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25 actitudes negativas que nos impiden expresar bien nuestros sentimientos (y que contaminan la comunicación)

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La comunicación es un pilar fundamental en cualquier tipo de relación: parejas, amigos, compañeros de trabajo, familiares…El ser humano está fabricado para comunicarse con los demás y expresar lo que siente, lo que no le gusta o lo que necesita. Escuchar y explicar, recibir y expresar. El problema es que muchas veces los canales de comunicación se ensucian por muchas razones provocando que se contamine todo y que toda la información se distorsiones de manera exponencial. A partir de ahí existe un riesgo de entrar en una espiral negativa que explica la mayor parte de discusiones, distanciamientos o crisis.

Aquí os dejamos las 25 actitudes negativas más frecuentes a la hora de expresarnos vistas en nuestra consulta (en terapia de pareja pero también en terapias familiares o de otras relaciones). 25 ideas irracionales que todos hemos incorporado alguna vez en nuestra comunicación y que han contaminado lo que queríamos decir al otro (recordemos que expresarse es el 50% de la comunicación)…con consecuencias muy negativas.
Os proponemos que las leais, reflexionéis sobre ellas y seáis conscientes si teneis alguna de ellas. Es el primer paso para poder cambiarlas. El próximo día veremos aquellas actitudes que nos impiden escuchar ( el otro 50% de la comunicación)

1. Fobia a los conflictos. (“No deberíamos discutir”)

Evitar el conflicto es un lacra para cualquier relación. Son muchas las variantes que podríamos meter aquí y que hace que evitemos situaciones conflictivas necesarias muchas veces para desintoxicar o equilibrar la relación. Podemos tener miedo a sentirnos desbordados emocionalmente en una discusión y perder el control, ya sea debido a la rabia, la ansiedad o al enfado. Puede ser también por el temor a que la otra persona vaya a reaccionar fatal si decimos lo que pensamos o puede que incluso pensemos que por nuestra “culpa” le hagamos sentir mal. También podemos pensar que si discutimos significa invariablemente que la relación va mal, o que todo se va a ir a pique tras la discusión. Todo estos miedos hace que evitemos expresar lo que queremos, lo que nos ha sentado mal, nuestras emociones o nuestro punto de vista.

Esta actitud es una de las que más bloquean a las personas en las relaciones y es lo que el psicólogo Burns llama “fenómeno del avestruz” debido a que enterramos la cabeza en lugar de afrontar la responsabilidad de comunicar de manera asertiva lo que sentimos.

2. Perfeccionismo Emocional.(“Me siento culpable cada vez que enfado”)

Muchas veces pensamos que nunca deberíamos tener emociones negativas como el enfado, la rabia, los celos, la ansiedad, inseguridad. Esta actitud es un tipo de perfeccionismo que nos lleva a pensar que si tenemos este tipo de emociones negativas fracasaremos o quedaremos ante el otro como persona débiles, inmaduras o incapaces de gestionar eficazmente como nos sentimos. Podemos pensar también que nos verán como un perdedor o alguien incapaz. Eso provoca que escondamos como nos sentimos porque “deberíamos tener nuestras emociones bajo control en todo momento y siempre deberíamos ser racionales”. El problema de las emociones negativas es que si luchamos contra ellas y no las aceptamos suelen hacerse aun más grandes provocando que en algún momento estallemos como un volcán….y de regalo, tras habernos enfadado luego nos culparemos terriblemente por haber cometido ese “fracaso emocional” en una espiral muy destructiva.14202607_1131077006973066_410847503044030525_n

3. Criticas destructivas (“No vales para nada”)

Insultos, sarcasmos, ataque masivos al otro…esta manera de expresarnos es pura destrucción y los primeros damnificados seremos nosotros. Nadie se expresa de manera eficaz por este camino y peor aún, nadie gana nunca nada por este camino. Si atacas al otro, este solo tendrá una opción: defenderse y devolverte el ataque provocando una escalada de tensión que solo lleva a romper elementos clave en la relación como el respeto, la confianza o la comunicación.

