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10 claves para aprender a escuchar a los demás

Escuchar bien es una de los recursos más atractivos, valiosos y fundamentales en las relaciones personales (para mi es el recurso más importante) pero sorprendentemente es algo que mucha gente pone en segundo plano, desvaloriza o simplemente desprecia.

Se habla mucho hoy en día de que hay que tener mucha labia y oratoria, que tenemos el derecho a decir lo que pensamos, que lo importante es hacerte valer, ser muy seguro en lo que dices, comerte el mundo….estamos en una sociedad muy del EGO y eso de perder tiempo escuchando a los demás no está de moda. Pero por mucho que lo pintemos todo de narcisismo, escuchar sigue siendo la mitad de la comunicación, la clave del liderazgo y una arma infalible para todo lo que implique a más de dos personas.

Escuchar sirve no solo para entender al otro, también sirve para negociar, para vender, para ligar, liderar, mejorar las relaciones o ayudar a los demás. Además, cuántas relaciones (de pareja, amistad o laborales) o equipos mejorarían como por arte de magia si las todas las partes aprendiesen a escuchar más y mejor. Cómo dije antes para mi saber escuchar es por donde hay que empezar cualquier relación que se precie, por eso aquí os dejo 10 claves que pueden enseñaros a pulir el arte de la escucha

1. No juzgues (Sé flexible, aceptador y tolerante)

Es difícil no tropezar con esta piedra que tanto nos impide escuchar. La tentación de juzgar las palabras del otro es muy fácil y de hecho este es el error más típico que comete mucha gente. Evita menospreciar, insultar, reprochar o minusvalorar las palabras de tu interlocutor. En cuanto nos convertimos en jueces perdemos nuestra neutralidad y la otra persona deja de expresar lo que siente por miedo a ser juzgado.
Se tolerante, flexible y escucha aceptando plenamente lo que dice el otro, ya verás como las cosas empiezan a fluír sorprendentemente.

  • “Estoy cansado de estar cocinando todo el día”
    Respuesta incorrecta: “Siempre estás quejándote, no se como puedes ser tan quejica.”
    Respuesta correcta: “Tienes todo el derecho a quejarte. Cocinar es una tarea muy fastidiada, yo te entiendo perfectamente.”

2. No aconsejes (Simplemente escucha)

La premisa es clara, casi siempre que alguien te cuenta algo no es en busca de consejos. Cuando alguien nos habla es para desahogarse, para sentir que le apoyas o incluso para verbalizar sus sentimientos con tu ayuda. Intenta no caer en esa tentación que tanto puede romper la escucha. Una vez que la persona te cuente, si crees que tienes un consejo muy bueno para proponerle recuerda pedirle permiso o ser suave proponiéndolo (“¿Puedo plantearte una idea?””¿Que te parece si…?””¿Has pensado en…?”) Salvo que el otro te pida explícitamente un consejo muy concreto no hay porque darlo, e incluso aunque te lo pida tienes que recordar que tiene mucho más valor que la otra persona llegue por sí misma a la solución y gane en perspectiva.

  • “Tengo muchos problemas con mi compañera del trabajo”.
    Mala escucha: “Tú lo que tienes que hacer es enfrentarte a ella y decirle que es una imbécil.”
    Buena escucha: “No es fácil una situación como esa, debe ser muy estresante para ti ¿que crees que podría ayudarte a resolverla?”

3. Concéntrate en lo que dice e interrumpe lo mínimo posible

En muchas culturas indígenas de América se utiliza en las reuniones un elemento muy característico: El bastón de la palabra, una técnica que fomenta la escucha y empatía. Funciona de la siguiente manera: en aquella reunión donde está presente el bastón de la palabra (un bastón de madera), sólo habla quien lo tiene entre sus manos. Durante el tiempo que la persona tenga en sus manos el bastón de la palabra y esté hablando, nadie puede comentar, aconsejar o discutir lo que se está diciendo. El objetivo es que los demás centren todas sus energías en escuchar y comprender. Cuando la persona finalmente se siente comprendida y/o desahogada, cede el bastón al siguiente y entonces es él quien debe esforzarse y concentrarse para comprender a la persona que, en ese momento, tiene el turno para hablar.
Puede parecer una recurso superficial, redundante o infantil, pero si nos fijamos el no interrumpir al otro es una técnica que no es tan fácil porque necesita muchísimo autocontrol, empatía, paciencia, escucha activa y comunicación.

