{"id":10261,"date":"2016-02-10T08:55:32","date_gmt":"2016-02-10T06:55:32","guid":{"rendered":"http:\/\/jaimeburque.com\/blog\/?p=10261"},"modified":"2018-05-05T09:39:21","modified_gmt":"2018-05-05T07:39:21","slug":"reencontrarse-con-la-identidad-perdida-buscando-la-belleza-una-critica-de-la-grande-bellezza-2013","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/jaimeburque.com\/blog\/reencontrarse-con-la-identidad-perdida-buscando-la-belleza-una-critica-de-la-grande-bellezza-2013\/","title":{"rendered":"\u00abReencontrarse con la identidad perdida buscando la belleza\u00bb (Una cr\u00edtica de La grande Bellezza, 2013)"},"content":{"rendered":"<blockquote><p><a href=\"http:\/\/jaimeburque.com\/blog\/wp-content\/uploads\/La-gran-belleza2.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-10267\" src=\"http:\/\/jaimeburque.com\/blog\/wp-content\/uploads\/La-gran-belleza2.jpg\" alt=\"La gran belleza\" width=\"900\" height=\"952\" srcset=\"https:\/\/jaimeburque.com\/blog\/wp-content\/uploads\/La-gran-belleza2.jpg 900w, https:\/\/jaimeburque.com\/blog\/wp-content\/uploads\/La-gran-belleza2-283x300.jpg 283w\" sizes=\"auto, (max-width: 900px) 100vw, 900px\" \/><\/a><br \/>\n<span class=\"st\"> \u00ab<em>Las congas son bellas porque no van a ninguna parte<\/em>\u201d, Jep Gambardella.<\/span><\/p><\/blockquote>\n<p>\u201cLa grande belleza\u201d, no s\u00f3lo es un retrato de la decadencia social contempor\u00e1nea, es mucho m\u00e1s que eso. Es una pel\u00edcula ambiciosa, que habla de sentimientos, transmitidos con autenticidad por Gep Gambardella, un escritor trasladado a Roma a los 26 a\u00f1os que, tras el gran \u00e9xito alcanzado con su primera novela-\u201cL&#8217;apparato umano\u201d, se precipita a una vida mundana y licenciosa que lo aleja de la creaci\u00f3n literaria, sustituida por un periodismo banal y sensacionalista. Las palabras pronunciadas por su voz en off, en medio de la inolvidable secuencia inicial de la fiesta de su 65 cumplea\u00f1os, nos introducen un personaje fascinante: \u201cMis amigos siempre daban la misma respuesta: la fess\u201d. Yo, en cambio, respond\u00eda: el olor de las casa de los ancianos. La pregunta era: \u00bfQu\u00e9 es lo que realmente te gusta m\u00e1s de la vida? Estaba destinado a la sensibilidad. Estaba destinado a convertirme en un escritor\u2026 \u201c<\/p>\n<p>He visto esta pel\u00edcula, al menos unas cuatros veces, y la raz\u00f3n que me ha movido a escribir sobre ella, obviando la potencia de sus im\u00e1genes y la espectacular actuaci\u00f3n de Toni Servillo (Actor de tradici\u00f3n teatral napolitana con una dicci\u00f3n , que el mejor de los doblajes arruinar\u00eda el film), ha sido quiz\u00e1s, mi punto de vista sobre la ciudad, que de alguna manera confluye con estas palabras pronunciadas por Paolo Sorrentino en una entrevista :\u201cEs una ciudad que en realidad no conozco y, de hecho, es una ciudad que no quiero conocer en profundidad, porque como todas las cosas que se entienden bien, el riesgo de la desilusi\u00f3n est\u00e1 siempre al acecho. Por lo tanto, me limito a intuirla, a atravesarla todos los d\u00edas como un turista sin billete de retorno, y soy feliz as\u00ed. Finjo no escuchar las cr\u00edticas incesantes de sus habitantes ni creer las invectivas furibundas de los de fuera sobre la pobreza cultural y moral de la ciudad. Cobardemente, me tapo los o\u00eddos. No quiero que me arruinen el sue\u00f1o. Prefiero concentrarme en la dulzura de ciertas puestas de sol, en la inexplicable suavidad del clima y del estado de \u00e1nimo que s\u00f3lo Roma te consiente, en los lentos paseos sin destino que te prometen siempre llevarte a lugares in\u00e9ditos e irrepetibles. Y que, a veces, hasta mantienen la promesa\u201d.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/jaimeburque.com\/blog\/wp-content\/uploads\/la-gran-belleza1.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-13054 size-large\" src=\"http:\/\/jaimeburque.com\/blog\/wp-content\/uploads\/la-gran-belleza1-1024x687.jpg\" alt=\"Frases inspiradoras y motivadoras. Jep Gambardella La Gran Belleza\" width=\"640\" height=\"429\" srcset=\"https:\/\/jaimeburque.com\/blog\/wp-content\/uploads\/la-gran-belleza1-1024x687.jpg 1024w, https:\/\/jaimeburque.com\/blog\/wp-content\/uploads\/la-gran-belleza1-300x201.jpg 300w, https:\/\/jaimeburque.com\/blog\/wp-content\/uploads\/la-gran-belleza1.jpg 1608w\" sizes=\"auto, (max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/a><\/p>\n<p>La gran belleza es eterna, como Roma, pero tambi\u00e9n et\u00e9rea y fugaz. La puedes ver al alba paseando por el Tiver, bebiendo de una \u201cfontanella\u201d junto al \u201cGiardino degli aranci\u201d, cuando s\u00f3lo se escucha el canto de los p\u00e1jaros y las monjas de Santa Sabina recogen las naranjas ca\u00eddas. Ojearla desde la cerradura de la puerta del \u201cPriorato\u201d, que ofrece, a trav\u00e9s de uno de los pasillos de sus secretos jardines, el camino a una vista en miniatura de la gran c\u00fapula de San Pedro. Puedes sentir esa belleza en el rumor de la corriente del Ganges o del Nilo, inmortalizados en la \u201cFontana dei Quattro fiumi\u201d de Bernini, cuando la noche libera \u201cPiazza Navona\u201d del bullicio tur\u00edstico.<\/p>\n<p>Gep Gambardella, el rey de los mundanos, el mismo que ejerce y retiene el poder de hacer fracasar las innumerables juergas nocturnas de una burgues\u00eda moderna y decadente, merodea esos lugares y en esos momentos, buscando un disfrute puramente est\u00e9tico que lo desligue de las vidas devastadas de quienes frecuenta, albergando la esperanza de recuperar su identidad perdida de escritor. Gep sabe que ese disfrute est\u00e9tico puro, dura un instante y no vuelve a repetirse. Dura lo que el clic fotogr\u00e1fico de un turista, para morir justo despu\u00e9s devolvi\u00e9ndolo irremediablemente a lo mundano.<\/p>\n<p>La mayor\u00eda de las potentes secuencias de Sorrentino muestran Roma por la noche y al amanecer. Porque la belleza es un sue\u00f1o, una utop\u00eda que el rey de los mundanos trata de alcanzar en esos instantes para liberarse de su alienaci\u00f3n. Su identidad perdida la identificamos con el punto m\u00e1s bajo de una fiesta realmente decadente: \u201cI trenini\u201d-los trenecitos. Una danza, practicada en cada fiesta, tan divertida como est\u00fapida y vac\u00eda, y que describe ese torbellino constante de insensatez de todos sus personajes. Es el momento en el que la no comunicaci\u00f3n, la hipocres\u00eda, el juego de roles, el fingir ser otro distinto de uno mismo, encuentra su z\u00e9nit, su m\u00e1ximo esplendor. \u201cLa Grande bellezza\u201d, en este sentido, se asoma al vac\u00edo, y construye una met\u00e1fora sobre la fatiga e incomodidad que puede suponer la falta de adaptaci\u00f3n al ambiente que nos rodea, o nuestro esfuerzo, a veces en vano, de adaptarnos a \u00e9l.