En este sentido los “Es que tú…” son la punta de la lanza de los ataques personales que solo servirán para que el otro contraataque con más lanzas. Empezar los reproches con un dedo acusador y un TÚ es garantía de fracaso cuando queremos expresarnos: “Es que TÚ siempre estás igual” “TU no me tienes en cuenta” “Fue culpa TUya”

4. Agresividad Pasiva. (“Estoy esperando a ver si se da cuenta de lo enfadado que estoy” “Le estoy castigando sin hablarle para que espabile”)

No decir nada y esperar a que el otro sepa lo que queremos es una de las ideas irracionales que más daño hacen a las relaciones. Si ese silencio encima lo usamos para fastidiar al otro peor aún . El silencio se suele usar como arma venenosa para hacer sentir culpable a otro por lo que sentimos, pensar por ejemplo que nuestra pareja debería saber cómo nos sentimos o lo que no nos ha gustado simplemente porque “me debería conocer después de tantos años” o incluso porque “si me quiere lo sabría como estoy por dentro” solo puede provocar el desastre. La comunicación es una herramienta fundamental en el ser humano y sirve para compartir con la otra persona sentimientos, dudas, quejas, críticas, deseos, necesidades…aunque llevemos 100 años con la otra persona.

Las relaciones no son ningun examen y pretender que el otro acierte lo que piensas o necesites es un camino abocado al fracaso.

  • ¿Te pasa algo?
  • No ( mientras se está de morros y reteniendo en tu interior sentimientos como la rabia y el enfado)
  • ¿En serio que no?
  • No (mientras se está de morros y te vas enrabientando aún más porque el otro no lo sabe…continuas solo para hacer sentir culpable al otro)

5. Desesperanza.(“¿Para que le voy a decir nada si total no lo va a entender?”)

Significa pensar que nuestra manera de relacionarnos con el otro no mejorará hagamos lo que hagamos y solo nos queda tirar la toalla y darnos por vencido. Piensas que ya has hecho TODO lo posible y que ya no hay ningún camino, que por ejemplo tu pareja es demasiado cerrada, estúpida o inmadura para cambiar, así que para que intentarlo. Con esa actitud sólo crearemos consecuencias muy destructivas: La relación se congelará más aún provocando que la otra persona se vaya distanciando cada vez más al interpretar que tú no tienes ganas de cambiar nada en una espiral cada vez mayor.

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6. El orgullo (“No pienso pedirle perdón ni aunque se arrodille”)

Esta actitud nos lleva a pensar que la comunicación es una guerra de trincheras en donde ceder, reconciliarse, pedir perdón, admitir un error, perdonar o reconocer algo bueno es un fracaso. El orgullo nos llevará por ejemplo a no admitir nunca lo que nos ha molestado para no darle al otro el “gusto” de saberlo (viviendo en una especie de martirio autoimpuesto). También provocará que nunca cedamos, le pidamos perdón ni reconozcamos algún punto positivo del otro. Esta actitud es muy dificil de quitar porque muchas personas piensan que es sin ella “perderán la guerra”, y creen que “derrotarán al otro” si no expresan sus sentimientos, ocultan  lo que sienten o sufren en silencio. Pero realmente perdemos estrepitosamente porque NUESTRA relación  empeorará aún más.

7. Sinceridad espontánea (“Es que yo soy una persona sincera y digo todo lo que pienso”)

Algunas personas creen (con gran orgullo) que decir todo el rato lo que piensan es la mejor manera de comunicarse. Que nada les puede impedir decir todo lo que les preocupa o no les gusta de los demás. Pero este estilo de expresarse es muy negativo ya que no tenemos en cuenta algo fundamental en la comunicación: los tiempos y las maneras de decir las cosas. Se puede decir lo mismo pero de maneras completamente diferentes, hay que buscar un buen momento y elaborar un minimo la informacion para que el otro no se sienta atacado o juzgado (provocando que la comunicación se contamine). Muchas personas les cuesta cambiar esta actitud negativa porque piensan que hay que ser “auténticos” y creen que cualquier cambio en su estilo relacional sonará falso, hipocrita o ridículo.