(La Rana Gustavo y Coco nos dan una explicación magistral de lo que no es escuchar)

4. La técnica del hilo de la verdad

Reconocer algo de verdad en lo que la otra persona esta pensando es uno de los secretos de la escucha. Esto significa que aunque en términos generales pienses que lo que dice la otra persona es irracional o excesivo siempre se puede encontrar un hilo de verdad en lo que nos está diciendo. Eso suele tener unos efectos sorprendentes porque calmas a la otra persona, es una manera muy sutil de tomar la iniciativa y provoca que deje de estar atacando. En resumen, con esta técnica evitas el comienzo de una guerra al desactivar su ataque y tu posible defensa. De esa manera podrás iniciar una escucha mucho más constructiva, profundizando en sus verdaderas razones y provocando que la otra persona se exprese de manera cada vez más pausada. La clave aquí es ser capaz (de manera sincera, aquí no valen truquitos falsos) de encontrar algo de verdad en lo que está diciendo el otro. Intenta llegar al trasfondo de lo que te quiere decir, si lo haces habrás avanzado mucho.

  • “Siempre dejas todo desordenado”
    Hilo de la verdad: “Tienes razón, la verdad es que a veces dejo mis pantalones tirados cuando me cambio, puedo intentar mejorarlo.”
  • “No me tienes para nada en cuenta!!”
    Hilo de la verdad: “Entiendo que te sientas así y puede que tengas razón en que a veces doy esa imagen, pero es porque me siento distanciado debido a nuestras discusiones. Yo te quiero mucho.”

5. Intenta redirigir con tacto la conversación cuando sea necesario (y si puedes concreta cada tema a tratar de uno en uno)

Deja que la persona que habla lleve la dirección de la conversación, y solo cuando lo veas necesario reconduce con tacto, porque es muy normal que la conversación se desvíe a otros temas.Entiende que dispersarse es algo muy comprensible (no te enfades ni pongas mala cara, que eso no es escuchar) y propón con sutileza volver al tema principal. (“Esa experiencia debió se fastidiada pero si quieres sigue contándome lo de ayer” “Entiendo que para ti es importante lo que pasó hace dos años pero cuéntame más sobre lo que no te gusta ahora de mi”)

También recuerda que cuanto más se concreten los temas a tratar mejor, porque así podrás centrarte en escuchar sin contaminaciones y la persona podrá profundizar y desahogarse. A veces la otra persona necesita soltar todo como si fuera un remolino pero también ayuda mucho ir ordenando sus reflexiones, intenciones, metas, dudas, historias… (“Entonces dices que te gustaría que yo llegase antes a casa para así estar juntos, no?”)

6. Empatiza con sus palabras (Por ejemplo repitiendo lo que acabas de oír)

Esto conlleva respetar los silencios, no acabar lo que el otro está diciendo, seguir el hilo de sus palabras…y un recurso muy importante, repetir lo que acabas de oír.
Este recurso tan sencillo funciona maravillosamente en la escucha activa. Al repetir de vez en cuando lo que está hablando tu interlocutor le estás manifestando que estás concentrado en lo que dice y que estás poniéndote en su piel. Eso si, este gesto tiene que ser muy sincero (y aunque fuésemos unos loros increíblemente la otra persona suele seguir hablando) Además te ayuda a seguirle el hilo, le motivas a seguir hablando y te ayuda a ordenar en tu cabeza sus palabras, además también ayuda a entender todo lo que está hablando. Si puedes, también ayuda a recordar detalles de otras veces que habló contigo y cuando la otra persona haya acabado haz un breve resumen final.

-Mi jefa me estuvo gritando toda la reunión, luego me fui a casa desolada y casi no pude comer.
-Pobre, ¿y dices que te quedaste tan mal que no pudiste comer en casa?

7. Empatiza con sus emociones (escuchando, concretando y aceptando las emociones del otro)

El error de mucha gente es que no son capaces de escuchar las emociones de quien habla, se centran en los datos, en las palabras literales en lo logico o ilogico de su argumento pero no empatizan con las emociones que la otra persona está intentando compartir. Céntrate en las emociones que está sintiendo la otra persona más que en las palabras textuales. De ahí que venga muy bien hacer preguntas estilo: “¿Cómo te sientes?””Debe haber sido muy estresante para ti.””¿Estuviste mucho tiempo angustiada?” “Tu dolor es muy comprensible.” “Claro que es normal estar triste en una situación como esta.”
También intenta no ser condescendiente con sus emociones, ni negarlas, ni minimizarlas,ni criticarlas, simplemente aprecia sus esfuerzos por intentar expresar lo que siente (que no es fácil para nadie). Acepta, normaliza y pregunta sobre los matices de sus emociones. Ya verás como todo empieza a fluir de manera casi mágica.

