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¿De que depende mi felicidad? (parte I)

Viernes, Marzo 15th, 2013

 

¿Pero qué es eso de la felicidad? ¿Realmente podemos ser más felices? ¿Como lo podemos conseguir?¿Depende de nosotros?.. Desde siempre el ser humano ha estado interesado por este tipo de preguntas, la filosofía lleva muchos siglos intentado reflexionar sobre estas cuestiones y desde hace unos años también lo hace psicología. En filmoterapia nos interesa mucho esto de la felicidad y la hemos tratado este tema desde varios puntos de vista (fortalezas psicológicas, la ciencia de la felicidad,etc) pero esta semana queremos comenzar un especial sobre dos de los modelos psicológicos sobre la felicidad más importantes de los últimos años ( el de Carol Ryff y el de Martin Seligman) en donde veremos sus dimensiones y sus perspectivas sobre que es aquello que nos hace felices a los seres humanos.Que los disfruteis (y seais muy felices)

El modelo de bienestar de Ryff

Según la psicóloga Carol Ryff, existen 6 dimensiones fundamentales que definen nuestro nivel de bienestar, si somos capaces de optimizar estos 6 pilares ( algo que es posible y se trabaja en terapia) conseguiremos alcanzar unos niveles altos de felicidad. A continuación vamos a ver las 6 dimensiones clave de la felicidad, sus niveles y un pequeño cuestionario sobre cada uno de ellos  sacado dela adaptación españolade las escalas de bienestar psicológico de Ryff, realizada por Díaz, Rodríguez-Carvajal, Blanco et al. (2006)  Gracias a este cuestionario podrás saber como andas en cada uno de estos niveles y si puedes trabajarlo.

Y por supuesto una guía de películas para comprender mejor este modelo y para trabajar en nosotros mismos con cada una de las dimensiones desde la filmoterapia.

Os dejamos con las 6 dimensiones de la teoría del bienestar:

1. Auto-aceptación
2. Relaciones positivas con los demás
3. Autonomía
4. Dominio del entorno
5. Propósito en la vida
6. Crecimiento personal

1. AUTO-ACEPTACIÓN

¿Qué es la Auto-aceptación?

Es la capacidad para reconocer y admitir todas nuestras partes, las deseables y las indeseables. Para entender este concepto, se pone muchas veces el ejemplo del Sol y la Luna. No tratamos de ocultar o reprimir la existencia del Sol y la luna, simplemente están y lo aceptamos como una parte natural de la vida asumiendo sus aspectos negativos y aprovechando al máximo los positivos. De la misma forma, las personas con alto nivel de auto-aceptación consideran todos los tiempos de su vida (pasado, presente y futuro) así como sus características (físico, mental, emocional y espiritual) como algo natural del ser humano. Esta aceptación objetiva les permite sacar el mayor partido posible de sus puntos fuertes y minimizar sus débiles. La auto-aceptacion es uno de los factores que más determinan el bienestar puesto que sin ella no hay autoestima, es básica para la salud mental y es una característica central de la auto-realización, el funcionamiento óptimo y la madurez de la personalidad.

(Este corto de Pixar refleja muy bien la metáfora del Sol y la Luna, o dicho de otra manera, del día y la noche, con sus cosas buenas y malas pero sobre todo como partes de un todo)

¿Cómo anda mi nivel de auto-aceptación?

Responde a las siguientes preguntas y reflexiona sobre las respuestas (las cursivas puntúan en negativo)

1. Cuando repaso la historia de mi vida estoy contento con cómo han resultado las cosas

2. En general, me siento seguro y positivo conmigo mismo

3. Si tuviera la oportunidad, hay muchas cosas de mí mismo que cambiaría

4. Me gusta la mayor parte de los aspectos de mi personalidad

5. En muchos aspectos, me siento decepcionado de mis logros en la vida

6. En su mayor parte, me siento orgulloso de quien soy y la vida que llevo

- Niveles bajos (Menos de 4 respuestas afirmativas)

La persona se siente insatisfecha consigo misma, está decepcionado con
lo que ha ocurrido en la vida pasada y se encuentra preocupada por ciertas características personales, no aceptándolas y deseando ser diferentes. Muchas veces actitudes erróneas como el perfeccionismo o la necesidad de aprobación suelen mantener bajos los niveles de auto-aceptación

- Niveles altos (Más de 4 respuestas afirmativas)

La persona  tiene una actitud positiva hacia si misma, se acepta tanto en lo bueno como en lo malo y tiene una percepción positiva acerca de su vida pasada.