<\/p>\n<p><iframe loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/T9H3KTeMILA\" width=\"560\" height=\"315\" frameborder=\"0\" allowfullscreen=\"allowfullscreen\"><\/iframe><\/p>\n<p>Gep lo sabe. Con cierta amargura sostiene, mientras bebe de su copa, que estos paisajes de tristes ritos sociales son los mejores para todos los dem\u00e1s, despertando cierta ternura en el espectador. Se nos muestra por primera vez la fragilidad consciente de un personaje, hasta el momento, fuertemente agarrado a un cinismo que parece describir su estado natural, su verdadero yo. Pero es el mismo personaje en cuya cabeza rondan, desde un principio, las grandes preguntas con las que Breton inicia \u201cNadja\u201d: \u201c\u00bfQui\u00e9n soy yo?, \u00bfa qui\u00e9n frecuento?\u201d\u2026El mismo que busca en sus vecinos prelados y amigos directores de teatro y espect\u00e1culos, respuestas a cuestiones trascendentales e ineludibles ligadas a la espiritualidad y al concepto de belleza. Sobre dichas respuestas Gambardella proyecta un deseo frustrado de evasi\u00f3n, que se corresponde tambi\u00e9n con los hermosos trenecitos, cuyo destino desconoce, del mismo modo que desconoce las respuestas que busca.<br \/>\nNo es casual que Gep viva rodeado de instituciones religiosas, porque en Roma conviven lo sagrado y lo profano. Existe espacio para la eternidad y el instante, la vida y la muerte al mismo tiempo. Una de las escenas memorables se produce en el \u201cpalazzo Della Rovere\u201d. Propiedad de la Orden del Santo Sepulcro, al tiempo que parcialmente ocupado por un hotel de lujo, alberga un restaurante frecuentado, en curiosa convivencia, por prelados de la curia vaticana y celebridades como el cantante Antonello Venditti. Gep Gambardella invita a su acompa\u00f1ante Ramona a fijarse en la mundana desenvoltura de un cura pidiendo champ\u00e1n \u201cCristal\u201d \u2013nunca por debajo de los 200 euros y pudiendo elevarse considerablemente\u2014para cortejar a una monja\u2026\u201d-No te puedes imaginar lo instructivo que resulta vivir rodeado de tal cantidad de \u00f3rdenes religiosas\u201d<\/p>\n<p>La b\u00fasqueda de la \u201cgrande Bellezza\u201d es tambi\u00e9n la b\u00fasqueda de nuestra identidad perdida, o m\u00e1s bien, enterrada bajo la cubierta del embarazo de estar en el mundo, de la que nos queremos deshacer. El mon\u00f3logo final de Gepp, recordando su primera experiencia sexual con Elisa en un faro junto al mar, lo aclara.: \u201cTermina todo con la muerte. Pero primero ha existido la vida, escondida bajo el bla bla bla. Todo se sedimenta bajo la charlataner\u00eda y el ruido, el silencio y el sentimiento, la emoci\u00f3n y el miedo. Los exiguos e inconstantes rayos de belleza. Y a continuaci\u00f3n, la desolaci\u00f3n de una existencia siempre igual, la bajeza y el envilecimiento del hombre miserable\u2026m\u00e1s all\u00e1, est\u00e1 el m\u00e1s all\u00e1. Yo no me ocupo del m\u00e1s all\u00e1. Por lo tanto, que esta novela comience. En el fondo es s\u00f3lo un truco\u201d.<\/p>\n<p>Y as\u00ed es la visi\u00f3n de Gep. Rayos de belleza se alternan con las mezquindades del hombre miserable. Peque\u00f1os destellos, que s\u00f3lo el m\u00e1s experimentado en los trucos de la luz, puede llegar a percibir, pero aceptando previamente la pobre herencia que le ha dejado una vida devastada.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone\" src=\"http:\/\/www.ecestaticos.com\/image\/clipping\/c04fbf4d1a62f958505ef31f8903bcb7\/imagen-de-la-gran-belleza-de-paolo-sorrentino.jpg\" alt=\"\" width=\"992\" height=\"541\" \/><\/p>\n<p>Roma tambi\u00e9n puede ser concebida como una hermosa mujer. La fascinaci\u00f3n por su belleza puede desatar el flechazo, pero esa misma belleza puede ser abrumadora y, tras la incomprensi\u00f3n, provocar la huida presa del miedo o la desilusi\u00f3n ( es lo que le ocurre a Romano, el guionista amigo de Jep, interpretado por Verdone, que abandona la ciudad y vuelve a la provincia junto a sus padres\u2026\u201dRoma mi ha molto deluso\u201d).<\/p>\n<p>En cualquier caso, y a pesar de esa aparente frivolidad, Roma se muestra como una escuela de vida, con todos sus elementos. S\u00f3lo tenemos que prestar atenci\u00f3n a la provocaci\u00f3n de Stephania a Gep en su \u00c1tico\u2026Nunca hab\u00eda visto una secuencia en la que se desenmascarase de forma tan efectiva a una persona sometida al autoenga\u00f1o y que cree poder sostenerlo buscando las carencias en la vida de Gep o de cualquier otro de los que acompa\u00f1an esa velada nocturna en su \u00e1tico\u2026pero no desvelar\u00e9 ese di\u00e1logo, porque es de lo mejor del film\u2026.<\/p>\n<p>La belleza, es quiz\u00e1s una utop\u00eda, pero no pensemos en la utop\u00eda como un trasto inservible, sino como algo \u00fatil y creativo. Por eso quiz\u00e1s Eduardo Galeano escribi\u00f3: \u201cLa utop\u00eda est\u00e1 en el horizonte. Camino dos pasos, ella se aleja dos pasos y el horizonte se corre diez pasos m\u00e1s all\u00e1. \u00bfEntonces para qu\u00e9 sirve la utop\u00eda? Para eso, sirve para caminar. Por eso, tal vez los m\u00fasicos, escritores, pintores, escultores, contin\u00faan componiendo, escribiendo pintando y esculpiendo. Al final, ning\u00fan ruido cuenta, s\u00f3lo las ideas puras. Gep ha hecho desaparecer el ruido y acaba de empezar a escribir\u2026\u201cEn el fondo es solo un truco\u2026\u201d<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><strong>\u00a0Por Lu\u00eds Med\u00edn<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00abLas congas son bellas porque no van a ninguna parte\u201d, Jep Gambardella. \u201cLa grande belleza\u201d, no s\u00f3lo es un retrato de la decadencia social contempor\u00e1nea, es mucho m\u00e1s que eso. Es una pel\u00edcula ambiciosa, que habla de sentimientos, transmitidos con autenticidad por Gep Gambardella, un escritor trasladado a Roma a los 26 a\u00f1os que, tras el gran \u00e9xito alcanzado con su primera novela-\u201cL&#8217;apparato umano\u201d, se precipita a una vida mundana y licenciosa que lo aleja de la creaci\u00f3n literaria, sustituida por un periodismo banal y sensacionalista. Las palabras pronunciadas por su voz en off, en medio de la inolvidable secuencia inicial de la fiesta de su 65 cumplea\u00f1os, nos introducen un personaje fascinante: \u201cMis amigos siempre daban la misma respuesta: la fess\u201d. Yo, en cambio, respond\u00eda: el olor de las casa de los ancianos. La pregunta era: \u00bfQu\u00e9 es lo que realmente te gusta m\u00e1s de la vida? Estaba destinado a la sensibilidad. Estaba destinado a convertirme en un escritor\u2026 \u201c He visto esta pel\u00edcula, al menos unas cuatros veces, y la raz\u00f3n que me ha movido a escribir sobre ella, obviando la potencia de sus im\u00e1genes y la espectacular actuaci\u00f3n de Toni Servillo (Actor de tradici\u00f3n teatral napolitana con una dicci\u00f3n , que el mejor de los doblajes arruinar\u00eda el film), ha sido quiz\u00e1s, mi punto de vista sobre la ciudad, que de alguna manera confluye con estas palabras pronunciadas por Paolo Sorrentino en una entrevista :\u201cEs una ciudad que en realidad no conozco y, de hecho, es una ciudad que no quiero conocer en profundidad, porque como todas las cosas que se entienden bien, el riesgo de la desilusi\u00f3n est\u00e1 siempre al acecho. Por lo tanto, me limito a intuirla, a atravesarla todos los d\u00edas como un turista sin billete de retorno, y soy feliz as\u00ed. Finjo no escuchar las cr\u00edticas incesantes de sus habitantes ni creer las invectivas furibundas de los de fuera sobre la pobreza cultural y