<?xml version="1.0"?>
<oembed><version>1.0</version><provider_name>FILMOTERAPIA</provider_name><provider_url>https://jaimeburque.com/blog</provider_url><author_name>Filmoterapia</author_name><author_url>https://jaimeburque.com/blog/author/admin/</author_url><title>La muerte y el proceso de duelo (por Olga Burque) - FILMOTERAPIA</title><type>rich</type><width>600</width><height>338</height><html>&lt;blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="JqLILNOCkP"&gt;&lt;a href="https://jaimeburque.com/blog/el-duelo-parte-i/"&gt;La muerte y el proceso de duelo (por Olga Burque)&lt;/a&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;iframe sandbox="allow-scripts" security="restricted" src="https://jaimeburque.com/blog/el-duelo-parte-i/embed/#?secret=JqLILNOCkP" width="600" height="338" title="&#xAB;La muerte y el proceso de duelo (por Olga Burque)&#xBB; &#x2014; FILMOTERAPIA" data-secret="JqLILNOCkP" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no" class="wp-embedded-content"&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;script type="text/javascript"&gt;
/* &lt;![CDATA[ */
/*! This file is auto-generated */
!function(d,l){"use strict";l.querySelector&amp;&amp;d.addEventListener&amp;&amp;"undefined"!=typeof URL&amp;&amp;(d.wp=d.wp||{},d.wp.receiveEmbedMessage||(d.wp.receiveEmbedMessage=function(e){var t=e.data;if((t||t.secret||t.message||t.value)&amp;&amp;!/[^a-zA-Z0-9]/.test(t.secret)){for(var s,r,n,a=l.querySelectorAll('iframe[data-secret="'+t.secret+'"]'),o=l.querySelectorAll('blockquote[data-secret="'+t.secret+'"]'),c=new RegExp("^https?:$","i"),i=0;i&lt;o.length;i++)o[i].style.display="none";for(i=0;i&lt;a.length;i++)s=a[i],e.source===s.contentWindow&amp;&amp;(s.removeAttribute("style"),"height"===t.message?(1e3&lt;(r=parseInt(t.value,10))?r=1e3:~~r&lt;200&amp;&amp;(r=200),s.height=r):"link"===t.message&amp;&amp;(r=new URL(s.getAttribute("src")),n=new URL(t.value),c.test(n.protocol))&amp;&amp;n.host===r.host&amp;&amp;l.activeElement===s&amp;&amp;(d.top.location.href=t.value))}},d.addEventListener("message",d.wp.receiveEmbedMessage,!1),l.addEventListener("DOMContentLoaded",function(){for(var e,t,s=l.querySelectorAll("iframe.wp-embedded-content"),r=0;r&lt;s.length;r++)(t=(e=s[r]).getAttribute("data-secret"))||(t=Math.random().toString(36).substring(2,12),e.src+="#?secret="+t,e.setAttribute("data-secret",t)),e.contentWindow.postMessage({message:"ready",secret:t},"*")},!1)))}(window,document);
//# sourceURL=https://jaimeburque.com/blog/wp-includes/js/wp-embed.min.js
/* ]]&gt; */
&lt;/script&gt;
</html><description>La muerte en la vida y en el cine. &#xBF;C&#xF3;mo la afrontamos? Si nos viene de golpe, si alguien nos hace da&#xF1;o, si la esperamos a corto plazo, si la elegimos y decidimos, si no sabemos si est&#xE1;. Cada acontecimiento de la vida, ah&#xED; est&#xE1; en el cine, tan r&#xE1;pido que podr&#xED;a parecer provocado por el propio director. Igual que existe la vida, tiene que existir la muerte. Es parte de un ciclo necesario, omnipotente y universal. Todo lo que nace, muere. Pero nunca estamos preparados para afrontar una muerte cercana. Nunca la concienciaci&#xF3;n es suficiente, ni son alivio las despedidas. Nunca hay suficientes razones para comprender que tocaba turno. Pero quiz&#xE1;s es ese golpe tan fuerte e inesperado, tan nuevo e irreal, el que en un momento dado nos deja seguir adelante. Ciegos, sin perspectiva, sin creerte ahora protagonista de tu vida y menos a&#xFA;n, sin creer la ausencia de uno de los personajes principales. Pero la psicolog&#xED;a entra para estudiar el sufrimiento, para ense&#xF1;ar a mejorarlo, minimizarlo, voltearlo. Y tambi&#xE9;n para manejar y controlar los sentimientos positivos y