Películas para trabajar

Las películas sobre esta dimensión nos hablan de personajes que aprenden a quererse, a ser más positivos con ellos mismos y a aceptarse como un todo, con sus aspectos positivos y negativos:

Película con comentario en el blog de filmoterapia

El circo de las mariposas (2009) de Joshua Heigel

El mago de Oz (1939) de Victor FlemingComentario, cine y terapia

 

El mismo amor la misma lluvia (1999) de Juan Jose Campanella

 

Tomates verdes fritos (1992) de Jon Avnetcomentario, cine y terapia

 

Antwone Fisher (2002) de Denzel Washington

 

American Beauty (1999) de Sam Mendes Comentario, cine y terapia

 

Passion Fish (1992) de John Sayles

 

Intocable (2011) de Olivier Nakache, Eric Toledanocomentario, cine y terapia

2. RELACIONES POSITIVAS

¿Que son las Relaciones positivas con los demás?

Las relaciones interpersonales equilibradas, íntimas, llenas de afecto y basadas en al ganar-ganar son parte fundamental del bienestar personal. Para ello es necesario cualidades como la empatía, la auto-aceptación, la falta de apego o  el saber  dar y recibir a nivel afectivo.

¿Cómo anda mi nivel de relaciones positivas?

Responde a las siguientes preguntas y reflexiona sobre las respuestas (las cursivas puntúan en negativo)

1.  A menudo me siento solo porque tengo pocos amigos íntimos con quienes compartir mis preocupaciones

2.  No tengo muchas personas que quieran escucharme cuando necesito hablar

3. Siento que mis amistades me aportan muchas cosas

4.  Me parece que la mayor parte de las personas tienen más amigos que yo

5.  No he experimentado muchas relaciones cercanas y de confianza

6. Sé que puedo confiar en mis amigos, y ellos saben que pueden confiar en mí

- Niveles bajos ( Menos de 4 respuestas afirmativas)

La persona  tiene muy pocas relaciones cercanas en las que pueda confiar. Le resulta muy complicado abrirse y se suele aislar sientiendose muy frustado en las relaciones interpersonales.No comprende el dar y recibir de las relaciones y eso le impide crear lazos fuertes

- Niveles altos ( Más de 4 respuestas afirmativas)

La persona  tiene relaciones cálidas y de confianza con los demás, le interesa el bienestar de los que le rodean y pose unos niveles altos de empatía, afecto e intimidad. Entiende perfectamente la filosofía de ganar-ganar de la relaciones.

Películas para trabajar

A continuación proponemos una serie de historias sobre personas que aprenden a mejorar sus relaciones y a alcanzar niveles óptimos en el aspecto social. También encontramos personajes (Big Fish) que demuestran los beneficios de esta dimensión del bienestar.

Película con comentario en el blog de filmoterapia
Solas (1999) de Benito Zambrano

 

Sang Woo y su abuela (2002) de Lee Jung-HyangComentario, cine y terapia

 

Big Fish (2003) de Tim Burton Comentario, cine y terapia

 

Passion Fish (1992) de John Sayles

 

Amelie (2001) de Jean-Pierre Jeunet Comentario, cine y terapia

 

El mismo amor la misma lluvia (1999) de Juan Jose Campanella

 

Luna de avellaneda (2004) de Juan Jose Campanellablog cine y terapia

 

Paseando a Miss Daisy (1989) de Bruce Beresford

 

The station agent (2003) de Thomas McCarthyComentario, cine y terapia

 

Intocable (2011) de Olivier Nakache, Eric ToledanoComentario, cine y terapia

 

El apartamento (1960) de Billy Wilder

3. AUTONOMÍA

¿Qué es la autonomía?

Este pilar del bienestar conlleva un funcionamiento independiente en la vida y resistente a la aprobación o desaprobación de los demás. Este factor promueve una libertad en la toma de decisiones vitales y una vida basada en la autodeterminación.

¿Cómo anda mi nivel de autonomía?

