Editada por HODGSON & BURQUE psicólogos

Filmoterapia

Cine, coaching y psicología

Introducción. ¿Qué es el amor? Los problemas de nuestra sociedad

Desde el punto de vista más químico, el enamoramiento es un proceso que nos “engancha” a la otra persona llenándonos de una fuerte sensación de activación y satisfacción. Cuando conocemos a alguien y nos enamoramos se activa una sustancia de nuestro cerebro llamada feniletilamina que a su vez provoca la secreción de dopamina o noreprinefrina, provocándonos unos estado de euforia natural cuando estamos al lado de nuestra pareja parecidos a las “anfetaminas” .

Los síntomas los hemos vivido alguna vez, admiración hacia la otra persona, idealización, necesidad constante de estar con la otra persona, distorsión en la percepción del tiempo, planteamiento de un todo o nada respecto a la relación, recuerdo constante de la persona amada…Sensaciones que pueden ser muy desbordantes y positivas pero que duran como mucho 3 años, luego viene el amor (si es que la relación continúa). El problema actual es que la sociedad confunde constantemente este primer estado con el amor y es cuando aparece el germen del llamado amor romántico, la cultura nos bombardea continuamente desde las películas hasta las series infantiles de que debemos estar permanentemente enamorados y viviendo todas estas sensaciones durante el resto de nuestras vidas. Las consecuencias finales son que desafortunadamente el amor, el desamor (o incluso la falta de él) es una de las razones más comunes de porqué la gente acude al psicólogo debido a  dependencias emocionales,  duelos patológicos, estados de ansiedad o depresión, violencia de género…Como dice Coral Herrera en su libro Los mitos románticos y la cultura amorosa occidental:

“El modelo de amor idealizado y cargado de estereotipos aprisionan a la gente en divisiones y clasificaciones perpetuando así el sistema jerárquico, desigual y basado en la dependencia de sus miembros en el que vivimos.

Además, provocan dolor en la gente porque el amor no es eterno, ni perfecto, ni maravilloso, ni nos viene a salvar de nada. La utopía del amor romántico, con sus idealizaciones, es la nueva religión colectiva que nos envuelve en falsas promesas de autorrealización, plenitud, y felicidad perpetua. De ahí la insatisfacción permanente y la tensión continua entre el deseo y la Realidad que sufrimos los habitantes de la posmodernidad. Y es que nos pasamos la vida sufriendo decepciones precisamente por estas “ilusiones” que nos invaden en forma de espejismo. Es cierto que nos ayudan a evadirnos, pero quizás estamos en un momento en el que deberíamos dejar de entretenernos y de escaparnos tanto de la Realidad que no nos gusta.”

En esta sección queremos recorrer  todas las fases del amor, desde la soledad hasta el desamor, pasando por las crisis de parejas o las infidelidades y plantearlo como un viaje terapéutico. Historias y personajes que nos pueden ayudar a reflexionar sobre la diferencia entre la dependencia afectiva y el amor, a saber llevar una pérdida amorosa o como conseguir relaciones sanas y llenas de emociones positivas (sin presiones ni exigencias)

(Tenéis más info sobre el amor en nuestros especiales Walt Disney y el amor, Fases de la violencia de género (Te doy mis ojos) o Definiendo el amor (2046, de Wong Kar-Wai)

Para acabar os dejamos un extracto de un libro imprescindible, AMAR O DEPENDER ( Walter Riso) y 12 claves que nos puede dar las pistas para empezar a amar de manera sana y libre de apegos.

EL ARTE DE AMAR SIN APEGOS, por Walter Riso

“El arte de amar sin apegos resulta de una extraña mezcla de capacidades difíciles de alcanzar. No solamente por la complejidad que implica la experiencia afectiva, sino por la resistencia que nuestra cultura ha desarrollado al respecto.

La mayoría de los requisitos que se necesitan para amar sin adicciones, no suelen ser bien vistos por los valores sociales tradicionales. Para muchos, la libertad afectiva es una forma de libertinaje que necesita mantener controlado. Como si la ausencia de dependencia fuera en sí misma peligrosa. Un amor independiente siempre incomoda. Un amor sin apegos es irreverente, fantástico, insólito, locuaz, trascendente, atrevido y envidiable.

Amar sin apegos es amar sin miedos. Es asumir el derecho a explotar intensamente el mundo, a hacerse cargo de uno mismo y a buscar un sentido de vida. También significa tener una actitud realista frente al amor, afianzar el autorrespeto y fortalecer el autocontrol. Es disfrutar de la dupla placer/seguridad, sin volverla imprescindible. Es hacer las paces con Dios y la incertidumbre. Es tirar la certeza a la basura y dejar que el universo se haga cargo de uno. Es aprender a renunciar.

El amor está hecho a la medida del que ama. Construimos la experiencia afectiva con lo que tenemos en nuestro interior, por eso nunca hay dos relaciones iguales. El amor es lo que somos. Si eres irresponsable, tu relación afectiva será irresponsable. Si eres deshonesto, te unirás a otra persona con mentiras. Si eres inseguro, tu vínculo afectivo será ansioso. Pero si eres libre y mentalmente sano, tu vida afectiva será plena, saludable y trascendente.