8. Telepatía o lectura del pensamiento. (“Si te lo tengo que pedir ya no lo quiero”)

Esta distorsión cognitiva suele hacer mucho daño y significa asumir que las personas deberíamos saber lo que piensa el otro como por arte de magia. Tenemos dos modalidades: Creer que los demás deberían tener “telepatía” con nosotros. O pensar que somo nosotros los que tenemos “telepatía” respecto a los demás.

Por ejemplo, podemos pensar que los demás están obligados a leernos el pensamiento por el simple hecho de que nos conocen o por pura arte de magia. Eso provoca que no le digamos lo que pensamos o lo que sentimos. ¿Consecuencias? Pues que la otra persona no tiene ni idea de lo que nos ocurre, no hace nada y nos vamos cerrando cada vez más en un bucle imposible  (“Estoy cada vez más enfadada porque él debería saber porque estoy enfadada”). Si seguimos en esa posición nos enquistaremos aún más y acabaremos llenos de rencor porque el otro no hace nada al respecto (sin nosotros darle ni una sola pista). Si no hablamos, le negamos a la otra persona la oportunidad de poner de su parte para mejorar la relación…y por lo tanto perdemos nosotros.

Luego tenemos la otra cara de la telepatía, creer que sabemos perfectamente lo que piensa o siente el otro sin ningun tipo de base para afirmarlo.”Te noto enfadado conmigo” “Siempre estás pensando en salir con tus amigos” “Seguro que lo hiciste para fastidiarme”…Con estas verdades absolutas en nuestra cabeza respecto a las intenciones del otro es muy dificil entablar una comunicación efectiva porque la otra persona ante esto solo se defenderá o justificará. El fracaso aquí está más que garantizado.

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9. El chantaje emocional (“Por tu culpa estoy deprimido” “Me has fallado como persona”)

Esta actitud es tremendamente negativa y consiste en pasarle al otro toda la responsabilidad de nuestras emociones, decisiones o conflictos (y de paso lavarnos nosotros las manos). Es una especie de victimismo pero con el objetivo final de herir al otro. Con esto solo conseguiremos envenenar y agrietar más la relación, no nos resposabilizaremos de nuestra parte (fundamental para que haya un cambio) y todo se manchará de enfados, culpas y rencores.

10. Resolver el conflicto cuanto antes…(“Tenemos que arreglarlo ya”)

En lugar de buscar arreglar un conflicto de la manera más efectiva (con calma y serenidad), damos vueltas y vueltas al problema y nos enfrascamos en una espiral interminable e inefectiva. La ansiedad nos puede y buscamos urgentemente quitarnos el conflicto de encima sin prestar atención a los verdaderos sentimientos del otro y sin expresar los propios sentimientos. Ametrallamos al otro con un martillo pilón provocando cada vez más conflicto. Esta actitud inyecta todo de angustia, frustración y presión que solo agravará aun más el conflicto.

11. …Posponer el conflicto hasta el infinito (“Ahora no es el momento de hablar”)

Este sería lo contrario al anterior, en vez de afrontar la situación lo antes posible, decidimos posponerlo hasta que haya unas condiciones “perfectas” para hablar sobre el tema, en un imposible de lograr. Y claro, el problema irá aumentando como una bola de nieve que a su vez iremos posponiendo aún más porque “en estas condiciones tan negativas no podemos hablar”. Por cierto, si uno persona tiene este punto débil y la otra el anterior (resolver el conflicto cuanto antes) la cosa se pondrá aún más difícil.