Responde a las siguientes preguntas y reflexiona sobre las respuestas (las cursivas puntúan en negativo)

1. No tengo miedo de expresar mis opiniones, incluso cuando son opuestas a las opiniones de la mayoría de la gente

2. Me preocupa cómo otra gente evalúa las elecciones que he hecho en mi vida

3. Tiendo a preocuparme sobre lo que otra gente piensa de mí

4. Me juzgo por lo que yo creo que es importante, no por los valores que otros piensan que son importantes

5. Tiendo a estar influenciado por la gente con fuertes convicciones

6. Tengo confianza en mis opiniones incluso si son contrarias al consenso general

7. Es difícil para mí expresar mis propias opiniones en asuntos polémicos

8. A menudo cambio mis decisiones si mis amigos o mi familia están en desacuerdo

- Niveles bajos (Menos de 6 respuestas afirmativas)

La persona está demasiado preocupada por expectativas y juicios externos, se basa en el criterio de los demás para tomar decisiones importantes y actúa y decide dependiendo de la presión del entorno.

- Niveles altos ( Más de 6 respuestas afirmativas)

La persona es independiente, capaz de resistir a presiones sociales, no se dejan llevar por los miedos y creencias de las masas y consiguen tener un sentido de libertad en sus comportamientos.

Películas para trabajar

Para trabajar esta dimensiones podemos centrarnos en una serie de personajes que aprenden a ganar en autonomía, libertad  y toma de decisiones en la vida ( ej. Tomates Verdes Fritos) pero también otros ejemplo de historias en donde se muestra los enormes beneficios de poseer esa autonomía ( Doce Hombres sin Piedad o Matar un Ruiseñor)

Película con comentario en el blog de filmoterapia

Doce hombres sin piedad (1957) de Sydney LumetComentario, cine y terapia

 

Tomates verdes fritos (1992) de Jon Avnetcomentario, cine y terapia

 

Vivir para gozar (1938) de George CukorComentario, cine y terapia

 

Sostiene Pereira (1996) de Roberto Faenza

 

Juan Nadie (1941) de Frank Capra

 

Luna de avellaneda (2004) de Juan Jose Campanellablog cine y terapia

 

American Beauty (1999) de Sam Mendes Comentario, cine y terapia

 

En tierra de hombres (2005) de Niki Caro

 

Matar a un ruiseñor (1962) de Robert Mulliganblog cine y terapia

 

Braveheart (1995) de Mel Gibson

 

La lista de Schindler (1993) de Steven Spielberg Comentario, cine y terapia

 

Thelma y Louise (1991) de Ridley Scott

 

Gattaca (1997) de Andrew Niccol

 

Cabaret (1972) de Bob Fosse

 

Chocolat (2000) de Lasse Hallström

4. DOMINIO DEL ENTORNO

¿Qué es el Dominio del entorno?

Otra de las caracteristicas básico del bienestar psicologico es s la capacidad individual para crear o elegir ambientes favorables para satisfacer los deseos y necesidades propias.Dicho de otra manera, es ser capaz de afrontar las circunstancias que nos rodean desde la proactividad.

(Amelie, una maravillosa película sobre una serie de personajes que aprenden los beneficios de esta dimensión)

¿Cómo anda mi nivel de dominio del entorno?

Responde a las siguientes preguntas y reflexiona sobre las respuestas (las cursivas puntúan en negativo)

1. Me resulta difícil dirigir mi vida hacia un camino que me satisfaga

2. He sido capaz de construir un hogar y un modo de vida a mi gusto

3. En general, siento que soy responsable de la situación en la que vivo

4. Las demandas de la vida diaria a menudo me deprimen

5. Soy bastante bueno manejando muchas de mis responsabilidades en la vida diaria

6. Si me sintiera infeliz con mi situación de vida daría los pasos más eficaces para cambiarla

- Nivel bajo ( Menos de 4 respuestas afirmativas)

El sujeto tiene dificultades o se siente desbordado en la gestión de los asuntos cotidianos y se siente incapaz de cambiar o mejorar el contexto que lo rodea,
carece de sentido de control sobre el mundo externo, es reactivo  y es inconsciente de las oportunidades de cambio que le rodean

- Nivel alto (Más de 4 respuestas afrimativas)

El sujeto tiene un sentido de dominio y competencia en la gestión de lo que le rodea; es proactivo y es consciente de las oportunidades que tiene a su alrededor y las aprovecha;
es capaz de crear, influir o elegir contextos adecuados según sus necesidades y valores personales.