moral de la ciudad. Cobardemente, me tapo los o\u00eddos. No quiero que me arruinen el sue\u00f1o. Prefiero concentrarme en la dulzura de ciertas puestas de sol, en la inexplicable suavidad del clima y del estado de \u00e1nimo que s\u00f3lo Roma te consiente, en los lentos paseos sin destino que te prometen siempre llevarte a lugares in\u00e9ditos e irrepetibles. Y que, a veces, hasta mantienen la promesa\u201d. La gran belleza es eterna, como Roma, pero tambi\u00e9n et\u00e9rea y fugaz. La puedes ver al alba paseando por el Tiver, bebiendo de una \u201cfontanella\u201d junto al \u201cGiardino degli aranci\u201d, cuando s\u00f3lo se escucha el canto de los p\u00e1jaros y las monjas de Santa Sabina recogen las naranjas ca\u00eddas. Ojearla desde la cerradura de la puerta del \u201cPriorato\u201d, que ofrece, a trav\u00e9s de uno de los pasillos de sus secretos jardines, el camino a una vista en miniatura de la gran c\u00fapula de San Pedro. Puedes sentir esa belleza en el rumor de la corriente del Ganges o del Nilo, inmortalizados en la \u201cFontana dei Quattro fiumi\u201d de Bernini, cuando la noche libera \u201cPiazza Navona\u201d del bullicio tur\u00edstico. Gep Gambardella, el rey de los mundanos, el mismo que ejerce y retiene el poder de hacer fracasar las innumerables juergas nocturnas de una burgues\u00eda moderna y decadente, merodea esos lugares y en esos momentos, buscando un disfrute puramente est\u00e9tico que lo desligue de las vidas devastadas de quienes frecuenta, albergando la esperanza de recuperar su identidad perdida de escritor. Gep sabe que ese disfrute est\u00e9tico puro, dura un instante y no vuelve a repetirse. Dura lo que el clic fotogr\u00e1fico de un turista, para morir justo despu\u00e9s devolvi\u00e9ndolo irremediablemente a lo mundano. La mayor\u00eda de las potentes secuencias de Sorrentino muestran Roma por la noche y al amanecer. Porque la belleza es un sue\u00f1o, una utop\u00eda que el rey de los mundanos trata de alcanzar en esos instantes para liberarse de su alienaci\u00f3n. Su identidad perdida la identificamos con el punto m\u00e1s bajo de una fiesta realmente decadente: \u201cI trenini\u201d-los trenecitos. Una danza, practicada en cada fiesta, tan divertida como est\u00fapida y vac\u00eda, y que describe ese torbellino constante de insensatez de todos sus personajes. Es el momento en el que la no comunicaci\u00f3n, la hipocres\u00eda, el juego de roles, el fingir ser otro distinto de uno mismo, encuentra su z\u00e9nit, su m\u00e1ximo esplendor. \u201cLa Grande bellezza\u201d, en este sentido, se asoma al vac\u00edo, y construye una met\u00e1fora sobre la fatiga e incomodidad que puede suponer la falta de adaptaci\u00f3n al ambiente que nos rodea, o nuestro esfuerzo, a veces en vano, de adaptarnos a \u00e9l. Gep lo sabe. Con cierta amargura sostiene, mientras bebe de su copa, que estos paisajes de tristes ritos sociales son los mejores para todos los dem\u00e1s, despertando cierta ternura en el espectador. Se nos muestra por primera vez la fragilidad consciente de un personaje, hasta el momento, fuertemente agarrado a un cinismo que parece describir su estado natural, su verdadero yo. Pero es el mismo personaje en cuya cabeza rondan, desde un principio, las grandes preguntas con las que Breton inicia \u201cNadja\u201d: \u201c\u00bfQui\u00e9n soy yo?, \u00bfa qui\u00e9n frecuento?\u201d\u2026El mismo que busca en sus vecinos prelados y amigos directores de teatro y espect\u00e1culos, respuestas a cuestiones trascendentales e ineludibles ligadas a la espiritualidad y al concepto de belleza. Sobre dichas respuestas Gambardella proyecta un deseo frustrado de evasi\u00f3n, que se corresponde tambi\u00e9n con los hermosos trenecitos, cuyo destino desconoce, del mismo modo que desconoce las respuestas que busca. No es casual que Gep viva rodeado de instituciones religiosas, porque en Roma conviven lo sagrado y lo profano. Existe espacio para la eternidad y el instante, la vida y la muerte al mismo tiempo. Una de las escenas memorables se produce en el \u201cpalazzo Della Rovere\u201d. Propiedad de la Orden del Santo Sepulcro, al tiempo que parcialmente ocupado por un hotel de lujo, alberga un restaurante frecuentado, en curiosa convivencia, por prelados de la curia vaticana y celebridades como el cantante Antonello Venditti. Gep Gambardella invita a su acompa\u00f1ante Ramona a fijarse en la mundana desenvoltura de un cura pidiendo champ\u00e1n \u201cCristal\u201d \u2013nunca por debajo de los 200 euros y pudiendo elevarse considerablemente\u2014para cortejar a una monja\u2026\u201d-No te puedes imaginar lo instructivo que resulta vivir rodeado de tal cantidad de \u00f3rdenes religiosas\u201d La b\u00fasqueda de la \u201cgrande Bellezza\u201d es tambi\u00e9n la b\u00fasqueda de nuestra identidad perdida, o m\u00e1s bien, enterrada bajo la cubierta del embarazo de estar en el mundo, de la que nos queremos deshacer. El mon\u00f3logo final de Gepp, recordando su primera experiencia sexual con Elisa en un faro junto al mar, lo aclara.: \u201cTermina todo con la muerte. Pero primero ha existido la vida, escondida bajo el bla bla bla. Todo se sedimenta bajo la charlataner\u00eda y el ruido, el silencio y el sentimiento, la emoci\u00f3n y el miedo. Los exiguos e inconstantes rayos de belleza. Y a continuaci\u00f3n, la desolaci\u00f3n de una existencia siempre igual, la bajeza y el envilecimiento del hombre miserable\u2026m\u00e1s all\u00e1, est\u00e1 el m\u00e1s all\u00e1. Yo no me ocupo del m\u00e1s all\u00e1. Por lo tanto, que esta novela comience. En el fondo es s\u00f3lo un truco\u201d. Y as\u00ed es la visi\u00f3n de Gep. Rayos de belleza se alternan con las mezquindades del hombre miserable. Peque\u00f1os destellos, que s\u00f3lo el m\u00e1s experimentado en los trucos de la luz, puede llegar a percibir, pero aceptando previamente la pobre herencia que le ha dejado una vida devastada. Roma tambi\u00e9n puede ser concebida como una hermosa mujer. La fascinaci\u00f3n por su belleza puede desatar el flechazo, pero esa misma belleza puede ser abrumadora y, tras la incomprensi\u00f3n, provocar la huida presa del miedo o la desilusi\u00f3n ( es lo que le ocurre a Romano, el guionista amigo de Jep, interpretado por Verdone, que abandona la ciudad y vuelve a la provincia junto a sus padres\u2026\u201dRoma mi ha molto deluso\u201d). En cualquier caso, y a pesar de esa aparente frivolidad, Roma se muestra como una escuela de vida, con todos sus elementos. S\u00f3lo tenemos que prestar atenci\u00f3n a la provocaci\u00f3n de Stephania a Gep en su \u00c1tico\u2026Nunca hab\u00eda visto una secuencia en la que se desenmascarase de forma tan efectiva a una persona sometida al autoenga\u00f1o y que cree poder sostenerlo buscando las carencias en la vida de Gep o de cualquier otro de los que acompa\u00f1an esa velada nocturna en su \u00e1tico\u2026pero no desvelar\u00e9 ese di\u00e1logo, porque es de lo mejor del film\u2026. La belleza, es quiz\u00e1s una utop\u00eda, pero no pensemos en la utop\u00eda como un trasto inservible, sino como algo \u00fatil y creativo. Por eso quiz\u00e1s Eduardo Galeano escribi\u00f3: \u201cLa utop\u00eda est\u00e1 en el horizonte. Camino dos pasos, ella se aleja dos pasos