12. Miedo a la desaprobación y al rechazo.(“Si le digo lo que me molestó seguro que ya no me querrá )

La necesidad de aprobación es un actitud muy negativa que provoca fallos graves en la comunicación. Ante la mínima posibilidad de ser rechazado o desaprobado por la otra persona, algunos prefieren tragarse sus sentimientos y acabar haciendo lo que no desean, antes que correr el riesgo de que esa persona se enfade. Si sentimos que expresar nuestra opinión o nuestros deseos puede alejarnos de los demás generaremos un miedo irracional que nos impedirá decir lo que realmente sentimos. Seremos incluso de construirnos un disfraz para quedar bien con el otro, con todo el desgaste que esto conlleva.

13. Anticipación negativa (“No te digo nada porque te vas a poner como una furia”)

Esta actitud negativa aparece cuando nos anticipamos a una conducta, emoción o reacción del otro sin ninguna tipo de base y se lo trasladamos al otro: “Seguro que no vas a hacer lo que te dije” “No creo que cumplas tu palabra” “Me vas a dejar tirado” “No vas a hacer lo que prometiste”

Además la anticipación negativa (aparte de no servir de nada y crearnos mucha ansiedades), encima a veces puede ser muy “mala con nosotros “ y convertirse en una profecía autocumplida, un concepto psicológico que como su nombre indica consiste en crear una teoría sobre el futuro y  (muchas veces de manera inconsciente) acabar cumpliéndola. Es decir, ¿Tú crees que el otro te va a fallar?Pues tú mismo provocarás que eso ocurra. Al estar en constante alerta intentado descubrir cuando te fallará disminuirá la calidad de la relación, además te fijarás solamente en aquellos elementos que confirmen tu teoría sin ser capaz de ver muchos aspectos positivos. Finalmente de tanto insistir al otro que te va a fallar, este se va a sentir cada vez más frustrado,inseguro o enfadado contigo. ¿Resultado final? La relación se irá a pique y tu te dirás a ti mismo ¿ves como tenía razón cuando le dije que me iba a fallar?

(Groucho Marx en menos de 30 segundos se anticipa negativamente a una situación y crea una profecía autocumplida como una casa..las consecuencias son nefastas)

 

14. Autoestima baja (“No tengo derecho a pedirle nada”)

Muchas veces nos cuesta pedir algo o decir lo que pensamos porque creemos que no tenemos derecho a hacerlo o porque nos hemos convencido de que debemos estar a la altura de lo que esperan los demás y no podemos defraudarlos. Incluso la culpa puede provocar una sensación de “No tengo derecho a pedirle nada”. Esto provoca que no digamos lo que queremos o lo que no nos gusta (y empeorando por lo tanto la relación al no poner límites o expresar nuestros sentimientos)

15. Sobregeneralizar (“Nunca me cuentas nada”)

Esta distorsión presente en muchas relaciones consiste en transformar un acontecimiento negativo en una regla absoluta de derrota o infortunio. Se suelen usar palabras como “nunca”, “siempre”,”todo”…

Por ejemplo, si tu pareja no ha hecho la cama y le dices “Nunca haces nada bien” estás cayendo en esta actitud negativa que solo hará que tu pareja salte como un muelle y se defienda o te ataque con más artillería. Frases cómo “Siempre estás a la defensiva”, “Ya no te importo”  “Nunca me haces caso” “Ya no me quieres” son bombas que uno deja caer y que solo provocará destrucción en la relación. O especificamos y concretamos al máximo lo que no nos gusta o solo provocaremos (por muy buena intención que tengamos) que la otra persona salte, se ponga a la defensiva y seguramente no cambie.

16. El razonamiento emocional (“Sigo enfadado contigo y no pienso pasarte ni una”)

Esta distorsión consiste en usar las emociones como única evidencia para evaluar una situación, acontecimiento o creencia. Por ejemplo, imagínate que llegas a casa estresado y enfadado del trabajo y “ves a tu pareja con los ojos del estrés y el enfado”. Debido a esto le hablarás mal de primeras, te molestará todo lo que haga o le reprocharás cosas que no son tan importantes. Todo debido a la carga laboral que tú solito te has traido del trabajo. De nuevo, seguramente la otra persona reaccione mal a tus ataques y se generará un conflicto de la nada.