Películas para trabajar

A continuación vemos personajes que eligen el camino de su vida y se vuelven proactivos, siendo capaces de enfrentarse a cualquier adversidad por dura que sea:

Película con comentario en el blog de filmoterapia

Vivir ,Ikiru (1952) de Akira KurosawaComentario, cine y terapia

 

El guerrero pacífico (2006) de Victor Salva

 

Atrapado en el tiempo (1992) de Harold Ramis comentario, cine y terapia

 

Billy Elliot (2000) de Stephan Daldry

 

CRAZY (2005) de Jean-Marc Vallee

 

El mismo amor la misma lluvia (1999) de Juan Jose Campanella

 

Secretos y mentiras (1996) de Mike Leigh

 

Tomates verdes fritos (1992) de Jon Avnetcomentario, cine y terapia

 

Antwone Fisher (2002) de Denzel Washington

 

Que bello es vivir (1946) de Frank Capra Comentario, cine y terapia

 

Amelie (2001) de Jean-Pierre Jeunet Comentario, cine y terapia

 

The Full Monty (1997) de Peter Cattaneo

 

La escafandra y la mariposa (2007) de Julian Schnabel

 

En busca de la felicidad (2006) de Gabriele Muccino

American Beauty (1999) de Sam Mendes


5. PROPÓSITO EN LA VIDA

¿Qué es el propósito en la vida?

Propósito en la vida. Este elemento fundamental para una vida sana y llena de bienestar consiste en reconocer que es lo realmente importante en nuestra vida, marcarse con claridad un camino vital y basarse continuamente en valores, fortalezas y creencias personales.

¿Cómo anda mi nivel de propósito en la vida?

Responde a las siguientes preguntas y reflexiona sobre las respuestas (las cursivas puntúan en negativo)

1. Disfruto haciendo planes para el futuro y trabajar para hacerlos realidad

2. Soy una persona activa al realizar los proyectos que propuse para mí mismo

3. Me siento bien cuando pienso en lo que he hecho en el pasado y lo que espero hacer en el futuro

4. Mis objetivos en la vida han sido más una fuente de satisfacción que de frustración para mí

5. Tengo clara la dirección y el objetivo de mi vida

6. No tengo claro qué es lo que intento conseguir en la vida.

- Nivel bajo ( Más de 4 respuestas afirmativas)

El sujeto carece de un sentido de  la vida, tiene pocas metas u objetivos, carece de un sentido de dirección, no ve ningún tipo de aprendizaje en su pasado, no tiene perspectivas o creencias que den sentido a su vida.

- Nivel alto (Menos de 4 respuestas afirmativas)

El sujeto tiene metas en la vida y un sentido de direccionalidad; siente que hay un significado vital tanto en su pasado como en su presente y logran que su vida resulte productiva, creativa y emocionalmente integrada., Tiene creencias que dan propósito de la vida, tiene metas y objetivos para vivir.

Películas para trabajar

Vemos a continuación una serie de historias y personajes que nos demuestran la importancia de encontrar un sentido a nuestra vida:

Película con comentario en el blog de filmoterapia

El filo de la navaja (1946) de Edmund Goulding

Desmontando a Harry (1997) de Woody Allen

 

Hacia rutas salvajes (2007) de Sean Penn

 

Diario de motocicleta (2003) de Walter Salles Comentario, cine y terapia

 

El indomable Will Hunting (1997) de Gus Vant Sant

 

American Beauty (1999) de Sam Mendes Comentario, cine y terapia

 

Que bello es vivir (1946) de Frank Capra Comentario, cine y terapia

 

Rudy (1993) de David Anspaugh

 

Billy Elliot (2000) de Stephen Daldry

 

Braveheart (1995) de Mel Gibson

 

Gattaca (1997) de Andrew Niccol

 

Mi pie izquierdo (1989) de Jim SheridanComentario, cine y terapia

 

Caballero sin espada (1939) de Frank CapraComentario, cine y terapia

 

Vivir para gozar (1938) de George CukorComentario, cine y terapia

 

Un hombre para la eternidad (1966) de Fred Zinneman

 

Gandhi (1995) de Richard Attenborough Comentario, cine y terapia

 

Hoy empieza todo (1999) de Bertrand Tavernier

 

En busca de la felicidad (2006) de Gabriele Muccino

 

El hombre que plantaba árboles (1987) de Frédéric Back

6. CRECIMIENTO PERSONAL

¿Qué es el crecimiento personal?