Amar sin apegos no implica insensibilizar el amor. La pasión, la fuerza y el impacto emocional del enamoramiento nunca se merman. El desapego no amortigua el sentimiento; por el contrario, lo exalta, lo libera de sus lastres, lo suelta, lo amplifica y lo deja fluir sin restricciones.

Empieza hoy. Acepta el riesgo de abrazar a tu pareja sin angustias. Si tienes claridad sobre lo que verdaderamente eres y hasta dónde puedes llegar, no habrá temores irracionales. Solamente los roces normales y algunos desacoples. La convivencia no es una panacea, pero tampoco es infelicidad total. El amor interpersonal, vivo y activo, en el cual diseñamos a cada instante nuestro ecosistema afectivo, nuestro lugar en el mundo. Es la operación por la cual nos adaptamos al otro, sin dejar de ser uno. Podemos encajar sin violentarnos, sujetarnos despacio y tiernamente, como quien no quiere lastimar ni lastimarse. Y esa unión maravillosa de ser dos que parecen uno, sólo es posible hacerla con pasión y sin apegos.”

 

11+1 CLAVES EN EL ARTE DE AMAR, por Jaime Burque

1. Dar y recibir amor: el amor es entregarse al otro, buscando lo mejor para él. El amor inteligente alberga tres ingredientes simultáneos: una buena relación sexual, que se irá consiguiendo con el tiempo, la compenetración psicológica, que implica aunar corazón y cabeza, sentimientos y razones, y la compenetración espiritual, es decir, aspirar a elevarse y superar los vaivenes propios de la vida.

2. Lo importante es lo pequeño: el mejor amor se echa a perder si no se cuida a base de pequeños detalles que hacen agradable la convivencia. Es como una planta a la que hay que cuidar y mimar. Es un intercambio de conductas positivas y gratificantes que parecen no tener importancia. Por ejemplo, esperar la llegada del otro, sorprenderle con algo agradable, ir al cine, una cena romántica, un vestido especial… Mantener el amor joven es mantener siempre la capacidad de sorprender al otro en cosas menudas, insignificantes, pero que convierten al otro en ese ser único y especial.

3. No ser excesivamente susceptible: ser hipersensible es nocivo pues puede llegar a convertir la convivencia en algo insoportable. Es menester aprender a “llevar al otro” restando importancia a esas inevitables dificultades de la vida en pareja. Hay que olvidar las pequeñas tensiones que inevitablemente conllevan cualquier convivencia, superándolo, mirando la parte positiva de los problemas y suavizando siempre la situación.

4. Evitar discusiones innecesarias: aprender el arte de aceptar distintos criterios. Aquí se mezclan con arte y oficio, el saber ceder, el saber encajar y la capacidad para zanjar un tema sin volver obsesivamente sobre él. Esto evitara esas discusiones que no conducen más que a alimentar la lista de agravios y no conducen a nada.

5. Tener capacidad de reacción: hay que evitar que las tensiones y problemas impidan el diálogo durante horas o días, gestos negativos, lenguaje crítico hacia el otro… Hay que saber pedir perdón, aproximarse al otro e impedir que ninguno se sienta demasiado derrotado. Una pareja bien avenida se crece en las dificultades y tiene recursos para superar y sortear los escollos de la vida.

6. Adquirir habilidades comunicativas: muchos problemas en la pareja se deben a errores en la comunicación. Hay que aprender a respetar al otro, mostrándolo con palabras, gestos y acciones, saber ponerse en su lugar, cuidar el lenguaje verbal, saber expresar lo que realmente queremos decir. Asimismo, también se tiene que tener en cuenta la comunicación no verbal, la mirada, la cara, los gestos, todo ello influye y mucho en nuestra relación con la pareja.

7. Procurar que no salga la lista de agravios: aquí la palabra es plata y el silencio es oro. Aprender a callar cuando es redundante hablar, cuando solo sirve para pelear, es el mejor argumento para evitar agravios y recriminaciones que solo conseguirían envenenar a la relación.

8. Tener el don de la oportunidad: para plantear cualquier cuestión conflictiva o ante una decisión importante, se ha de evitar hacerlo en los momentos de cansancio o tensión.

9. Intercambiar recompensas: ello requiere compenetración y estar atento a las necesidades del otro. Estas cosas son las que rompen la monotonía y dan salsa a la relación.

10. Cuidar la sexualidad: la sexualidad inteligente ensambla el contacto corporal con la ternura y las dos partes de la pareja han de estar atentas a las necesidades mutuas. La sexualidad desconectada de los sentimientos rebaja y envilece a la pareja.

11. Tiempo para cada uno. Para respetar debidamente a tu pareja debes respetar tanto su tiempo de trabajo como su tiempo de libertad. Aceptar que tu pareja disponga de un tiempo para si mismo , sus amigos y sus aficiones.

Por último, es importante no olvidar que, para estar bien con alguien, hay que estar bien primero con uno mismo; haber conseguido un cierto equilibrio personal y estar relativamente contento con la propia forma de ser. Y tener presente que solo quien es libre es capaz de comprometerse.

 

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