ Ferguson, seduciéndolo para la obtención de perversos propósitos, pero acaba enamorándose realmente de Scottie. En la falsificación del amor como en la del arte, terreno sobre el que Tornatore construye su macguffin (si me permiten la licencia), puede existir algo de auténtico, el sello del impostor que acaba desenmascarándolo. Podéis ver lo que le ocurre al personaje de Kim Novak, sino habéis visto vértigo…

Por Luís Medín

 

Categoría: Films analizados

Etiquetas: Emocionate

Etiquetas de cine: Análisis película, Cine italiano, Dramas, Largometrajes

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