Desarrollar nuestras capacidades para mejorar, crecer y evolucionar como personas es un aspecto clave del bienestar personal que provoca que los 5 elementos anteriores estén constantemente en movimiento y por lo tanto reforzándose.

¿Cómo anda mi nivel de crecimiento personal?

Responde a las siguientes preguntas y reflexiona sobre las respuestas (las cursivas puntúan en negativo)

1. En general, con el tiempo siento que sigo aprendiendo más sobre mí mismo

2. Hace mucho tiempo que dejé de intentar hacer grandes mejoras o cambios en mi vida

3. No quiero intentar nuevas formas de hacer las cosas; mi vida está bien como está

4. Pienso que es importante tener nuevas experiencias que desafíen lo que uno piensa sobre sí mismo y sobre el mundo

5. Cuando pienso en ello, realmente con los años no he mejorado mucho como persona

6. Tengo la sensación de que con el tiempo me he desarrollado mucho como persona

7. Para mí, la vida ha sido un proceso continuo de estudio, cambio y crecimiento

- Nivel bajo ( Menos de 5 respuestas afirmativas)

La persona tiene un sentido de estancamiento personal, carece de un sentido
de mejora o desarrollo con el tiempo, se siente aburrido y desinteresado
con la vida e incapaz de crear nuevas actitudes o comportamientos.

- Nivel alto ( Más de 5 respuestas afirmativas)

La persona  tiene un sentimiento de continuo  desarrollo vital; es muy consciente del proceso y se ve a sí mismo como un constante
crecimiento y expansión, está abierto a nuevas experiencias, tiene un sentido
de autorealizarse, advierte continuamente como se va desarrollando en todos los niveles

Películas para trabajar

Para desarrollar esta dimensión proponemos una serie de películas que plantean el crecimiento personal como parte indiscutible del bienestar y la felicidad:

Película con comentario en el blog de filmoterapia

El curioso caso de Benjamin Button (2008) de David Fincher

 

El club de los poetas muertos (1989) de Peter Weir

 

Grand Canyon (1991) de Lawrence Kasdan

 

Bailando con lobos (1990) de Kevin Costner

 

El guerrero pacífico (2006) de Victor Salva

 

Rudy (1993) de David Anspaugh

 

Mi pie izquierdo (1989) de Jim SheridanComentario, cine y terapia

 

Entrenador Carter (2004) de Thomas Carter

 

Primavera, verano, otoño, invierno… y primavera (2003) de Kim Ki-duk Comentario, cine y terapia

Diario de motocicleta (2003) de Walter Salles Comentario, cine y terapia

 

Por Jaime Burque

El próximo año a la misma hora (1978)

Viernes, Junio 8th, 2012

El cine activa en nuestro cuerpo emociones, sensaciones, sentimientos…ese es el verdadero secreto del séptimo arte, el que provocó su nacimiento y expansión hace más de cien años y el que lo mantiene vivo hoy en día. Sin emociones el cine es vacuo e intrascendente, por eso nos llenan tanto todas aquellas películas que despiertan en nosotros sensaciones tan exuberantes que llegan a superar en intensidad a las provocadas por nuestra vida real (al menos durante unos minutos). Esta semana analizamos una de esas películas tremendamente emocionales, una historia que nos permite vivir (o revivir) sentimientos como el amor, la felicidad, la alegría o la melancolía.  Nuestra colaboradora Vivoleyendo nos propone una sensacional radiografía de esta pequeña joya emocional. Que la disfruteis.

(Más sobre películas que nos despiertan sensaciones positivas en nuestros dos especiales, Mis películas positivas I y II)

El próximo año a la misma hora (Robert Mulligan, 1978)

SINOPSIS Un hombre y una mujer se conocen por casualidad en el comedor de un romántico hotel. Aunque ambos están casados, al día siguiente despiertan perplejos en la misma cama preguntándose qué les ha pasado. Sin embargo, se citan para el año siguiente en el mismo hotel y en la misma fecha. Adaptación cinematográfica de un previo éxito de Broadway.(FILMAFFINITY)

