{"version":"1.0","provider_name":"FILMOTERAPIA","provider_url":"https:\/\/jaimeburque.com\/blog","author_name":"Filmoterapia","author_url":"https:\/\/jaimeburque.com\/blog\/author\/admin\/","title":"Pel\u00edculas que inspiran: El Ilusionista (Sylvian Chomet,2010) - FILMOTERAPIA","type":"rich","width":600,"height":338,"html":"<blockquote class=\"wp-embedded-content\" data-secret=\"YkCHgo2jsP\"><a href=\"https:\/\/jaimeburque.com\/blog\/el-ilusionista\/\">Pel\u00edculas que inspiran: El Ilusionista (Sylvian Chomet,2010)<\/a><\/blockquote><iframe sandbox=\"allow-scripts\" security=\"restricted\" src=\"https:\/\/jaimeburque.com\/blog\/el-ilusionista\/embed\/#?secret=YkCHgo2jsP\" width=\"600\" height=\"338\" title=\"\u00abPel\u00edculas que inspiran: El Ilusionista (Sylvian Chomet,2010)\u00bb \u2014 FILMOTERAPIA\" data-secret=\"YkCHgo2jsP\" frameborder=\"0\" marginwidth=\"0\" marginheight=\"0\" scrolling=\"no\" class=\"wp-embedded-content\"><\/iframe><script type=\"text\/javascript\">\n\/* <![CDATA[ *\/\n\/*! This file is auto-generated *\/\n!function(d,l){\"use strict\";l.querySelector&&d.addEventListener&&\"undefined\"!=typeof URL&&(d.wp=d.wp||{},d.wp.receiveEmbedMessage||(d.wp.receiveEmbedMessage=function(e){var t=e.data;if((t||t.secret||t.message||t.value)&&!\/[^a-zA-Z0-9]\/.test(t.secret)){for(var s,r,n,a=l.querySelectorAll('iframe[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),o=l.querySelectorAll('blockquote[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),c=new RegExp(\"^https?:$\",\"i\"),i=0;i<o.length;i++)o[i].style.display=\"none\";for(i=0;i<a.length;i++)s=a[i],e.source===s.contentWindow&&(s.removeAttribute(\"style\"),\"height\"===t.message?(1e3<(r=parseInt(t.value,10))?r=1e3:~~r<200&&(r=200),s.height=r):\"link\"===t.message&&(r=new URL(s.getAttribute(\"src\")),n=new URL(t.value),c.test(n.protocol))&&n.host===r.host&&l.activeElement===s&&(d.top.location.href=t.value))}},d.addEventListener(\"message\",d.wp.receiveEmbedMessage,!1),l.addEventListener(\"DOMContentLoaded\",function(){for(var e,t,s=l.querySelectorAll(\"iframe.wp-embedded-content\"),r=0;r<s.length;r++)(t=(e=s[r]).getAttribute(\"data-secret\"))||(t=Math.random().toString(36).substring(2,12),e.src+=\"#?secret=\"+t,e.setAttribute(\"data-secret\",t)),e.contentWindow.postMessage({message:\"ready\",secret:t},\"*\")},!1)))}(window,document);\n\/\/# sourceURL=https:\/\/jaimeburque.com\/blog\/wp-includes\/js\/wp-embed.min.js\n\/* ]]> *\/\n<\/script>\n","description":"El ser humano tiene una capacidad intangible de visualizar el futuro, una capacidad que a veces se usa de manera negativa (preocup\u00e1ndose y anticipandose negativamente a las alternativas del futuro) pero que tambi\u00e9n puede usarse de manera muy eficaz. La ilusi\u00f3n es la emoci\u00f3n que generamos cuando visualizamos positivamente las posibilidades del futuro ( y las degustamos todo lo que podemos). Es pura energ\u00eda positiva enfocada al futuro, una mezcla de emociones positivas como la esperanza, la alegr\u00eda, la pasi\u00f3n y el entusiasmo. Una potente mezcla emocional que nos hace sentirnos plenos, cargados de energ\u00eda, emocionados y motivados. Las ilusiones nos ayudan a visualizar nuestras metas, a hacer realidad nuestros sue\u00f1os m\u00e1s imposibles y construir nuestro proyecto de vida, o dicho de otra manera, nos ayuda a dise\u00f1ar nuestros sue\u00f1os y fijar nuestras metas. Podemos decir que es la gasolina que empuja el coche de nuestros objetivos. Pero tambi\u00e9n es una parte fundamental de la creatividad y fuente inagotable de relajaci\u00f3n al ayudarnos a afrontar las adversidades de la vida. La ilusi\u00f3n consiste en ver lo positivo de las alternativas del futuro desde el presente. Por eso los ni\u00f1os se ilusionan m\u00e1s, porque viven mucho m\u00e1s plenamente su presente, visualizan desde la imaginaci\u00f3n su futuro y no tienen ineficaces preocupaciones que les contaminen. As\u00ed que ya sabes, es hora de que recobres tu ilusi\u00f3n y la incorpores a tu vida, ya sabes todos lo beneficios que te puede aportar. Esta semana nuestra colaboradora Vivoleyendo \u00a0habla en Filmoterapia de la hermosa pel\u00edcula de animaci\u00f3n El Ilusionista de Sylvian Chomet\u00a0cuyo gui\u00f3n fue escrito en 1956 por Jacques Tati, la historia de un viejo mago que trata de no defraudar a