y el horizonte se corre diez pasos m\u00e1s all\u00e1. \u00bfEntonces para qu\u00e9 sirve la utop\u00eda? Para eso, sirve para caminar. Por eso, tal vez los m\u00fasicos, escritores, pintores, escultores, contin\u00faan componiendo, escribiendo pintando y esculpiendo. Al final, ning\u00fan ruido cuenta, s\u00f3lo las ideas puras. Gep ha hecho desaparecer el ruido y acaba de empezar a escribir\u2026\u201cEn el fondo es solo un truco\u2026\u201d \u00a0Por Lu\u00eds Med\u00edn<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":11977,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[259],"tags":[70,713,113,60],"etiqueta-cine":[198,152,161,201],"class_list":["post-10261","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-films-analizados","tag-quien-soy","tag-apreciacion-de-la-belleza","tag-emocionate","tag-en-busca-del-sentido","etiqueta-cine-analisis-pelicula","etiqueta-cine-cine-italiano","etiqueta-cine-dramas","etiqueta-cine-largometrajes"],"acf":[],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v26.7 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>&quot;Reencontrarse con la identidad perdida buscando la belleza&quot; (Una cr\u00edtica de La grande Bellezza, 2013) - FILMOTERAPIA<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/jaimeburque.com\/blog\/reencontrarse-con-la-identidad-perdida-buscando-la-belleza-una-critica-de-la-grande-bellezza-2013\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"&quot;Reencontrarse con la identidad perdida buscando la belleza&quot; (Una cr\u00edtica de La grande Bellezza, 2013) - FILMOTERAPIA\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"\u00abLas congas son bellas porque no van a ninguna parte\u201d, Jep Gambardella. \u201cLa grande belleza\u201d, no s\u00f3lo es un retrato de la decadencia social contempor\u00e1nea, es mucho m\u00e1s que eso. Es una pel\u00edcula ambiciosa, que habla de sentimientos, transmitidos con autenticidad por Gep Gambardella, un escritor trasladado a Roma a los 26 a\u00f1os que, tras el gran \u00e9xito alcanzado con su primera novela-\u201cL&#8217;apparato umano\u201d, se precipita a una vida mundana y licenciosa que lo aleja de la creaci\u00f3n literaria, sustituida por un periodismo banal y sensacionalista. Las palabras pronunciadas por su voz en off, en medio de la inolvidable secuencia inicial de la fiesta de su 65 cumplea\u00f1os, nos introducen un personaje fascinante: \u201cMis amigos siempre daban la misma respuesta: la fess\u201d. Yo, en cambio, respond\u00eda: el olor de las casa de los ancianos. La pregunta era: \u00bfQu\u00e9 es lo que realmente te gusta m\u00e1s de la vida? Estaba destinado a la sensibilidad. Estaba destinado a convertirme en un escritor\u2026 \u201c He visto esta pel\u00edcula, al menos unas cuatros veces, y la raz\u00f3n que me ha movido a escribir sobre ella, obviando la potencia de sus im\u00e1genes y la espectacular actuaci\u00f3n de Toni Servillo (Actor de tradici\u00f3n teatral napolitana con una dicci\u00f3n , que el mejor de los doblajes arruinar\u00eda el film), ha sido quiz\u00e1s, mi punto de vista sobre la ciudad, que de alguna manera confluye con estas palabras pronunciadas por Paolo Sorrentino en una entrevista :\u201cEs una ciudad que en realidad no conozco y, de hecho, es una ciudad que no quiero conocer en profundidad, porque como todas las cosas que se entienden bien, el riesgo de la desilusi\u00f3n est\u00e1 siempre al acecho. Por lo tanto, me limito a intuirla, a atravesarla todos los d\u00edas como un turista sin billete de retorno, y soy feliz as\u00ed. Finjo no escuchar las cr\u00edticas incesantes de sus habitantes ni creer las invectivas furibundas de los de fuera sobre la pobreza cultural y moral de la ciudad. Cobardemente, me tapo los o\u00eddos. No quiero que me arruinen el sue\u00f1o. Prefiero concentrarme en la dulzura de ciertas puestas de sol, en la inexplicable suavidad del clima y del estado de \u00e1nimo que s\u00f3lo Roma te consiente, en los lentos paseos sin destino que te prometen siempre llevarte a lugares in\u00e9ditos e irrepetibles. Y que, a veces, hasta mantienen la promesa\u201d. La gran belleza es eterna, como Roma, pero tambi\u00e9n et\u00e9rea y fugaz. La puedes ver al alba paseando por el Tiver, bebiendo de una \u201cfontanella\u201d junto al \u201cGiardino degli aranci\u201d, cuando s\u00f3lo se escucha el canto de los p\u00e1jaros y las monjas de Santa Sabina recogen las naranjas ca\u00eddas. Ojearla desde la cerradura de la puerta del \u201cPriorato\u201d, que ofrece, a trav\u00e9s de uno de los pasillos de sus secretos jardines, el camino a una vista en miniatura de la gran c\u00fapula de San Pedro. Puedes sentir esa belleza en el rumor de la corriente del Ganges o del Nilo, inmortalizados en la \u201cFontana dei Quattro fiumi\u201d de Bernini, cuando la noche libera \u201cPiazza Navona\u201d del bullicio tur\u00edstico. Gep Gambardella, el rey de los mundanos, el mismo que ejerce y retiene el poder de hacer fracasar las innumerables juergas nocturnas de una burgues\u00eda moderna y decadente, merodea esos lugares y en esos momentos, buscando un disfrute puramente est\u00e9tico que lo desligue de las vidas devastadas de quienes frecuenta, albergando la esperanza de recuperar su identidad perdida de escritor. Gep sabe que ese disfrute est\u00e9tico puro, dura un instante y no vuelve a repetirse. Dura lo que el clic fotogr\u00e1fico de un turista, para morir justo despu\u00e9s devolvi\u00e9ndolo irremediablemente a lo mundano. La mayor\u00eda de las potentes secuencias de Sorrentino muestran Roma por la noche y al amanecer. Porque la belleza es un sue\u00f1o, una utop\u00eda que el rey de los mundanos trata de alcanzar en esos instantes para liberarse de su alienaci\u00f3n. Su identidad perdida la identificamos con el punto m\u00e1s bajo de una fiesta realmente decadente: \u201cI trenini\u201d-los trenecitos. Una danza, practicada en cada fiesta, tan divertida como est\u00fapida y vac\u00eda, y que describe ese torbellino constante de insensatez de todos sus personajes. Es el momento en el que la no comunicaci\u00f3n, la hipocres\u00eda, el juego de roles, el fingir ser otro distinto de uno mismo, encuentra su z\u00e9nit, su m\u00e1ximo esplendor. \u201cLa Grande bellezza\u201d, en este sentido, se asoma al vac\u00edo, y construye una met\u00e1fora sobre la fatiga e incomodidad que puede suponer la falta de adaptaci\u00f3n al ambiente que nos rodea, o nuestro esfuerzo, a veces en vano, de adaptarnos a \u00e9l. Gep lo sabe. Con cierta amargura sostiene, mientras bebe de su copa, que estos paisajes de tristes ritos sociales son los mejores para todos los dem\u00e1s, despertando cierta ternura en el espectador. Se nos muestra por primera vez la fragilidad consciente de un personaje, hasta el momento, fuertemente agarrado a un cinismo que parece describir su estado natural, su verdadero yo. Pero es el mismo personaje en cuya cabeza rondan, desde un principio, las grandes preguntas con las que Breton inicia \u201cNadja\u201d: \u201c\u00bfQui\u00e9n soy yo?, \u00bfa qui\u00e9n frecuento?