as&#xED; maximizarlos en todos los contextos. Es dura, de cualquier forma, una p&#xE9;rdida personal. Se necesita ayuda para comprender, muchas veces para comprender que se pueden cambiar los esquemas que hasta ahora ten&#xED;amos. Y muchas otras veces, esa ayuda se la va fabricando uno a s&#xED; mismo de forma instintiva. El duelo, esa lucha interna y de dentro hacia afuera. Un debate que resulta fundamental para primero poner sobre la mesa lo que ha pasado, qu&#xE9; hemos perdido, de qu&#xE9; manera. Y una vez ah&#xED; visible, relativamente comprendido, debatir entre emociones muy fuertes, que dar&#xE1;n lugar a estados de &#xE1;nimo&#x2026; y a la verdadera contienda que nos llevar&#xE1; a decidir y que llevar&#xE1; meses e incluso a&#xF1;os.Nuestro instinto de supervivencia funciona cuando nos creemos al borde. El cine da uso de la vida y la muerte de la misma forma que no son pocas las ocasiones en las que puede prescindir de los protagonistas y antagonistas. Puede tratarla sin importancia, d&#xE1;ndole salida a la ficci&#xF3;n en forma de muertes sin valor. De hecho, los medios de comunicaci&#xF3;n han llegado a este punto a la hora de restarnos casi toda la sensibilidad al ver y hablar de muertes a diario. Pero muchas veces el cine s&#xED; le da un sentido real, tremendamente cercano, doloroso. Y eso puede servir de mucha ayuda para poner un par&#xE9;ntesis en nuestras vidas y sentirnos comprendidos de manera trascendental, al comprenderlo m&#xE1;s como un punto al que todos llegamos y sufrimos, que nadie nos va a quitar, pero de alguna forma se suaviza la angustia que est&#xE1;s viviendo en solitario. (M&#xE1;s sobre el proceso del duelo y como trabajarlo en nuestro especial sobre el tema, y m&#xE1;s pel&#xED;culas en nuestra gu&#xED;a de filmoterapia) 8 pel&#xED;culas sobre el duelo Os presentamos a continuaci&#xF3;n una serie de pel&#xED;culas que trata distintas formas de duelo ante una p&#xE9;rdida personal para entender mejor todo este proceso: &#xAB;Tres colores: azul&#xBB; (Krzysztof Kieslowski, 1993) Julie pierde en un accidente de coche a su hija y a su marido. A lo largo de la pel&#xED;cula el director, Kie&#x15B;lowski, consigue representar muy transparentemente la lucha que mantiene Julie entre querer vivir y querer morir. Mediante el azulado que acompa&#xF1;a toda la pel&#xED;cula, Kieslowski quiere significar la libertad de vivir la vida en s&#xED; misma, en confrontaci&#xF3;n con otros tonos azules que son su pasado, sus ataduras. &#xAB;Las horas&#xBB; (Stephen Daldry, 2002)// &#xAB;Wilbur se quiere suicidar&#xBB; (Lone Scherfig, 2002) En estas 2 pel&#xED;culas se trata el suicidio en 2 formas casi opuestas. Un suicidio consumado, producto de emociones negativas persistentes y obsesivas y un trastorno, frente a continuos intentos de suicidio como grito a la atenci&#xF3;n, al cambio, a la b&#xFA;squeda de nuevas condiciones. Wilbur &#xAB;s&#xF3;lo&#xBB; necesita transformar su negatividad en una actitud positiva, as&#xED; se descubre una nueva vida que dif&#xED;cilmente con tus ojos anteriores pod&#xED;as vislumbrar. &#xAB;United 93&#xBB; (Paul Greengrass, 2006) Un atentado que todos conocemos. Seguramente, los supervivientes, las familias, los que estuvieron casi all&#xED; y los intervinientes, habr&#xE1;n necesitado muchas formas de ayuda, al ser muertes numerosas, repentinas, y sobre todo, incomprensibles. Nadie a quien le ocurra eso puede entender que a ellos, que no han hecho nada, les toque sufrir un castigo en forma de atentado. En estos casos puede haber un duelo muy complicado, con im&#xE1;genes repetitivas, sentimientos de culpa, bloqueo en la continuidad de sus vidas&#x2026; Es posible que para las familias que ayudaron