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La necesidad excesiva de aprobación (definición)

Necesidad Aceptacion

La necesidad excesiva de aprobación por parte de la gente que nos rodea se ha convertido en una de las mayores fuentes de malestar que existe hoy en día. Esta actitud errónea ha estado siempre presente en el ser humano pero en los últimos años se ha visto reforzada gracias ya no solo al consumismo y a la búsqueda infinita de belleza y juventud si no sobre todo gracias a internet y las redes sociales. Facebook, Twitter, Instagram…están todos construidos de tal manera que nuestra necesidad de aprobación esté activada las 24 horas del día. ¿Quién no ha repasado alguna vez su móvil de manera incluso obsesiva en busca de algún “Me gusta”, “Ha compartido” o “Ha retuiteado”? Según los estudios, Facebook o Twitter generan más adicción que el alcohol o el tabaco y una de las razones fundamentales es la necesidad adictiva de aprobación. Pero no solo es internet, la necesidad excesiva de aprobación puede estar presente en nuestras parejas, en el trabajo, con la familia…causando ansiedad, graves inseguridades, tomas de decisiones que no están basadas en uno mismo y mucha pero que mucha infelicidad.

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¿QUE ES LA NECESIDAD EXCESIVA DE APROBACIÓN?

El actor Bill Cosby afirmó en una ocasión:“No conozco el secreto del éxito. Pero el secreto del fracaso es tratar de complacer a todo el mundo”. Una frase contundente que nos deja pensando y asintiendo cuanto de verdad hay en ella, pero sin embargo, hay veces que parece más una de esas frases grandilocuentes que son más fáciles de memorizar que de llevar a la práctica. Por que de hecho, ¿Quién no ha sentido alguna vez la necesidad de aprobación en su vida? Veamos a continuación cual es la linea que separa esta actitud tan negativa de otras positivas.
Nadie niega que la aprobación sea algo maravilloso, el ser humano es un ser social y le encanta que los demás le aprueben y le quieran, de eso no hay ninguna duda. El problema aparece cuando lo necesitamos de manera excesiva, es entonces cuando empezamos a depender de algo que no controlamos: que nos aprueben o no, un elemento de la ecuación que por millones de razones puede que no ocurra: Una mala comunicación, tener un mal día, que la otra persona sea una “imbécil” o que nos hayan malinterpretado. A partir de ese momento nuestro estado de ánimo, conductas, decisiones y conductas comenzarán a ser esclavas de nuestra excesiva necesidad de aprobación. Las consecuencias son muy negativas, llegando incluso a dejar se ser nosotros mismos y construir una especie de disfraz que creemos que le gusta a los que nos rodean y gracias al cual nos aprobarán. Un disfraz que con el tiempo nos desgastará, nos generará emociones muy negativas como la ansiedad o el miedo y que nos impedriá ser nosotros mismos.

Por supuesto, la necesidad de aprobación es una actitud y por lo tanto se va construyendo día a día, no es algo que aparece como por arte de magia. La vamos “conformando” ya desde que nacemos a partir de lo que nos decía nuestros padres, nuestro ambiente, nuestra sociedad…. Y la vamos “perfeccionando” en situaciones concretas de nuestra vida como por ejemplo una relación de pareja, con nuestro jefe, con nuestra familia o con nuestro facebook. En estos casos comienza como un simple plegarse a las normas, porque es más fácil estar de acuerdo con lo que dictan los demás que hacer valer nuestra opinión. Así vamos sacrificando nuestro verdadero yo, hasta que llega un momento en que las opiniones que los demás se convierten en una telaraña densa y viscosa que nos atrapa y de donde no podemos salir.

En resumen, es normal que en ciertas circunstancias nos venga bien un poco de aprobación social. Nos hace sentir más seguros, nos reafirma, y nos da pistas de que estamos yendo en la dirección justa. Además, para que mentir, a todos nos encanta que nos alaben y nos aplaudan cuando lo hacemos bien. Pero ell problema viene cuando todos nuestros esfuerzos vayan dirigidos a eso y perdemos el mando de nuestra vida.