Aquí también puedes observar el lenguaje no verbal de la otra persona, una fuente de información riquísima que nos ayuda escuchar a las emociones a través del lenguaje no verbal. Por ejemplo, tu pareja te puede decir que no está enfadada contigo pero demostrar a través del lenguaje no verbal (brazos cruzados, ceño fruncido, mirada al infinito) que si lo está. O hablar de un tema pero esconder el que realmente le está agustiando ( y notarse en sus gestos)

A veces esta parte es complicada pero es sin duda una de las claves de la escucha. Obviamente nos podemos equivocar intentando comprender las emociones del otro pero incluso así puedes darle a la otra persona la oportunidad para aclarartela y seguir hablando y abriéndose. Finalmente puedes ayudarle incluso a clarificar sus sentimientos y que sea capaz de ser consciente de ellos.

  • “Estoy muy nervioso con él examen”
    Mala escucha: “Que exagerado eres, no deberías estar tan nervioso así no vas a ningún lado.”
    Buena escucha: “Te entiendo perfectamente, has preparado mucho este examen y debes estar muy nervioso por él.”
  • “No me ha molestado lo que me dijiste”
    Mala escucha: Fijarse solo en las palabras y no en la comunicación no verbal.
    Buena escucha: A partir de la información no verbal seguir indagando en la posible emoción del enfado y entender por qué la está escondiendo.

(Escuchar las emociones y aceptarlas es la clave de la escucha, como este maravilloso ejemplo en Inside Out)

8. Indaga con sutileza y pregunta mucho

La gente que pregunta con una sana curiosidad y de manera natural suelen ser los que más hacen que los demás se explayen y hablen de sí mismos . No hay que hacer preguntas como si fuera una entrevista de trabajo, ni como si fuera un juicio, ni a cascoporro sin ningún tipo de tacto. Son preguntas graduales y sencillas que poco a poco van profundizando en el tema y haciendo que la otra persona hable de lo que le ocurre, son preguntas abiertas sobre sus emociones, sobre sus necesidades, sus introspecciones, sus demandas.

-¿Que tal te va con él problema en el trabajo?
-Regular
-¿Por?Hay alguna novedad?
-Bueno, si. Mi jefe se reunió conmigo.
-Buf, ¿y como fue la reunión?
-Lo prepare mejor que la otra vez pero no fue como yo quería
-¿Y eso?
-Pues que me puse algo nerviosa
-¿Que te dijo cuando acabaste?
-Que había estado mejor pero podía matizar cosas
-¿Y tienes algún plan para seguir mejorando?
-Si, si, voy a seguir preparando el tema y pulir un par de cosillas. La verdad es que estoy animada.

9. Utiliza refuerzos positivos y un lenguaje corporal abierto

Escuchar no es sólo poner el oído, significa poner todo el cuerpo a disposición de la escucha. Los ojos, los brazos, la expresión, las manos…el cuerpo entero. Además escuchar conlleva mostrar a la otra persona que lo estás haciendo al 100%: mirando a los ojos, dejando el móvil de lado, no cruzando los brazos, asintiendo con la cabeza, mandándole pequeñas señales verbales de que estamos atentos (el típico “ajá”, “claro, claro” “comprendo”, etc), incluso copiando gestos de su expresión (de desaprobación, angustia o alegría)
Escuchar es el fondo y la forma, es escuchar y mostrar que escuchas. Incluso si diésemos una imagen de que estamos escuchando y no lo estuviésemos haciendo, la otra persona se soltaría de manera sorprendente. Pero claro, eso no vale porque escuchar tiene que ser con todo el cuerpo, incluyendo la atención y la concentración.

(Buenísimo ejemplo cómo el lenguaje no verbal es fundamental para sentir que nos escuchan, de la película Patch Adams)

10. Se consciente de tus posibles distorsiones en la comunicación y trabájalas.

Hablamos de todas aquellas actitudes negativas que provocan que nuestro oído esté tan lleno de piedras que distorsionamos lo que nos quieren decir (llegando incluso a estar sordos como una tapia). Es fundamental ser muy consciente de estas actitudes (que todos tenemos) y tener muy presente cómo contaminan la comunicación.

Categoría: Recursos psicológicos

Etiquetas: Comunicacion, Liderazgo, Relaciones, Saber escuchar

Etiquetas de cine: Especiales

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