una ni\u00f1a convencida de que sus trucos de magia son reales. Que lo disfruteis. &nbsp; (Ver el especial sobre el Ilusionista en D\u00edas de Cine) Un oficio en peligro de extinci\u00f3n: regalar ilusiones, por Vivoleyendo Sylvain Chomet es un dibujante, animador y director joven, pero de la vieja escuela. De los que sienten apego hacia las cosas antiguas, empolvadas, abandonadas en rincones de los que pocos se acuerdan. Es de la escuela de la nostalgia, de la a\u00f1oranza, de la habilidad para romper el coraz\u00f3n de quienes todav\u00eda sonr\u00eden embobados ante los trucos de un prestidigitador de los de varita, chistera, conejo blanco y mangas y bolsillos de los que salen toda clase de peque\u00f1os prodigios. Puede deslumbrar a quienes hace llorar la decadencia de los ilusionistas en unos tiempos que ya no son para ellos, en los que la magia ya no existe y los trucos son s\u00f3lo trucos que no interesan a nadie. Fabricantes de bellos espejismos eclipsados por la modernidad. Chomet ha captado con sutil sensibilidad el esp\u00edritu que insuflaba Jacques Tati a sus obras. El del milagro de lo peque\u00f1o, de la sencillez, de expresar con ausencia de palabras o con las justas, interpretando la tragicomedia agridulce del descarrilado social, todo coraz\u00f3n y nada de sentido pr\u00e1ctico, que intenta sobrevivir en un ambiente carente de romanticismo, mientras \u00e9l lo derrocha como un lindo ramo de flores que languidece en una impersonal oficina, como un poeta que recita en una plaza donde nadie lo escucha, como los m\u00fasicos callejeros que intercambian su delicado arte por unas monedas con las que poder comer. El mago va con su maleta, con su conejo blanco y con lo puesto de puerta en puerta, de un teatro de variedades a una taberna con espect\u00e1culos con los que entretener a los clientes, de empleo en empleo mal pagado y peor recompensado por un p\u00fablico escaso, cada vez m\u00e1s indiferente. Ya no interesa ver a un se\u00f1or mayor vestido con traje a\u00f1ejo, sacando objetos de la chistera o de las mangas, o transformando cartas en copas, o haciendo desaparecer o aparecer monedas. Su habilidad es in\u00fatil, es una profesi\u00f3n en extinci\u00f3n. Tatischeff (apellido real del c\u00f3mico que inspira este largometraje de animaci\u00f3n) es un art\u00edculo anticuado. Las ciudades se le quedan grandes, como Londres. (Ver el trailer de este maravilloso film de animaci\u00f3n) El artista ambulante acaba pasando por Escocia, recibiendo un c\u00e1lido recibimiento por los lugare\u00f1os de una entre muchas aldeas. Ellos todav\u00eda r\u00eden y aplauden sus n\u00fameros de ilusionismo, entre los vapores del whisky y de la cerveza en sus modestas tabernas. Ah\u00ed encuentra a Alice, una muchachita que trabaja de fregona y que no tiene familia. Ella percibe en seguida la bondad del solitario mago y se marcha con \u00e9l.Es como el padre que ella so\u00f1aba. \u00c9l camina por su propio fracaso con resignaci\u00f3n, dando bandazos y aceptando cualquier trabajo para regalar a Alice lo que nunca ha tenido.La chica sabe, sin que se lo digan, que la magia s\u00ed existe.Ella creer\u00e1 en ese hombre modesto y desgarbado, en las humildes maravillas que salen de su sombrero de copa, y a\u00fan m\u00e1s en las que es capaz de lograr la ternura. Hay magos de verdad. Sepan o no sacarte un caramelo de la oreja, obran el m\u00e1s bonito truco: regalarte ilusi\u00f3n. Una pel\u00edcula tan tierna y melanc\u00f3lica que algunos no podemos evitar llorar. Esa lluvia casi perpetua sobre paisajes de siempre delineados en un dibujo reverente, un Londres hechicero, un Edimburgo venerable, los sonidos ambientales, los di\u00e1logos breves, la expresividad de las figuras, la m\u00fasica encantada que invita al vodevil pasado de moda, al sentimiento que acaricia suavemente los o\u00eddos. Las luces del Music Hall ya no brillan como antes, los artistas tradicionales del escenario malviven y venden sus \u00faltimos resquicios, y toda su integridad, a un mundo que los ignora. Pero la magia sigue existiendo. S\u00ed, yo la vi. Viajaba en tren y fumaba, cargando con su maleta, con su conejo blanco y con lo puesto. Vivoleyendo","thumbnail_url":"https:\/\/jaimeburque.com\/blog\/wp-content\/uploads\/7cclzdm31.jpg","thumbnail_width":"600","thumbnail_height":"844"}