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LAS CONSECUENCIAS PSICOLOGICAS

“La opinión de los demás sobre ti, no tiene porque convertirse en tu realidad” (Les Brown)

Está claro que la autoestima de una persona con una necesidad excesiva de aprobación es muy baja e irregular al depender de las opiniones de los demás. Pero también podemos encontrarnos unos estados de ánimos o rendimientos igual de bajos e irregulares. Si me aceptan me sentiré seguro, tranquilo y aumentaré mi rendimiento. Pero si me rechazan mi autoestima saltará por los aires, me pondré nervioso y disminuirá mi rendimiento.

Vemos en la siguiente gráfica un ejemplo de cómo la excesiva necesidad de aprobación afecta por ejemplo a nuestro estado de ánimo perdiendo el control sobré él. De repente nuestra vida es como una montaña rusa de la que no tenemos los mandos. Una montaña rusa que finalmente tiene demasiadas consecuencias negativa como para seguir montados en ella, veamos a continuacuón todos esas consecuencias:

- La falta de logro
- Una muy baja realización personal
- La baja autoestima y los niveles de confianza
- Un rendimiento reducido (al tomar decisiones dependiendo de los demás)
- El aumento de emociones negativas como ansiedad, frustración, miedo, etc
- La disminución de emociones positivas como la serenidad, la alegría, la tranquilidad…

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EJEMPLOS TÍPICOS (EN NUESTRO DÍA A DÍA) DE UNA NECESIDAD EXCESIVA DE APROBACION

Aquí os dejamos algunas de las consecuencias más típicas de la necesidad excesiva de aprobación,os proponemos leerlas con calma, reflexionar sobre ellas y ser conscientes si os identificáis con alguna situación:

- Cambiar o suavizar nuestra postura porque alguien parece desaprobarnos en una conversación. Es cierto que cambiar de idea no solo es algo normal sino que también es signo de inteligencia y flexibilidad, pero solo cuando los argumentos del otro realmente nos han convencido.

- Sentirnos mal, preocupados, o insultados cuando alguien no está de acuerdo con nosotros. Obviamente, cuando no encontramos apoyo no nos sentimos superfelices, pero si la tristeza que experimentamos es desproporcionada, probablemente la causa sea una necesidad excesiva de aprobación.

- Expresar acuerdo (verbal o no verbal) aún cuando no estamos de acuerdo con la otra persona.

- Hacer algo que no queremos hacer por miedo a decir ‘No’ al otro. Y anteponer siempre a los demás antes que escuchar nuestras necesidades propias.

- No quejarnos cuando recibimos un mal servicio o un producto en mal estado (restaurantes, móviles, pisos, etc.).

- Difundir las malas noticias, cotilleos y chismes para llamar la atención.

- Pedir permiso cuando no se necesita.

- Pedir perdón (“los siento”, “disculpa”…) constantemente por lo que decimos o hacemos si otros han expresado su disconformidad.

- Fingir conocer algún tema o ser un “experto” por miedo a admitir delante de los demás que hay algo que no sabemos. O también no ser capaz de admitir un error por miedo a la desaprobación.

- Que nuestras emociones dependan de la opinión exterior. Si nos halagan y nos aprueban nos sentiremos eufóricos y alegres, pero si nos critican y desaprueban nos sentiremos tristes y poco valiosos.

- Tener una preocupación excesiva por tener una buena imagen. Una cosa es que nos guste arreglarnos o cuidarnos y lo hagamos a menudo, el problema viene cuando se convierte en una necesidad y siempre tengamos que estar delgados, maquillados, musculados, jovenes… Las personas que no necesitan la aprobación de los demás, no tienen problema en mostrarse con algún “defectillo” y lo hacen con naturalidad.

- Mantener las formas en exceso. Si ante los demás nos mostramos demasiado correctos y perdemos la naturalidad y espontaneidad, podría ser que en el fondo tuviéramos miedo a ser rechazados, por ello, intentamos pasar desapercibidos, para que no podamos recibir alguna crítica.

- Mostrarse demasiado amables cuando estamos en desacuerdo con las opiniones de los demás. No queremos decir con esto que cuando estemos en desacuerdo debamos adoptar comportamientos agresivos y hacer que nuestra opinión prevalezca a toda costa, pero es normal que pongamos un poquito de pasión en defender nuestro punto de vista.