\u201d\u2026El mismo que busca en sus vecinos prelados y amigos directores de teatro y espect\u00e1culos, respuestas a cuestiones trascendentales e ineludibles ligadas a la espiritualidad y al concepto de belleza. Sobre dichas respuestas Gambardella proyecta un deseo frustrado de evasi\u00f3n, que se corresponde tambi\u00e9n con los hermosos trenecitos, cuyo destino desconoce, del mismo modo que desconoce las respuestas que busca. No es casual que Gep viva rodeado de instituciones religiosas, porque en Roma conviven lo sagrado y lo profano. Existe espacio para la eternidad y el instante, la vida y la muerte al mismo tiempo. Una de las escenas memorables se produce en el \u201cpalazzo Della Rovere\u201d. Propiedad de la Orden del Santo Sepulcro, al tiempo que parcialmente ocupado por un hotel de lujo, alberga un restaurante frecuentado, en curiosa convivencia, por prelados de la curia vaticana y celebridades como el cantante Antonello Venditti. Gep Gambardella invita a su acompa\u00f1ante Ramona a fijarse en la mundana desenvoltura de un cura pidiendo champ\u00e1n \u201cCristal\u201d \u2013nunca por debajo de los 200 euros y pudiendo elevarse considerablemente\u2014para cortejar a una monja\u2026\u201d-No te puedes imaginar lo instructivo que resulta vivir rodeado de tal cantidad de \u00f3rdenes religiosas\u201d La b\u00fasqueda de la \u201cgrande Bellezza\u201d es tambi\u00e9n la b\u00fasqueda de nuestra identidad perdida, o m\u00e1s bien, enterrada bajo la cubierta del embarazo de estar en el mundo, de la que nos queremos deshacer. El mon\u00f3logo final de Gepp, recordando su primera experiencia sexual con Elisa en un faro junto al mar, lo aclara.: \u201cTermina todo con la muerte. Pero primero ha existido la vida, escondida bajo el bla bla bla. Todo se sedimenta bajo la charlataner\u00eda y el ruido, el silencio y el sentimiento, la emoci\u00f3n y el miedo. Los exiguos e inconstantes rayos de belleza. Y a continuaci\u00f3n, la desolaci\u00f3n de una existencia siempre igual, la bajeza y el envilecimiento del hombre miserable\u2026m\u00e1s all\u00e1, est\u00e1 el m\u00e1s all\u00e1. Yo no me ocupo del m\u00e1s all\u00e1. Por lo tanto, que esta novela comience. En el fondo es s\u00f3lo un truco\u201d. Y as\u00ed es la visi\u00f3n de Gep. Rayos de belleza se alternan con las mezquindades del hombre miserable. Peque\u00f1os destellos, que s\u00f3lo el m\u00e1s experimentado en los trucos de la luz, puede llegar a percibir, pero aceptando previamente la pobre herencia que le ha dejado una vida devastada. Roma tambi\u00e9n puede ser concebida como una hermosa mujer. La fascinaci\u00f3n por su belleza puede desatar el flechazo, pero esa misma belleza puede ser abrumadora y, tras la incomprensi\u00f3n, provocar la huida presa del miedo o la desilusi\u00f3n ( es lo que le ocurre a Romano, el guionista amigo de Jep, interpretado por Verdone, que abandona la ciudad y vuelve a la provincia junto a sus padres\u2026\u201dRoma mi ha molto deluso\u201d). En cualquier caso, y a pesar de esa aparente frivolidad, Roma se muestra como una escuela de vida, con todos sus elementos. S\u00f3lo tenemos que prestar atenci\u00f3n a la provocaci\u00f3n de Stephania a Gep en su \u00c1tico\u2026Nunca hab\u00eda visto una secuencia en la que se desenmascarase de forma tan efectiva a una persona sometida al autoenga\u00f1o y que cree poder sostenerlo buscando las carencias en la vida de Gep o de cualquier otro de los que acompa\u00f1an esa velada nocturna en su \u00e1tico\u2026pero no desvelar\u00e9 ese di\u00e1logo, porque es de lo mejor del film\u2026. La belleza, es quiz\u00e1s una utop\u00eda, pero no pensemos en la utop\u00eda como un trasto inservible, sino como algo \u00fatil y creativo. Por eso quiz\u00e1s Eduardo Galeano escribi\u00f3: \u201cLa utop\u00eda est\u00e1 en el horizonte. Camino dos pasos, ella se aleja dos pasos y el horizonte se corre diez pasos m\u00e1s all\u00e1. \u00bfEntonces para qu\u00e9 sirve la utop\u00eda? Para eso, sirve para caminar. Por eso, tal vez los m\u00fasicos, escritores, pintores, escultores, contin\u00faan componiendo, escribiendo pintando y esculpiendo. Al final, ning\u00fan ruido cuenta, s\u00f3lo las ideas puras. Gep ha hecho desaparecer el ruido y acaba de empezar a escribir\u2026\u201cEn el fondo es solo un truco\u2026\u201d \u00a0Por Lu\u00eds Med\u00edn\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"https:\/\/jaimeburque.com\/blog\/reencontrarse-con-la-identidad-perdida-buscando-la-belleza-una-critica-de-la-grande-bellezza-2013\/\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"FILMOTERAPIA\" \/>\n<meta property=\"article:published_time\" content=\"2016-02-10T06:55:32+00:00\" \/>\n<meta property=\"article:modified_time\" content=\"2018-05-05T07:39:21+00:00\" \/>\n<meta property=\"og:image\" content=\"https:\/\/jaimeburque.com\/blog\/wp-content\/uploads\/la_grande_bellezza-366210175-large.jpg\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:width\" content=\"883\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:height\" content=\"1200\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:type\" content=\"image\/jpeg\" \/>\n<meta name=\"author\" content=\"Filmoterapia\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Escrito por\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"Filmoterapia\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:label2\" content=\"Tiempo de lectura\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data2\" content=\"8 minutos\" \/>\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\/\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":\"Article\",\"@id\":\"https:\/\/jaimeburque.com\/blog\/reencontrarse-con-la-identidad-perdida-buscando-la-belleza-una-critica-de-la-grande-bellezza-2013\/#article\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\/\/jaimeburque.com\/blog\/reencontrarse-con-la-identidad-perdida-buscando-la-belleza-una-critica-de-la-grande-bellezza-2013\/\"},\"author\":{\"name\":\"Filmoterapia\",\"@id\":\"https:\/\/jaimeburque.com\/blog\/#\/schema\/person\/bada6f70ef085b5eb4260579d7abe1e1\"},\"headline\":\"\u00abReencontrarse con la identidad perdida buscando la belleza\u00bb (Una cr\u00edtica de La grande Bellezza, 2013)\",\"datePublished\":\"2016-02-10T06:55:32+00:00\",\"dateModified\":\"2018-05-05T07:39:21+00:00\",\"mainEntityOfPage\":{\"@id\":\"https:\/\/jaimeburque.com\/blog\/reencontrarse-con-la-identidad-perdida-buscando-la-belleza-una-critica-de-la-grande-bellezza-2013\/\"},\"wordCount\":1613,\"commentCount\":1,\"image\":{\"@id\":\"https:\/\/jaimeburque.com\/blog\/reencontrarse-con-la-identidad-perdida-buscando-la-belleza-una-critica-de-la-grande-bellezza-2013\/#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"https:\/\/jaimeburque.com\/blog\/wp-content\/uploads\/la_grande_bellezza-366210175-large.jpg\",\"keywords\":[\"\u00bfQuien soy?