También nos puede pasar que estemos enfadados por algo que hizo la otra persona hace tiempo y saltemos a la mínima por cualquier cosa que haga, sin darnos cuenta de que es el rencor (o la culpa) lo que está contaminando todo.

17. Personalizar emociones negativas (“Nunca le digo lo que hace mal porque siempre se desanima y me siento culpable “)

Personalizar significa responsabilizarse de un acontecimiento negativo (por ejemplo de las emociones negativas del otro) cuando no existen bases para hacerlo. Esta distorsión suele generar mucha culpabilidad y miedo a decir las cosas. Por ejemplo, imagínate que le dices a tu pareja que no te gustó cómo se comportó ayer y reacciona con una ira desproporcionada. Esta distorsión significa responsabilizarte de todo el enfado de tu pareja y pensar que por tu culpa se enfadó. Personalizar las emociones de los demás solo te llevará a sentirte culpable y tener mucho miedo a expresar lo que sientes por miedo a “hacerle daño al otro” o “enfadarle”. Tú no creas la emociones de absolutamente nadie en el mundo salvo las tuyas propias (que con esas ya te llega y te sobra), si no acabas de creértelo te recomendamos este artículo.

18. Etiquetar (“Los hombres/ las mujeres son todos iguales”)

Esta distorsión cognitiva consiste en el uso de etiquetas simplistas y habitualmente negativas para definirse a uno mismo o a los demás y que exageran la importancia de las imperfecciones o errores. Si le calzamos una etiqueta negativa a la otra persona (“No escuchas”, “Eres un gruñón”, “No vas a cambiar” “Eres igual que tu madre”) nosotros mismos tendremos un punto de partida distorsionado, irreal y simplista  que solo nos llevará a atacar al otro por ser asi. Finalmente provocaremos una reacción inmediata de la otra persona que no va a ayudar en nada a mejorar la relación.

  • Eres un desastre!
  • Pero tú quién eres para hablarme así, si eres un fracasado de mierda!
  • Y tu más!!!!
  • Y tú peor!!!!!!!(y así hasta el infinito)

19. Exigencia perfeccionista (“Estás cambiando pero no es suficiente”)

Esta actitud tan negativa consiste en exigir un 10 en el comportamiento del otro. Un concepto imposible y muy tóxico que nos llevará a reprocharle al otro cualquier error por leve que fuese “Hoy no me mandaste un mensaje de cariño por Whatsapp” “Mira que no escucharme cuando te dije mi problema”. Pero también a no ver cualquier avance, éxito o aspecto positivo del otro (Normalmente con un PERO grabada en la frase) “Vale, te acordaste de hacerme un regalo pero no era el que yo quería” “Me escuchaste y me apoyaste pero no te acordaste de preguntar por aquel problema”…

Incluso nos puede  pasar que comparemos las acciones del otro con un ideal perfeccionista que tengamos en la cabeza:  “Con mi ex esto no me pasaba” “Con esta persona me iba mucho mejor que contigo” “Si me quisieses no me hubieras fallado”… El perfeccionismo solo genera presión, imperativos, reproches, críticas  y órdenes constantes que perjudicarán enormemente la comunicación.

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20. Victimismo (“Me has arruinado el día” “Me pones de los nervios”)

El funcionamiento del victimismo funciona como un círculo vicioso, uno se compadece de manera excesiva, cae en círculos infinitos de queja, busca que los demás le den la razón en sus quejas e incluso se regodea en su sensación de falta de control. Un enfoque totalmente distorsionado de la realidad que hace que perdamos la perspectiva de lo que está ocurriendo y por lo tanto no seamos capaz de buscar un enfoque de solución de problemas. Algo que a su vez nos dará la razón en nuestra  indefensión y aumentará nuestras quejas e impotencia. Y así hasta el infinito.