- Darle muchas vueltas a alguna conversación que hayamos tenido con alguien y sentirnos ansiosos o desanimados por frases o palabras que no tendíamos que haber dicho.

- Adular de manera excesiva alguien para que nos quiera, acepte o apruebe.

- Sentirte intimidado por un vendedor agresivo y comprar algo que no te gusta o no quieres… o… tener miedo de devolverle algún producto porque se pueda enfadar.

- Pedir siempre permiso para hablar, o para comprar algo, o para hacer cualquier cosa a una persona importante en nuestra vida porque tenemos miedo de que se enfade.

- Comportarnos de una manera inconformista, excéntrica o extrema a fin de llamar la atención, aunque no lo parezca este tipo de conducta puede ser una manera rebuscada de necesidad de aprobación

- Llegar siempre tarde cuando quedamos, una especie de truco de búsqueda de aprobación con el que logramos llamar la atención de todo el mundo (que hablen de mi aunque sea mal…)

- Obsesionarse con las redes sociales y darle muchas vueltas a lo que queremos poner. O estar todo el rato comprobando las reacciones a algo que hemos puesto. O llegándonos incluso a “deprimir” por la falta de respuestas.

Evidentemente que la lista podría continuar hasta el infinito, por eso cada uno puede “personalizar” su lista y ser más consciente de sus propias reacciones en busca de la aprobación.

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LA FRASES TÍPICAS DE LA NECESIDAD EXCESIVA DE APROBACIÓN

Ahora os dejamos las frases que más nos solemos decir cuando tenemos esta actitud errónae,a pensamientos que quizás alguna vez hayamos vivido y que está muy bien reconocer.

“Si alguien importante para mi espera que haga algo, debería de hacerlo.”

“¿Cómo puede ser tan egoísta y decirle que no?”

“No estoy haciendo bastante por esta persona. Que mala persona soy, como no puedo darme cuenta de lo que tengo que hacer para que no se enfade/agobie/entristezca…”

“Debería hacer lo que la gente espera que haga”

“¿Cómo pude ser tan desagradable? No debería ser tan irritable no desagradable con esta persona”

¿Por qué actué de esa manera? No debería hacer que los demás se enfaden conmigo”

“Debería hacer feliz a las personas que amo”

“¿Por qué no pude ser más amable?”

“Es culpa mía si él/ella se enfadó.”

“Que alguien me rechace es lo peor que me puede pasar”

¿Cómo voy a ser feliz si no le caigo bien a los demás?

“Es horrible ¿Por qué no le gusto a la gente?”

“No puede soportar estar solo/a”

“Me pongo nervioso en las conversaciones porque tengo miedo de decir alguna tontería y que se rían de mi”

“No soy nada a menos que alguien quiera estar conmigo y me quiera”

“Es horrible pasar desapercibo”

“¿Por qué no pueden ser más agradecidos? Deberían darme las gracias por lo que hice.”

“Si no gusto a los demás seguramente sea mi problema”

“A menudo me preocupa que la gente me apruebe y me acepte”

“Le doy muchas vueltas a lo que los demás piensan de mi”

“Ser criticado es algo terrible”

“Me pongo guapo/a para los demás”

“Me pongo guapo/a para mi novio/a”

“Muchas veces me encuentro repasando conversaciones a ver si estuve bien”

“Me anticipo demasiado a posibles conversaciones con otras personas intentando ver como podría responder de la mejor manera”

“ ¿Por que no me llaman? Seguro que hice algo que les molestó”

Frases de cine inspiradoras, Tina Fey. Belleza

LOS “DIVIDENDOS” DE LA BÚSQUEDA DE APROBACIÓN

Para acabar nuestro repaso a esta actitud tan negativa, os dejamos un extracto del libro Tus Zonas Erróneas (Wayne Dyer), en donde se explica de manera magistral las motivaciones de esta actitud. Por lo que está claro es que algo tendrá que aportar  a quien busca la aprobación para que persista en esta conducta tan terrible.(Comprender estas mortivaciones nos ayuda a ser más conscientes de nuestros mecanismos):

“Una mirada a las motivaciones de este comportamiento autofrustrante será muy útil para ayudarnos a descubrir ciertas estrategias con las que lograr eliminar la necesidad de buscar la aprobación de los demás. Abajo enumero algunas de las razones más comunes (generalmente de naturaleza neurótica) para aferrarse al comportamiento de búsqueda de aprobación.
Entre las retribuciones de la necesidad de búsqueda de aprobación están incluidas las siguientes:

- Colocar la RESPONSABILIDAD de tus sentimientos en los demás. Si te sientes así (fatal, dolido, deprimido, etcétera) porque alguien no te aprueba, entonces {él, esa persona, no tú, es responsable de lo que tú sientes.

