Editada por HODGSON & BURQUE psicólogos

Filmoterapia

Cine, coaching y psicología

Mindfulness en El guerrero pacífico (2006)

La película “El Guerrero Pacífico” cuenta la historia de un joven que lo tenía todo: era atractivo, brillante en los estudios y uno de los elegidos por su Universidad, por su gran capacidad y dedicación, para participar en los campeonatos nacionales.

La dedicación a su trabajo y al entrenamiento y el éxito personal en muchas facetas de su vida, no evitan una cierta inquietud en el protagonista que le lleva a correr de noche para deshacerse de la dificultad de conciliar el sueño; tal vez, sin saber catalogarlo, siente que le falta algo para llenar su vida.

Es en esas primeras horas de la noche, cuando se detiene en una gasolinera y conoce a un empleado de gasolinera muy peculiar que le formula preguntas extrañas e intrigantes. No importa mucho si este extraño ser es de carne y hueso o se trata del maestro interior que todos tenemos; es posible que el director del film quiera presentarlo como trabajador de una gasolinera para decirnos que un maestro de sabiduría, un verdadero maestro para aprender a vivir auténticamente, es fundamentalmente una persona sencilla que puede aparecer en cualquier circunstancia de la vida.

La película presenta las dos caras del protagonista, Dan Millman. Por un lado vemos al joven brillante y atleta, del que todos, sus padres, la Universidad, sus amigos, esperan de él grandes cosas y a su vez hacen que él asuma esas expectativas de éxito. Por otro lado, vemos ese anhelo inconsciente de algo más auténtico y profundo que late en  alguna parte de sí mismo, que el propio empleado de la gasolinera va haciendo salir a la superficie. Y es así como va surgiendo una relación de discípulo y maestro.

Esa cara del joven, al que todo le va bien y que es aparentemente seguro y presuntuoso, será la que se rebele a que un simple “obrero” pretenda ofrecerle enseñanzas que le intrigan pero que no acaba de comprender. Éste le hace la pregunta fundamental a la que debe responder todo ser humano: ¿Eres feliz? Es una cuestión sorprendente, pero que nace de forma natural: ¿Por qué un chico joven cansado de su trabajo y de los entrenamientos se dedica a correr cuando debería estar durmiendo? ¿Qué harás si no entras en el equipo tal como deseas? Preguntas sin respuesta. Y ante eso el maestro pone en palabras lo que posiblemente está latiendo dentro del protagonista: estás haciendo lo que los demás, tus padres, tu entrenador,… han diseñado para ti, en lugar de buscar las auténticas respuestas a esas preguntas que te están inquietando en el centro de ti mismo.

Tantas sensaciones contradictorias, experiencias del pasado que le torturan, van desestructurando las bases que Dan creía tener intactas.

El maestro, a través de juegos de provocación, le hará conocer la importancia extraordinaria de la atención permanente, de la atención plena, para lograr vivir el momento, y hacerlo libre de la multitud de pensamientos que a todos nos aparecen y desaparecen constantemente, y que muchas veces ni siquiera sabemos.

“Saca la basura” de tu cabeza, líbrate de los pensamientos que van y vienen, y te sorprenderás, no sólo de la cantidad de cosas que podrás hacer, sino también de lo bien que las harás.

Esta nueva manera de percibir, va calando en Dan y se va reflejando en sus acciones y triunfos, y decide que quiere ser discípulo de este extraño hombre; pero para éste, sus objetivos aún siguen siendo el aplauso de los demás, los resultados, y no el hecho mismo de fluir con la actividad que está realizando.

Un accidente muy grave hace “despertar” al protagonista en el  hospital, sin nada en las manos porque sus objetivos se han desmoronado. Se propone entonces desaparecer y en ese momento, la película nos muestra una batalla, la que se produce entre su yo cultural programado, centrado en una serie de objetivos externos, y su yo más auténtico y profundo. Sale vencedor este último y pasado un cierto tiempo, decide ir a ver al maestro y admite su “derrota”, al haberse quedado sin razón de vivir porque ya no puede competir y no sabe qué hacer. El no saber es un buen comienzo, dice el maestro, y el protagonista llora desconsolado. Las emociones –le dice el maestro- son algo tan natural como el cambio de tiempo pero has de saber que en la vida todo lo que sucede tiene un propósito y sólo tú puedes descubrirlo; tienes que encontrar tu respuesta.

El maestro le pide que se siente allá arriba y que no vuelva hasta que encuentre respuestas valiosas. Vuelve una primera vez el guerrero pacífico y admite que tiene rabia y está lleno de miedo, se da cuenta de sus emociones; vuelve una segunda vez y señala la gente a quien cuesta más querer es quien necesita más el amor; en el tercer intento dice cada momento es único, no hay instantes vacío.