\",\"Apreciaci\u00f3n de la belleza\",\"Emocionate\",\"En busca del sentido\"],\"articleSection\":[\"Films analizados\"],\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"CommentAction\",\"name\":\"Comment\",\"target\":[\"https:\/\/jaimeburque.com\/blog\/reencontrarse-con-la-identidad-perdida-buscando-la-belleza-una-critica-de-la-grande-bellezza-2013\/#respond\"]}]},{\"@type\":\"WebPage\",\"@id\":\"https:\/\/jaimeburque.com\/blog\/reencontrarse-con-la-identidad-perdida-buscando-la-belleza-una-critica-de-la-grande-bellezza-2013\/\",\"url\":\"https:\/\/jaimeburque.com\/blog\/reencontrarse-con-la-identidad-perdida-buscando-la-belleza-una-critica-de-la-grande-bellezza-2013\/\",\"name\":\"\\\"Reencontrarse con la identidad perdida buscando la belleza\\\" (Una cr\u00edtica de La grande Bellezza, 2013) - FILMOTERAPIA\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\/\/jaimeburque.com\/blog\/#website\"},\"primaryImageOfPage\":{\"@id\":\"https:\/\/jaimeburque.com\/blog\/reencontrarse-con-la-identidad-perdida-buscando-la-belleza-una-critica-de-la-grande-bellezza-2013\/#primaryimage\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\/\/jaimeburque.com\/blog\/reencontrarse-con-la-identidad-perdida-buscando-la-belleza-una-critica-de-la-grande-bellezza-2013\/#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"https:\/\/jaimeburque.com\/blog\/wp-content\/uploads\/la_grande_bellezza-366210175-large.jpg\",\"datePublished\":\"2016-02-10T06:55:32+00:00\",\"dateModified\":\"2018-05-05T07:39:21+00:00\",\"author\":{\"@id\":\"https:\/\/jaimeburque.com\/blog\/#\/schema\/person\/bada6f70ef085b5eb4260579d7abe1e1\"},\"breadcrumb\":{\"@id\":\"https:\/\/jaimeburque.com\/blog\/reencontrarse-con-la-identidad-perdida-buscando-la-belleza-una-critica-de-la-grande-bellezza-2013\/#breadcrumb\"},\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"ReadAction\",\"target\":[\"https:\/\/jaimeburque.com\/blog\/reencontrarse-con-la-identidad-perdida-buscando-la-belleza-una-critica-de-la-grande-bellezza-2013\/\"]}]},{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\/\/jaimeburque.com\/blog\/reencontrarse-con-la-identidad-perdida-buscando-la-belleza-una-critica-de-la-grande-bellezza-2013\/#primaryimage\",\"url\":\"https:\/\/jaimeburque.com\/blog\/wp-content\/uploads\/la_grande_bellezza-366210175-large.jpg\",\"contentUrl\":\"https:\/\/jaimeburque.com\/blog\/wp-content\/uploads\/la_grande_bellezza-366210175-large.jpg\",\"width\":883,\"height\":1200},{\"@type\":\"BreadcrumbList\",\"@id\":\"https:\/\/jaimeburque.com\/blog\/reencontrarse-con-la-identidad-perdida-buscando-la-belleza-una-critica-de-la-grande-bellezza-2013\/#breadcrumb\",\"itemListElement\":[{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":1,\"name\":\"Portada\",\"item\":\"https:\/\/jaimeburque.com\/blog\/\"},{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":2,\"name\":\"\u00abReencontrarse con la identidad perdida buscando la belleza\u00bb (Una cr\u00edtica de La grande Bellezza, 2013)\"}]},{\"@type\":\"WebSite\",\"@id\":\"https:\/\/jaimeburque.com\/blog\/#website\",\"url\":\"https:\/\/jaimeburque.com\/blog\/\",\"name\":\"FILMOTERAPIA\",\"description\":\"Cine, coaching y psicolog\u00eda\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"SearchAction\",\"target\":{\"@type\":\"EntryPoint\",\"urlTemplate\":\"https:\/\/jaimeburque.com\/blog\/?s={search_term_string}\"},\"query-input\":{\"@type\":\"PropertyValueSpecification\",\"valueRequired\":true,\"valueName\":\"search_term_string\"}}],\"inLanguage\":\"es\"},{\"@type\":\"Person\",\"@id\":\"https:\/\/jaimeburque.com\/blog\/#\/schema\/person\/bada6f70ef085b5eb4260579d7abe1e1\",\"name\":\"Filmoterapia\",\"image\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\/\/jaimeburque.com\/blog\/#\/schema\/person\/image\/\",\"url\":\"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/ef1f56817113a535c7c017e5adc54e545bf683bb8089d9811aa5410529a4158e?s=96&d=mm&r=g\",\"contentUrl\":\"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/ef1f56817113a535c7c017e5adc54e545bf683bb8089d9811aa5410529a4158e?s=96&d=mm&r=g\",\"caption\":\"Filmoterapia\"},\"description\":\"Bienvenidos a una manera creativa y motivadora de plantear la psicolog\u00eda, el coaching y los recursos de autoayuda. (Jaime Burque en Google+) HODGSON&amp;BURQUE | PSICOLOGOS CORU\u00d1A\",\"sameAs\":[\"http:\/\/jaimeburque.com\"],\"url\":\"https:\/\/jaimeburque.com\/blog\/author\/admin\/\"}]}<\/script>\n<!-- \/ Yoast SEO plugin. -->","yoast_head_json":{"title":"\"Reencontrarse con la identidad perdida buscando la belleza\" (Una cr\u00edtica de La grande Bellezza, 2013) - FILMOTERAPIA","robots":{"index":"index","follow":"follow","max-snippet":"max-snippet:-1","max-image-preview":"max-image-preview:large","max-video-preview":"max-video-preview:-1"},"canonical":"https:\/\/jaimeburque.com\/blog\/reencontrarse-con-la-identidad-perdida-buscando-la-belleza-una-critica-de-la-grande-bellezza-2013\/","og_locale":"es_ES","og_type":"article","og_title":"\"Reencontrarse con la identidad perdida buscando la belleza\" (Una cr\u00edtica de La grande Bellezza, 2013) - FILMOTERAPIA","og_description":"\u00abLas congas son bellas porque no van a ninguna parte\u201d, Jep Gambardella. \u201cLa grande belleza\u201d, no s\u00f3lo es un retrato de la decadencia social contempor\u00e1nea, es mucho m\u00e1s que eso. Es una pel\u00edcula ambiciosa, que habla de sentimientos, transmitidos con autenticidad por Gep Gambardella, un escritor trasladado a Roma a los 26 a\u00f1os que, tras el gran \u00e9xito alcanzado con su primera novela-\u201cL&#8217;apparato umano\u201d, se precipita a una vida mundana y licenciosa que lo aleja de la creaci\u00f3n literaria, sustituida por un periodismo banal y sensacionalista. Las palabras pronunciadas por su voz en off, en medio de la inolvidable secuencia inicial de la fiesta de su 65 cumplea\u00f1os, nos introducen un personaje fascinante: \u201cMis amigos siempre daban la misma respuesta: la fess\u201d. Yo, en cambio, respond\u00eda: el olor de las casa de los ancianos. La pregunta era: \u00bfQu\u00e9 es lo que realmente te gusta m\u00e1s de la vida? Estaba destinado a la sensibilidad. Estaba destinado a convertirme en un escritor\u2026 \u201c He visto esta pel\u00edcula, al menos unas cuatros veces, y la raz\u00f3n que me ha movido a escribir sobre ella, obviando la potencia de sus im\u00e1genes y la espectacular actuaci\u00f3n de Toni Servillo (Actor de tradici\u00f3n teatral napolitana con una dicci\u00f3n , que el mejor de los doblajes arruinar\u00eda el film), ha sido quiz\u00e1s, mi punto de vista sobre la ciudad, que de alguna manera confluye con estas palabras pronunciadas por Paolo Sorrentino en una entrevista :\u201cEs una ciudad que en realidad no conozco y, de hecho, es una ciudad que no quiero conocer en profundidad, porque como todas las cosas que se entienden bien, el riesgo de la desilusi\u00f3n est\u00e1 siempre al acecho. Por lo tanto, me limito a intuirla, a atravesarla todos los d\u00edas como un turista sin billete de retorno, y soy feliz as\u00ed. Finjo no escuchar las cr\u00edticas incesantes de sus habitantes ni creer las invectivas furibundas de los de fuera sobre la pobreza cultural y moral de la ciudad. Cobardemente, me tapo los o\u00eddos. No quiero que me arruinen el sue\u00f1o. Prefiero concentrarme en la dulzura de ciertas puestas de sol, en la inexplicable suavidad del clima y del estado de \u00e1nimo que s\u00f3lo Roma te consiente, en los lentos paseos sin destino que te prometen siempre llevarte a lugares in\u00e9ditos e irrepetibles. Y que, a veces, hasta mantienen la promesa\u201d. La gran belleza es eterna, como Roma, pero tambi\u00e9n et\u00e9rea y fugaz. La puedes ver al alba paseando por el Tiver, bebiendo de una \u201cfontanella\u201d