- Si ellos son responsables de cómo te sientes porque no te aprueban, cualquier Cambio en ti se vuelve imposible, puesto que es por culpa de los demás que te sientes así. Entonces él o ellos serán responsables también de que tú no cambies. Así la búsqueda de aprobación te ayuda a evitar cualquier cambio.

- Mientras los demás sean los responsables y tú no puedas cambiar, tú no tendrás que correr ningún riesgo. En consecuencia el aferrarte al comportamiento de búsqueda de aprobación te ayudará convenientemente a evitar cualquier actividad que implique correr un riesgo en tu vida.

- Reforzar la imagen pobre de ti mismo y con ello fomentar tu autocompasión y desidia. Si eres inmune a la necesidad de aprobación, serás también inmune a la autocompasión cuando no la consigas.

- Reforzar la idea de que otros tienen que ocuparse de ti; de ese modo, puedes volver a la infancia y ser mimado, protegido y manipulado.

- Culpar a los demás de lo que estás sintiendo, con lo que creas un efecto de chivo emisario para todo lo que no te gusta en tu vida.

- Engañarte a ti mismo diciéndote que cuentas con la simpatía de aquellos que tú has hecho más importantes que tú mismo en tu vida; de ese modo, te sientes cómodo exteriormente aunque por dentro alimentes las semillas del descontento. Cuanto más importantes sean los otros, más importancia tienen las apariencias externas.

- Gozar, solazándote con el hecho de que otra gente te presta atención; lo que te da pie para jactarte ante amigos que, como tú, van en busca de aprobación.

- Encajar en el medio ambiente cultural que aplaude ese tipo de comportamiento y lograr el favor de la mayoría.

Este tipo de retribuciones neuróticas son sorprendentemente parecidas a las retribuciones del odio a uno mismo. De hecho, el tema de evitar la responsabilidad, los cambios y los riesgos se encuentra en el meollo del pensamiento y del comportamiento autodestructivos descritos en este libro. Sin emplear el elaborado idioma de los diagnósticos, puedo decir que simplemente es más fácil, más corriente y familiar, y menos arriesgado, aferrarse a comportamientos neuróticos. Y obviamente la búsqueda de aprobación como necesidad no es una excepción.”

(La segunda parte de nuestra especial sobre la necesidad de aprobación y como trabajarla, aquí)

Y PARA ACABAR, UNA OBRA MAESTRA

Que mejor para acabar nuestra primera parte sobre la necesidad de aprobación con una película que refleja perfectamente las consecuencias tan negativas de esta actitud en la piel de una ascensorista y un oficinista. Dos personajes entrañables y con muchas cualidades que llegan a perder lo más preciado para ellos con tal de recibir aprobación y cariño, su dignidad (y también veremos como quizás pueden recuperarla si cambian). Una obra maestra que merece la pena no sólo por ver las consecuencias de esta actitud si no por todo: su dirección, sus actores, las sensaciones agridulces que nos deja… Una película mítica de la hsitoria del cine recomendada para todos los públicos.Esperemos que os guste.

El Apartamento (Billy Wilder, 1960)

Sinopsis C.C. Baxter (Jack Lemmon) es un modesto pero ambicioso empleado de una compañía de seguros de Manhattan. Está soltero y vive solo en un discreto apartamento que presta ocasionalmente a sus superiores para sus citas amorosas. Tiene la esperanza de que estos favores le sirvan para mejorar su posición en la empresa. Pero la situación cambia cuando se enamora de una ascensorista (Shirley MacLaine) que resulta ser la amante de uno de los jefes que usan su apartamento (Fred MacMurray). (FILMAFFINITY)

 

Categoría: Recursos psicológicos

Etiquetas: Actitudes negativas, Autoestima, Infelicidad, Necesidad de aprobación

Etiquetas de cine: Especiales

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