Esta respuesta detiene al maestro. Ha llegado la hora de darle la bienvenida al club. Pero se irá viendo que no todos los cambios son repentinos.

Para celebrar el inicio de la transición, se van a tomar unos whiskies y el maestro se enciende un habano, generando decepción en el protagonista porque de este modo ya no son “mejores que los demás”; este hecho es aprovechado por el maestro para decirle que no hay mejor ni peor que el resto, es cuestión de hábitos.

Aparecen unos ladrones por la gasolinera y el maestro en vez de hacer algo mágico como esperaba el discípulo, no sólo les da lo que le piden, sino que les ofrece los relojes y la ropa. El protagonista, sorprendido, le pregunta por qué no hizo nada, a lo que el maestro le responde: porque a quien más cuesta querer es a quien necesita más amor. Pero, continúa el protagonista, ¡si podían habernos matado!; a esto le responde el maestro que la muerte no es triste, lo triste es que la gente no sepa vivir.

La evolución provoca que Dan se disculpe ante sus antiguos compañeros de gimnasio y que decida llevar su vida a un plano superior a costa de cualquier cosa. En este momento el maestro le dice que debe continuar con los ejercicios en el gimnasio que le preparó mientras estaba convaleciente y el guerrero pacífico duda porque le han convencido los médicos de que no puede competir por medallas y el maestro le dice: debes arriesgarte sin miedo al fracaso, sólo actúa.

Lo intenta una y otra vez y poco a poco su nivel va mejorando. Cuando cree estar preparado vuelve al gimnasio pero el profesor no le acepta. Retorna desolado y el maestro le dice: debes aceptar que uno nunca tiene el  control, lo importante es hacer lo que a uno le apasiona sin apego a los resultados, en este caso sin pretender la medalla de oro.

El culmen sucede cuando el maestro le indica que está preparado para ver algo. Inician entonces una larga caminata hacia una montaña especial; cuando llegan a la cima la intriga del guerrero pacífico va en aumento porque se acerca el momento tan esperado y le pregunta al maestro: ¿Son las vistas? ¿Qué es? El maestro le señala una piedra que está delante de su pie. El protagonista se queda pensativo y después de unos segundos dice: el viaje aporta la felicidad, no el destino.

Vuelve al gimnasio, los deja impresionados a todos y, finalmente, solicitan un autorización especial y le llevan a los campeonatos. De camino al centro de competición, quiere mostrarles a sus compañeros de atletismo quién hizo posible esa evolución tan extraordinaria pero el maestro ya no está en la gasolinera, se ha convertido en una gasolinera de autoservicio.

Continúan el viaje y ya durante el desarrollo de la prueba de las anillas la película expresa el  silencio  profundo en que está inmerso el protagonista, que finalmente, justamente porque se centra en el ejercicio y no en los resultados, gana la medalla de oro.

En el propio ejercicio el protagonista responde a las tres preguntas en off que le formula el maestro, que son el resumen del mensaje de El Guerrero Pacífico. Si uno es capaz de limpiar la “basura” de los innumerables pensamientos inútiles que van y vienen a gran velocidad por la mente, libera el espacio y la energía para vivir la vida tal como es.

- Maestro:  ¿Dónde estás?

- Discípulo:  Aquí

- Maestro:  ¿Qué hora es?

- Discípulo: Ahora

- Maestro: ¿Qué eres?

- Discípulo: Soy este momento

Esta película nos anima a vivir cada instante con la atención puesta en el momento presente, dejando de lado las historias del pasado y del futuro a donde nos transportan la multitud de pensamientos que ni siquiera son nuestros, sino de la sociedad que nos ha ido condicionando  y que nos dirige, dejándonos sin la alegría de vivir la vida que se nos da en cada segundo que pasa.

Por M.B.T.

Para Filmoterapia

Categoría: Mindfulness

Etiquetas: Atención plena, Atreverse al cambio, Felicidad, Mindfulness, Sabiduría, Vivir el presente

Etiquetas de cine: Análisis película, Cine americano, Deportes, Dramas, Largometrajes, Otros

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8 comentarios

  1. La vida es demasiado complicada para poder entenderla, estamos aquí y ahora, el viaje son los hechos. Esta película y el libro las doce puertas nos enseñan a entender la conexión que existe entre cuerpo mente y a su vez con el universo. Estamos para mejorar y para ello hay que escuchar nuestra intuición y nuestro interior. Gracias Dan por tus enseñanzas.

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