junto al \u201cGiardino degli aranci\u201d, cuando s\u00f3lo se escucha el canto de los p\u00e1jaros y las monjas de Santa Sabina recogen las naranjas ca\u00eddas. Ojearla desde la cerradura de la puerta del \u201cPriorato\u201d, que ofrece, a trav\u00e9s de uno de los pasillos de sus secretos jardines, el camino a una vista en miniatura de la gran c\u00fapula de San Pedro. Puedes sentir esa belleza en el rumor de la corriente del Ganges o del Nilo, inmortalizados en la \u201cFontana dei Quattro fiumi\u201d de Bernini, cuando la noche libera \u201cPiazza Navona\u201d del bullicio tur\u00edstico. Gep Gambardella, el rey de los mundanos, el mismo que ejerce y retiene el poder de hacer fracasar las innumerables juergas nocturnas de una burgues\u00eda moderna y decadente, merodea esos lugares y en esos momentos, buscando un disfrute puramente est\u00e9tico que lo desligue de las vidas devastadas de quienes frecuenta, albergando la esperanza de recuperar su identidad perdida de escritor. Gep sabe que ese disfrute est\u00e9tico puro, dura un instante y no vuelve a repetirse. Dura lo que el clic fotogr\u00e1fico de un turista, para morir justo despu\u00e9s devolvi\u00e9ndolo irremediablemente a lo mundano. La mayor\u00eda de las potentes secuencias de Sorrentino muestran Roma por la noche y al amanecer. Porque la belleza es un sue\u00f1o, una utop\u00eda que el rey de los mundanos trata de alcanzar en esos instantes para liberarse de su alienaci\u00f3n. Su identidad perdida la identificamos con el punto m\u00e1s bajo de una fiesta realmente decadente: \u201cI trenini\u201d-los trenecitos. Una danza, practicada en cada fiesta, tan divertida como est\u00fapida y vac\u00eda, y que describe ese torbellino constante de insensatez de todos sus personajes. Es el momento en el que la no comunicaci\u00f3n, la hipocres\u00eda, el juego de roles, el fingir ser otro distinto de uno mismo, encuentra su z\u00e9nit, su m\u00e1ximo esplendor. \u201cLa Grande bellezza\u201d, en este sentido, se asoma al vac\u00edo, y construye una met\u00e1fora sobre la fatiga e incomodidad que puede suponer la falta de adaptaci\u00f3n al ambiente que nos rodea, o nuestro esfuerzo, a veces en vano, de adaptarnos a \u00e9l. Gep lo sabe. Con cierta amargura sostiene, mientras bebe de su copa, que estos paisajes de tristes ritos sociales son los mejores para todos los dem\u00e1s, despertando cierta ternura en el espectador. Se nos muestra por primera vez la fragilidad consciente de un personaje, hasta el momento, fuertemente agarrado a un cinismo que parece describir su estado natural, su verdadero yo. Pero es el mismo personaje en cuya cabeza rondan, desde un principio, las grandes preguntas con las que Breton inicia \u201cNadja\u201d: \u201c\u00bfQui\u00e9n soy yo?, \u00bfa qui\u00e9n frecuento?\u201d\u2026El mismo que busca en sus vecinos prelados y amigos directores de teatro y espect\u00e1culos, respuestas a cuestiones trascendentales e ineludibles ligadas a la espiritualidad y al concepto de belleza. Sobre dichas respuestas Gambardella proyecta un deseo frustrado de evasi\u00f3n, que se corresponde tambi\u00e9n con los hermosos trenecitos, cuyo destino desconoce, del mismo modo que desconoce las respuestas que busca. No es casual que Gep viva rodeado de instituciones religiosas, porque en Roma conviven lo sagrado y lo profano. Existe espacio para la eternidad y el instante, la vida y la muerte al mismo tiempo. Una de las escenas memorables se produce en el \u201cpalazzo Della Rovere\u201d. Propiedad de la Orden del Santo Sepulcro, al tiempo que parcialmente ocupado por un hotel de lujo, alberga un restaurante frecuentado, en curiosa convivencia, por prelados de la curia vaticana y celebridades como el cantante Antonello Venditti. Gep Gambardella invita a su acompa\u00f1ante Ramona a fijarse en la mundana desenvoltura de un cura pidiendo champ\u00e1n \u201cCristal\u201d \u2013nunca por debajo de los 200 euros y pudiendo elevarse considerablemente\u2014para cortejar a una monja\u2026\u201d-No te puedes imaginar lo instructivo que resulta vivir rodeado de tal cantidad de \u00f3rdenes religiosas\u201d La b\u00fasqueda de la \u201cgrande Bellezza\u201d es tambi\u00e9n la b\u00fasqueda de nuestra identidad perdida, o m\u00e1s bien, enterrada bajo la cubierta del embarazo de estar en el mundo, de la que nos queremos deshacer. El mon\u00f3logo final de Gepp, recordando su primera experiencia sexual con Elisa en un faro junto al mar, lo aclara.: \u201cTermina todo con la muerte. Pero primero ha existido la vida, escondida bajo el bla bla bla. Todo se sedimenta bajo la charlataner\u00eda y el ruido, el silencio y el sentimiento, la emoci\u00f3n y el miedo. Los exiguos e inconstantes rayos de belleza. Y a continuaci\u00f3n, la desolaci\u00f3n de una existencia siempre igual, la bajeza y el envilecimiento del hombre miserable\u2026m\u00e1s all\u00e1, est\u00e1 el m\u00e1s all\u00e1. Yo no me ocupo del m\u00e1s all\u00e1. Por lo tanto, que esta novela comience. En el fondo es s\u00f3lo un truco\u201d. Y as\u00ed es la visi\u00f3n de Gep. Rayos de belleza se alternan con las mezquindades del hombre miserable. Peque\u00f1os destellos, que s\u00f3lo el m\u00e1s experimentado en los trucos de la luz, puede llegar a percibir, pero aceptando previamente la pobre herencia que le ha dejado una vida devastada. Roma tambi\u00e9n puede ser concebida como una hermosa mujer. La fascinaci\u00f3n por su belleza puede desatar el flechazo, pero esa misma belleza puede ser abrumadora y, tras la incomprensi\u00f3n, provocar la huida presa del miedo o la desilusi\u00f3n ( es lo que le ocurre a Romano, el guionista amigo de Jep, interpretado por Verdone, que abandona la ciudad y vuelve a la provincia junto a sus padres\u2026\u201dRoma mi ha molto deluso\u201d). En cualquier caso, y a pesar de esa aparente frivolidad, Roma se muestra como una escuela de vida, con todos sus elementos. S\u00f3lo tenemos que prestar atenci\u00f3n a la provocaci\u00f3n de Stephania a Gep en su \u00c1tico\u2026Nunca hab\u00eda visto una secuencia en la que se desenmascarase de forma tan efectiva a una persona sometida al autoenga\u00f1o y que cree poder sostenerlo buscando las carencias en la vida de Gep o de cualquier otro de los que acompa\u00f1an esa velada nocturna en su \u00e1tico\u2026pero no desvelar\u00e9 ese di\u00e1logo, porque es de lo mejor del film\u2026. La belleza, es quiz\u00e1s una utop\u00eda, pero no pensemos en la utop\u00eda como un trasto inservible, sino como algo \u00fatil y creativo. Por eso quiz\u00e1s Eduardo Galeano escribi\u00f3: \u201cLa utop\u00eda est\u00e1 en el horizonte. Camino dos pasos, ella se aleja dos pasos y el horizonte se corre diez pasos m\u00e1s all\u00e1. \u00bfEntonces para qu\u00e9 sirve la utop\u00eda? Para eso, sirve para caminar. Por eso, tal vez los m\u00fasicos, escritores, pintores, escultores, contin\u00faan componiendo, escribiendo pintando y esculpiendo. Al final, ning\u00fan ruido cuenta, s\u00f3lo las ideas puras. Gep ha hecho desaparecer el ruido y acaba de empezar a escribir\u2026\u201cEn el fondo es solo un truco\u2026\u201d \u00a0Por Lu\u00eds