“La otra vida” por Vivoleyendo

Robert Mulligan moldeó un derechazo y derribo al corazón, cubriéndolo con la forma de una película pequeña, discreta, de las que no se emiten en la tele los domingos en las horas de mayor audiencia, ni en las sesiones del cine más anunciado de la semana en los canales más vistos.
Es de las que una no ha oído mencionar ni una sola vez, por ningún medio, hasta que un buen día un amigo la recomienda. Se añade a la lista de los visionados pendientes, como otra más, con una ligera curiosidad y calculando para cuándo se le podrá hacer el hueco, después de otras quince que ya estaban anotadas.
Y cuando le toca el turno, se piensa que por qué diablos se ha tardado tanto. Que, de haber sabido que se trataba de un pequeño coloso destinado a tronchar el corazón y cortarlo en tiras, se le habría designado un puesto de honor y no se la habría colocado en el montón.
Y, por otro lado, también aparece la tristeza. Tristeza por habérsela bebido ya como quien se bebe el trago más dulce. Por haber pasado por la primera vez y que esta primera vez no regrese jamás.
Como otras veces con otras vivencias similares, he deseado rebobinar el tiempo para volver a ser virgen ante esta asombrosa película.


Hay veces en que una sola vida no basta para tanto que hay por vivir. Y tampoco basta ser una sola alma en un solo cuerpo. Porque en ciertas ocasiones anhelaríamos más que nada dividirnos en dos partes, y que cada una de las partes formase nuestro todo, dedicadas por separado y a tiempo completo a distintas parcelas que no se pueden conciliar, pero que necesitamos tanto como respirar.

Tener dos vidas en una. Porque con una no estaríamos completos. Porque en la vida secreta, la extraoficial, la inconfesa, recibimos lo que nos falta en la principal. O a lo mejor es mucho más. En la secreta recibimos todo lo que soñábamos sin ser conscientes de que lo soñábamos hasta que apareció en el horizonte nuestro sueño materializado.
Hemos construido con mucho trabajo un edificio sólido que es la base en la que nos sustentamos. Pero en ese edificio, por confortable que sea, siempre hay huecos, zonas vacías. Uno se conforma con esa rutina acogedora y segura. Tal vez no es en el fondo lo que nos llena, pero nos hemos resignado por amor y por costumbre.

Un fin de semana vamos a un hotelito a orillas del mar, a desconectar de lo habitual, y allí se encuentra la persona que no se limitará a tapar los huecos y las zonas vacías que teníamos, sino que nos llenará por entero, como nadie lo ha hecho. Él o ella es el amor de nuestra vida, lo captamos desde el principio. Pero como ya tenemos nuestras responsabilidades y otras personas queridas a bordo, no podemos abandonar nuestros barcos para fugarnos en el que querríamos construir exclusivamente para nosotros dos. Así que ahí estamos, dos personas maduras, planeando lo descabellado: fabricar un nido temporal que ocuparemos un fin de semana al año, huyendo del resto del mundo y volcando la vida entera en dos días, en el amor de nuestra vida. Revivir, ser alguien nuevo en cada encuentro, reponerse de las fatigas, y ser más nosotros de lo que lo somos el resto del año. Hablar de lo que no se habla nunca fuera del nido escondido, echar fuera las entrañas en ese milagro catártico de compartir lo más íntimo. Entregar los cuerpos con frenesí y sin reservas, porque mañana nos iremos y no volveremos a tocarnos hasta el año siguiente.

Pasar en dos días más de lo que se pasa en los trescientos sesenta y tres restantes.
Y luego, regresar a lo habitual, con las pilas cargadas, habiendo dejado en esa habitación la mitad del ser, del espíritu, del cuerpo. O más de la mitad. Con el consuelo, y el tormento, de aguardar hasta la próxima reunión, llevando el recuerdo, que a menudo es más cercano que lo que está delante.
Y cuántas veces hay que reprimir el imperativo de llamarle por teléfono, de echar a correr a sus brazos sin esperar a que sea el fin de semana convenido.
Reprimir el lamento por no haber nacido de nuevo y haberle conocido antes.
Cuántas vidas pueden caber dentro de una… Cuántos secretos nos llevamos a la tumba.

Envejeceremos en ese hotelito a orillas del mar, que ha sido testigo de tantos acontecimientos y de la relación más conmovedora que pueda existir.
Uno de los dramas más bellos de la década de los setenta. Gracias, Mulligan. Gracias a la canción “The Last Time I Felt Like This”. Y gracias a los sobresalientes Alan Alda y Ellen Burstyn.

