Editada por HODGSON & BURQUE psicólogos

Filmoterapia

Cine, coaching y psicología

El próximo año a la misma hora (1978)

El cine activa en nuestro cuerpo emociones, sensaciones, sentimientos…ese es el verdadero secreto del séptimo arte, el que provocó su nacimiento y expansión hace más de cien años y el que lo mantiene vivo hoy en día. Sin emociones el cine es vacuo e intrascendente, por eso nos llenan tanto todas aquellas películas que despiertan en nosotros sensaciones tan exuberantes que llegan a superar en intensidad a las provocadas por nuestra vida real (al menos durante unos minutos). Esta semana analizamos una de esas películas tremendamente emocionales, una historia que nos permite vivir (o revivir) sentimientos como el amor, la felicidad, la alegría o la melancolía.  Nuestra colaboradora Vivoleyendo nos propone una sensacional radiografía de esta pequeña joya emocional. Que la disfruteis.

(Más sobre películas que nos despiertan sensaciones positivas en nuestros dos especiales, Mis películas positivas I y II)

El próximo año a la misma hora (Robert Mulligan, 1978)

SINOPSIS Un hombre y una mujer se conocen por casualidad en el comedor de un romántico hotel. Aunque ambos están casados, al día siguiente despiertan perplejos en la misma cama preguntándose qué les ha pasado. Sin embargo, se citan para el año siguiente en el mismo hotel y en la misma fecha. Adaptación cinematográfica de un previo éxito de Broadway.(FILMAFFINITY)

“La otra vida” por Vivoleyendo

Robert Mulligan moldeó un derechazo y derribo al corazón, cubriéndolo con la forma de una película pequeña, discreta, de las que no se emiten en la tele los domingos en las horas de mayor audiencia, ni en las sesiones del cine más anunciado de la semana en los canales más vistos.
Es de las que una no ha oído mencionar ni una sola vez, por ningún medio, hasta que un buen día un amigo la recomienda. Se añade a la lista de los visionados pendientes, como otra más, con una ligera curiosidad y calculando para cuándo se le podrá hacer el hueco, después de otras quince que ya estaban anotadas.
Y cuando le toca el turno, se piensa que por qué diablos se ha tardado tanto. Que, de haber sabido que se trataba de un pequeño coloso destinado a tronchar el corazón y cortarlo en tiras, se le habría designado un puesto de honor y no se la habría colocado en el montón.
Y, por otro lado, también aparece la tristeza. Tristeza por habérsela bebido ya como quien se bebe el trago más dulce. Por haber pasado por la primera vez y que esta primera vez no regrese jamás.
Como otras veces con otras vivencias similares, he deseado rebobinar el tiempo para volver a ser virgen ante esta asombrosa película.


Hay veces en que una sola vida no basta para tanto que hay por vivir. Y tampoco basta ser una sola alma en un solo cuerpo. Porque en ciertas ocasiones anhelaríamos más que nada dividirnos en dos partes, y que cada una de las partes formase nuestro todo, dedicadas por separado y a tiempo completo a distintas parcelas que no se pueden conciliar, pero que necesitamos tanto como respirar.

Tener dos vidas en una. Porque con una no estaríamos completos. Porque en la vida secreta, la extraoficial, la inconfesa, recibimos lo que nos falta en la principal. O a lo mejor es mucho más. En la secreta recibimos todo lo que soñábamos sin ser conscientes de que lo soñábamos hasta que apareció en el horizonte nuestro sueño materializado.
Hemos construido con mucho trabajo un edificio sólido que es la base en la que nos sustentamos. Pero en ese edificio, por confortable que sea, siempre hay huecos, zonas vacías. Uno se conforma con esa rutina acogedora y segura. Tal vez no es en el fondo lo que nos llena, pero nos hemos resignado por amor y por costumbre.

Un fin de semana vamos a un hotelito a orillas del mar, a desconectar de lo habitual, y allí se encuentra la persona que no se limitará a tapar los huecos y las zonas vacías que teníamos, sino que nos llenará por entero, como nadie lo ha hecho. Él o ella es el amor de nuestra vida, lo captamos desde el principio. Pero como ya tenemos nuestras responsabilidades y otras personas queridas a bordo, no podemos abandonar nuestros barcos para fugarnos en el que querríamos construir exclusivamente para nosotros dos. Así que ahí estamos, dos personas maduras, planeando lo descabellado: fabricar un nido temporal que ocuparemos un fin de semana al año, huyendo del resto del mundo y volcando la vida entera en dos días, en el amor de nuestra vida. Revivir, ser alguien nuevo en cada encuentro, reponerse de las fatigas, y ser más nosotros de lo que lo somos el resto del año. Hablar de lo que no se habla nunca fuera del nido escondido, echar fuera las entrañas en ese milagro catártico de compartir lo más íntimo. Entregar los cuerpos con frenesí y sin reservas, porque mañana nos iremos y no volveremos a tocarnos hasta el año siguiente.