“Me pones de los nervios “Por tu culpa estoy deprimida” “Me haces infeliz” “Tu error me ha hecho mucho daño” “Vivo en un infierno contigo”…frases como estas nos quitan muchísima responsabilidad en la relación y provoca que ametrallemos al otro con nuestras quejas una y otra vez hasta la extenuación en vez de buscar soluciones (o aceptar que quizás no las haya y lo mejor sea dejar la relación)

21. Los TODO O NADA (“Eres mala persona”)

Esta es la tendencia a evaluar las cualidades personales y acontecimientos en extremos (blancos o negros) provocando una irrealidad absoluta y extrema. Esto suele expresarse con palabras como “correcto”, “incorrecto”, “bueno”,”malo” y aparte de ser distorsiones absolutas de la realidad, son bombas atómicas que lanzamos al otro y que solo tendrán efectos muy nocivas en la relación: “Me molesta todo de ti” “No haces nada bien”…

22. La magnificación (“Lo que me has hecho no te lo perdonaré nunca”)

Esta idea tan irracional nos lleva a magnificar todo lo malo y caer en la catastrofización, que es la exageración de los defectos, experiencias negativas y de los errores que nos ocurran o puedan cometer los demás. “Me has destrozado la vida con tu error” “Eres lo peor que me ha pasado jamás ”..

23. La minimización (“Te acordaste de mi cumpleñaos pero seguro que te lo dijeron”)

La minimización consiste en quitarle valor a las fuerzas, aptitudes y logros personales del otro. Desinflamos lo que hace el otro y se lo trasladamos causando que se sienta poco valorado, frustrado o enfadado: “Tampoco era para tanto” “Tuviste suerte” “Estás cariñoso conmigo, seguro que quiera algo de mi”…

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24. La frustración infinita (“Ya no te aguanto más”)

Esto ocurre cuando no somos capaces de aceptar al otro, a la realidad de la relación, a lo ocurrido en el pasado o a las circunstancias que nos rodean. Nos enquistamos en cómo debería ser todo provocando que nos expresemos desde la rabia, la frustración o el desánimo: “Estoy hasta los mismísimos” “Ya no puedo más” “Mira lo que me hiciste en el pasado” “Es injusto todo lo que está pasando”. Esta manera de expresarnos no es nada efectiva porque al no aceptar nos atascamos en el problema en vez de plantear opciones, alternativas o soluciones. La otra persona seguramente no reaccione como debería ante estas palabras y nos frustraremos aún más.

25. Los debería (“Deberías hacerme más caso”)

Para acabar queremos hablar de los “debería”, una idea irracional presente en todos los puntos anteriores que consiste en la transformación de elecciones, deseos o preferencias personales en absolutos universales. “Tienes que ayudarme con la comida” “Con todo lo que tenemos no deberíamos discutir” “No deberías enfadarte de esa manera”…Este pensamiento merece un capítulo especial por el daño que hace a las relaciones y por lo presente que está en todas las actitudes que tanto contaminan la comunicación. Y eso es lo que hemos hecho (ver aquí)

Categoría: Otros

Etiquetas: Actitudes Erróneas, Actitudes negativas, Comunicacion, Conflictos, Crisis de pareja, Habilidades sociales, Inteligencia emocional, Pareja

Etiquetas de cine: Especiales

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2 comentarios

  1. Hola. Muy buen artículo. Es muy importante una buena actitud y una mentalidad fuerte para poder sentirte bien. Somos lo que pensamos. Y muchas personas no se dan cuenta de que hay patrones de pensamiento que dominan nuestra mente y son realmente nocivos porque no solo nos hacen sentir furia y resentimiento hacia los demás, sino que también nos hacen sentir que no somos suficientes y que no vamos a poder lograr superarnos. Por eso la vital importancia de cambiar este patrón de pensamiento, reemplazando cada pensamiento negativo por uno positivo. Es un camino difícil pero cuando lo pongas en práctica, verás los maravillosos resultados que obtendrás en tu vida, alma y mente. Saludos!

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