Tres Colores:Rojo (Krzysztof Kieslowski, 1994)

Viernes, Mayo 11th, 2012

Comenzamos esta semana un especial sobre la trilogía de  Krzysztof Kieślowski, Tres colores: Azul, Blanco y Rojo, 3 películas que conforman una alegoría de lo que significa cada color de la bandera francesa: Libertad (Azul), Igualdad (Blanco) y Fraternidad (Rojo). 3 historias que se pueden ver de manera independiente y que nos gustan mucho en filmoterapia por explorar la psique de sus personajes de manera tan profunda y humana.

Vivoleyendo nos propone un análisis de la última parte de la trilogía, Tres colores: Rojo (insistimos que no existe un orden necesario) con su siempre excelente manera de diseccionar cada película. Que lo disfruteis.

Tres colores: rojo (Krzysztof Kieslowski, 1994)

SINOPSIS Valentina, una joven estudiante que se gana la vida como modelo, salva la vida de un perro atropellado por un coche. La búsqueda de su dueño la conduce a un juez jubilado que tiene una extraña obsesión: escuchar las conversaciones telefónicas de sus vecinos. Si antes el espionaje telefónico formaba parte de su trabajo, ahora se ha convertido en un vicio. A Valentina le desagrada la conducta del hombre, pero no puede evitar ir a verlo. (FILMAFFINITY)

“La mirada lúcida de un juez que se juzga a sí mismo”, por Vivioleyendo.

Notable análisis de las obsesiones, la soledad, el desengaño, el azar, los juegos del destino, las ilusiones en sus distintas etapas (el inicio luminoso, los golpes que las hacen añicos, la amarga resignación a su pérdida y el nuevo despertar tras una larga aridez) y la juventud enfrentada cara a cara con la madurez. Gran parte del peso recae sobre un Jean-Louis Trintignant subyugante y soberbio, a quien Kieslowski concedió la oportunidad de brillar con el que muy posiblemente fuese el mejor papel que ha desempeñado. Tras haberlo seguido en películas rodadas unos treinta años antes, como la filosófica y reflexiva “Mi noche con Maud” y el precioso drama romántico “Un hombre y una mujer”, y confesarme una enamorada de este más que interesante y cautivador actor, vuelve a dar la talla en su interpretación de un intrigante e hipnótico “voyeur” a las puertas de la vejez.


Por su parte, Valentine (Irène Jacob) aporta sus años jóvenes, su belleza y su frescura en confrontación y acusado contraste con la carga de los años y de las amarguras que pesan sobre el personaje de Trintignant, que le da la réplica apropiada para que ambos personajes se complementen como las dos partes de un todo complejo, turbador y catártico.
Los detalles como la costumbre de Valentine de jugar cada mañana una única partida en la máquina tragaperras representan un ritual que para ella posee una importancia que no tiene que ver con la ludopatía, sino con una especie de señal del destino. La ganancia o la pérdida no suponen para ella mero azar, sino que ocultan indicios de que la suerte flirtea para bien o para mal con su propia vida, y en cada partida perdida o ganada ella ve signos de que algo fundamental va a ocurrir o a cambiar.
Dichos detalles no resultan triviales, y la observadora cámara se ocupa de que no los pasemos por alto y los deja a nuestra interpretación.
La relación intergeneracional que se desarrolla coloca frente a frente a dos personas que se encuentran en distintos momentos del camino que es la vida. La joven estudiante y modelo con éxito profesional pero con una vida privada surcada de fantasmas familiares y vacío y decepción en el plano sentimental, dulce y deslumbrante y con muchos anhelos aún intactos. Y el casi anciano juez retirado, ermitaño y sumido en un retiro absoluto en el que no encuentra más aliciente que ser testigo subrepticio de las vidas ajenas que se desarrollan a su alrededor. Joven apasionamiento y madura experiencia se toman de la mano para forjar un nuevo camino de aprendizaje, aceptación, intercambio, liberación y ternura.


Hondo análisis sobre la fragilidad de los sueños y las quimeras, sobre lo quebradizo que es el mundo que construimos en torno a nosotros bajo las premisas de la ceguera, la vanidad y la soberbia que nos impiden prepararnos para la caída, y sobre la suerte y las casualidades que tienen a bien jugar con nosotros.
Nada hay seguro. Todo para llegar a la conclusión de que somos piezas en el gran tablero de este universo fascinante, en el que todo se renueva y se repite cíclicamente: las alegrías, los triunfos, las tristezas, las tragedias, las desilusiones, los errores y los fracasos.