Med\u00edn","og_url":"https:\/\/jaimeburque.com\/blog\/reencontrarse-con-la-identidad-perdida-buscando-la-belleza-una-critica-de-la-grande-bellezza-2013\/","og_site_name":"FILMOTERAPIA","article_published_time":"2016-02-10T06:55:32+00:00","article_modified_time":"2018-05-05T07:39:21+00:00","og_image":[{"width":883,"height":1200,"url":"https:\/\/jaimeburque.com\/blog\/wp-content\/uploads\/la_grande_bellezza-366210175-large.jpg","type":"image\/jpeg"}],"author":"Filmoterapia","twitter_card":"summary_large_image","twitter_misc":{"Escrito por":"Filmoterapia","Tiempo de lectura":"8 minutos"},"schema":{"@context":"https:\/\/schema.org","@graph":[{"@type":"Article","@id":"https:\/\/jaimeburque.com\/blog\/reencontrarse-con-la-identidad-perdida-buscando-la-belleza-una-critica-de-la-grande-bellezza-2013\/#article","isPartOf":{"@id":"https:\/\/jaimeburque.com\/blog\/reencontrarse-con-la-identidad-perdida-buscando-la-belleza-una-critica-de-la-grande-bellezza-2013\/"},"author":{"name":"Filmoterapia","@id":"https:\/\/jaimeburque.com\/blog\/#\/schema\/person\/bada6f70ef085b5eb4260579d7abe1e1"},"headline":"\u00abReencontrarse con la identidad perdida buscando la belleza\u00bb (Una cr\u00edtica de La grande Bellezza, 2013)","datePublished":"2016-02-10T06:55:32+00:00","dateModified":"2018-05-05T07:39:21+00:00","mainEntityOfPage":{"@id":"https:\/\/jaimeburque.com\/blog\/reencontrarse-con-la-identidad-perdida-buscando-la-belleza-una-critica-de-la-grande-bellezza-2013\/"},"wordCount":1613,"commentCount":1,"image":{"@id":"https:\/\/jaimeburque.com\/blog\/reencontrarse-con-la-identidad-perdida-buscando-la-belleza-una-critica-de-la-grande-bellezza-2013\/#primaryimage"},"thumbnailUrl":"https:\/\/jaimeburque.com\/blog\/wp-content\/uploads\/la_grande_bellezza-366210175-large.jpg","keywords":["\u00bfQuien soy?","Apreciaci\u00f3n de la belleza","Emocionate","En busca del sentido"],"articleSection":["Films analizados"],"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"CommentAction","name":"Comment","target":["https:\/\/jaimeburque.com\/blog\/reencontrarse-con-la-identidad-perdida-buscando-la-belleza-una-critica-de-la-grande-bellezza-2013\/#respond"]}]},{"@type":"WebPage","@id":"https:\/\/jaimeburque.com\/blog\/reencontrarse-con-la-identidad-perdida-buscando-la-belleza-una-critica-de-la-grande-bellezza-2013\/","url":"https:\/\/jaimeburque.com\/blog\/reencontrarse-con-la-identidad-perdida-buscando-la-belleza-una-critica-de-la-grande-bellezza-2013\/","name":"\"Reencontrarse con la identidad perdida buscando la belleza\" (Una cr\u00edtica de La grande Bellezza, 2013) - FILMOTERAPIA","isPartOf":{"@id":"https:\/\/jaimeburque.com\/blog\/#website"},"primaryImageOfPage":{"@id":"https:\/\/jaimeburque.com\/blog\/reencontrarse-con-la-identidad-perdida-buscando-la-belleza-una-critica-de-la-grande-bellezza-2013\/#primaryimage"},"image":{"@id":"https:\/\/jaimeburque.com\/blog\/reencontrarse-con-la-identidad-perdida-buscando-la-belleza-una-critica-de-la-grande-bellezza-2013\/#primaryimage"},"thumbnailUrl":"https:\/\/jaimeburque.com\/blog\/wp-content\/uploads\/la_grande_bellezza-366210175-large.jpg","datePublished":"2016-02-10T06:55:32+00:00","dateModified":"2018-05-05T07:39:21+00:00","author":{"@id":"https:\/\/jaimeburque.com\/blog\/#\/schema\/person\/bada6f70ef085b5eb4260579d7abe1e1"},"breadcrumb":{"@id":"https:\/\/jaimeburque.com\/blog\/reencontrarse-con-la-identidad-perdida-buscando-la-belleza-una-critica-de-la-grande-bellezza-2013\/#breadcrumb"},"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"ReadAction","target":["https:\/\/jaimeburque.com\/blog\/reencontrarse-con-la-identidad-perdida-buscando-la-belleza-una-critica-de-la-grande-bellezza-2013\/"]}]},{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/jaimeburque.com\/blog\/reencontrarse-con-la-identidad-perdida-buscando-la-belleza-una-critica-de-la-grande-bellezza-2013\/#primaryimage","url":"https:\/\/jaimeburque.com\/blog\/wp-content\/uploads\/la_grande_bellezza-366210175-large.jpg","contentUrl":"https:\/\/jaimeburque.com\/blog\/wp-content\/uploads\/la_grande_bellezza-366210175-large.jpg","width":883,"height":1200},{"@type":"BreadcrumbList","@id":"https:\/\/jaimeburque.com\/blog\/reencontrarse-con-la-identidad-perdida-buscando-la-belleza-una-critica-de-la-grande-bellezza-2013\/#breadcrumb","itemListElement":[{"@type":"ListItem","position":1,"name":"Portada","item":"https:\/\/jaimeburque.com\/blog\/"},{"@type":"ListItem","position":2,"name":"\u00abReencontrarse con la identidad perdida buscando la belleza\u00bb (Una cr\u00edtica de La grande Bellezza, 2013)"}]},{"@type":"WebSite","@id":"https:\/\/jaimeburque.com\/blog\/#website","url":"https:\/\/jaimeburque.com\/blog\/","name":"FILMOTERAPIA","description":"Cine, coaching y psicolog\u00eda","potentialAction":[{"@type":"SearchAction","target":{"@type":"EntryPoint","urlTemplate":"https:\/\/jaimeburque.com\/blog\/?s={search_term_string}"},"query-input":{"@type":"PropertyValueSpecification","valueRequired":true,"valueName":"search_term_string"}}],"inLanguage":"es"},{"@type":"Person","@id":"https:\/\/jaimeburque.com\/blog\/#\/schema\/person\/bada6f70ef085b5eb4260579d7abe1e1","name":"Filmoterapia","image":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/jaimeburque.com\/blog\/#\/schema\/person\/image\/","url":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/ef1f56817113a535c7c017e5adc54e545bf683bb8089d9811aa5410529a4158e?s=96&d=mm&r=g","contentUrl":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/ef1f56817113a535c7c017e5adc54e545bf683bb8089d9811aa5410529a4158e?s=96&d=mm&r=g","caption":"Filmoterapia"},"description":"Bienvenidos a una manera creativa y motivadora de plantear la psicolog\u00eda, el coaching y los recursos de autoayuda. (Jaime Burque en Google+) HODGSON&amp;BURQUE | PSICOLOGOS CORU\u00d1A","sameAs":["http:\/\/jaimeburque.com"],"url":"https:\/\/jaimeburque.com\/blog\/author\/admin\/"}]}},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/jaimeburque.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10261","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/jaimeburque.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/jaimeburque.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/jaimeburque.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/jaimeburque.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=10261"}],"version-history":[{"count":10,"href":"https:\/\/jaimeburque.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10261\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":13267,"href":"https:\/\/jaimeburque.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10261\/revisions\/13267"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/jaimeburque.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media\/11977"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/jaimeburque.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=10261"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/jaimeburque.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=10261"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/jaimeburque.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=10261"},{"taxonomy":"etiqueta-cine","embeddable":true,"href":"https:\/\/jaimeburque.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/etiqueta-cine?post=10261"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}