Pasar en dos días más de lo que se pasa en los trescientos sesenta y tres restantes.
Y luego, regresar a lo habitual, con las pilas cargadas, habiendo dejado en esa habitación la mitad del ser, del espíritu, del cuerpo. O más de la mitad. Con el consuelo, y el tormento, de aguardar hasta la próxima reunión, llevando el recuerdo, que a menudo es más cercano que lo que está delante.
Y cuántas veces hay que reprimir el imperativo de llamarle por teléfono, de echar a correr a sus brazos sin esperar a que sea el fin de semana convenido.
Reprimir el lamento por no haber nacido de nuevo y haberle conocido antes.
Cuántas vidas pueden caber dentro de una… Cuántos secretos nos llevamos a la tumba.

Envejeceremos en ese hotelito a orillas del mar, que ha sido testigo de tantos acontecimientos y de la relación más conmovedora que pueda existir.
Uno de los dramas más bellos de la década de los setenta. Gracias, Mulligan. Gracias a la canción “The Last Time I Felt Like This”. Y gracias a los sobresalientes Alan Alda y Ellen Burstyn.

Categoría: Films analizados

Etiquetas: Amor, Emocionate, Emociones negativas, Emociones positivas, Relaciones, Relaciones positivas

Etiquetas de cine: Análisis película, Cine americano, Cine clásico, Comedias, Dramas, Largometrajes, Otros

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3 comentarios

  1. Hermosa película, hermosa descripción, me dió tanto verla, acompañado del amor de mi vida, que conozco desde hace casi veinte años, que en ese transcurso yo he pasado dos matrimonios, 5 hijos, ella 1 matrimonio, sin hijos, juntos, pero sin la posibilidad de estarlo todos los días…
    Ella me la recomendo, ella la vió de niña, la vimos y al final lloramos, nos abrazamos horas y nos dimos cuenta que nuestro amor, no estaba equivocado.
    Que viene lo mejor de nuestras vidas!!!
    Gracias.

  2. GRAN SEMEJANZA CON LO QUE ME ACABA DE PASAR…UNA VIDA SECRETA, PERO SE TERMINÓ, CON GRAN DOLOR DE MI CORAZÓN…HE AQUI MI CARTA DE DESPEDIDA AL AMOR DE MI VIDA, QUE LLEGÓ TARDE Y LO DESTROZADO QUE ME DEJÓ EL CORAZÓN

    Hola,
    Te escribo porque se me hace muy difícil decir todo lo que tengo dentro personalmente. Ordenadamente. De esta manera puedo expresar mejor todo lo que estoy sintiendo.
    Se me viene a la cabeza una y otra vez el día en el que te conocí. El primer beso, se me vienen a la cabeza una y otra vez todos nuestros buenos momentos, todas nuestras aventuras, nuestras salidas, nuestras risas, nuestra intimidad, el futuro que me imaginé a tu lado.
    Solo Dios o el destino saben porque pasan las cosas, porqué nos tenemos que separar así. No te puedo decir que estoy bien. Siento un hueco en el lugar donde suele estar el corazón. Siento una piedra en el estómago y un miedo a la nostalgia que sentiré cuando no te vea.
    Igual quiero decirte que fui muy feliz a tu lado, que me enamoré mucho de ti y que aunque no lo sepa, aunque no lo note o no lo quiera aceptar, siempre estaré enamorado de ti toda mi vida. No quiero que nos volvamos dos extraños. No quiero encontrarte y mirarnos como si no nos conociéramos cuando en realidad conozco y no olvidaré, cada centímetro de tu cuerpo.
    Quiero al menos para consolarme, que conversemos cuando la oportunidad llegue. Quiero saber de ti, si estás bien, cómo te ha ido y conversar como amigos, aunque sé que será difícil vernos como tal.
    Quiero que sepas que siempre desearé lo mejor para ti. Que siempre te tendré en un lugar especial en mi corazón, que serás siempre para mí, un presente. Gracias por lo que me diste, por lo que me enseñaste, por llenar el espacio de soledad que había en mí, por todo lo que me aguantaste y por haberme hecho feliz.
    Gracias por haber besado tu hoyuelo…..
    Ojala y algún día entiendas que todo fue verdad, que jamás he mentido cuando te digo que te amo y que eres lo más importante para mí.
    Me despido de ti amor. Siempre te llamaré así, porque es ya una costumbre. Porque ni mis labios ni mi corazón te podrán llamar de otra manera.

  3. La vi con mi mama a principios de los 80 o finales de los 70, no lo recuerdo, pero si ese momento y lo raro que me dejo (tristeza, nostalgia, no lo se…)tenia yo 8 años.
    La vi ayer con el amor de mi vida, tengo 41 años, y hace 15 años que nos vemos aveces, ella es española, yo de argentina, y 14000 km y dos vidas muy diferentes nos separan…nos vemos cada año, o como esta ves, luego de 4 años……y cuando termino la peli, no pudimos dejar de abrazarnos y tener esperanzas de vernos pronto.

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