a hacer esta pel&#xED;cula, como en &#xAB;Vals con Bashir&#xBB;, les sirviese de terapia la exposici&#xF3;n gradual a los hechos. &#xAB;La tumba de las luci&#xE9;rnagas&#xBB; (Isao Takahata, 1988) Esta pel&#xED;cula de animaci&#xF3;n trata una guerra, muchas p&#xE9;rdidas, y la supervivencia de 2 hermanos peque&#xF1;os explicada por la fuerza sobrenatural que les lleva a necesitar cuidarse el uno al otro bajo las peores condiciones. No queda otra que seguir adelante, en estas situaciones extremas, lloran la muerte de sus familias y de sus anteriores vidas, de camino a su propia salvaci&#xF3;n. &#xAB;Las invasiones b&#xE1;rbaras&#xBB; (Denys Arcand, 2003) R&#xE8;my tiene un c&#xE1;ncer terminal y no consigue aceptar la idea de que en poco tiempo se va a morir. Con la ayuda de su ex-mujer, consigue juntar a sus personas importantes, hacer ciertos detalles pendientes, y as&#xED;, en un ambiente de despedida camuflada por buenos ratos, todos ir&#xE1;n asimilando la idea. Aunque asimilar y vivir nunca es del todo suficiente. &#xAB;Mystic river&#xBB; (Cleant Eastwood, 2003) Encontrar como padre a tu hija de 19 a&#xF1;os asesinada en un bosque, y que no te permitan ver el cuerpo, es el peor de los inicios para poder superar una muerte tan dura. Primero de todo, es tu hija, y no es lo natural que muera antes que t&#xFA;. Segundo, la han asesinado violentamente y no sabes qui&#xE9;n ha sido. Tercero, ante tu estado de ansiedad, lo &#xFA;nico que hacen es contenerte, no responderte a la pregunta de si es tu hija, y llevarte a otro sitio lejos de all&#xED;, con lo cual, en el momento en que necesitas asegurarte por ti mismo y tener una prueba con tus ojos, no dejan que puedas verla. Y cuarto, es tu amigo el que est&#xE1; llevando el caso, el que no te da la respuesta que quieres oir, y el que ordena que lo alejen, y con este amigo tiene algo pendiente. Esto puede generar otro duelo complicado, y en este caso peligroso, por el grado de ira, rabia y el instinto vengativo que tiene Jimmy, el padre de la chica. Y no s&#xF3;lo esto, sino que si no se trata bien, puede dar lugar a un trastorno por estr&#xE9;s postraum&#xE1;tico. &#xAB;Adi&#xF3;s, peque&#xF1;a, adi&#xF3;s&#xBB; (Ben Affleck, 2007) Es &#xE9;ste el caso de la desaparici&#xF3;n de una ni&#xF1;a de 4 a&#xF1;os que es secuestrada. En las desapariciones de este tipo, si son largas en el tiempo, supone una angustia muy profunda y perturbable, ya que cuentas con la esperanza de que est&#xE9; viva, pero a la vez, con una probabilidad muy alta de que est&#xE9; muerta y encima no se pueda encontrar el cad&#xE1;ver. Los ritos funerarios, ya sean religiosos o culturales, muchas veces son necesarios y facilitadores en el proceso de asimilaci&#xF3;n. Si no hay cuerpo, el rito funerario no se puede hacer, o si se hace, no le otorga la realidad total a la situaci&#xF3;n y se queda a medias. En estos ejemplos vemos que el duelo, para bien o para mal, es un mecanismo natural del ser humano, como la costra que se forma en una gran herida. Lo importante es seguir adelante de la forma que el instinto marca, y si es necesario, pedir ayuda. Hay que tener cuidado con los bloqueos en cualquiera de las llamadas fases del duelo, el shock inicial, la culpa, la ira, la tristeza, y la aceptaci&#xF3;n. Y sobre todo, hay que darse un margen y la &#xAB;tranquilidad&#xBB; de que es necesario el tiempo para estar mejor, que no se trata de olvidar, ni de sustituir, sino de hacer calmar una nostalgia muy profunda. (Olga Burque) Filmoterapia &nbsp;</description><thumbnail_url>https://jaimeburque.com/blog/wp-content/uploads/proceso-duelo.jpg</thumbnail_url><thumbnail_width>425</thumbnail_width><thumbnail_height>283</thumbnail_height></oembed>
